La defensa de la familia del preso abatido en Cáceres cree que su muerte podría ser un homicidio

Imagen del dispositivo policial del viernes para localizar al preso huido en Cáceres :: jorge rey/
Imagen del dispositivo policial del viernes para localizar al preso huido en Cáceres :: jorge rey

Tras hacer la autopsia los forenses, los padres trasladaron ayer el cadáver de su hijo a Huelva, donde será enterrado hoy

J. J. González
J. J. GONZÁLEZCáceres

Aunque se haya tratado de un fuga previa, la defensa de la familia del preso abatido el viernes por la policía en Cáceres considera que su muerte podría ser un homicidio cometido por los agentes. Los padres del preso fallecido, Hernando Jean Paul Sierra Quintero, se hicieron cargo del cadáver de su hijo sobre las 14 horas de ayer, tras haber sido practicada la autopsia por parte de los forenses en el Instituto de Medicina legal de Cáceres, y trasladaron el cuerpo a Huelva, ciudad donde reside la familia, para ser enterrado hoy domingo.

Los padres del joven, que había nacido en Colombia hace 24 años, no quisieron hacer declaraciones a este periódico a la espera del esclarecimiento de los hechos por parte del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cáceres, que ha abierto diligencias previas para investigar el caso. Según explicó a HOY el abogado de la familia, José Carlos Ruiz, las diligencias judiciales se han abierto por un posible delito de homicidio. «Aunque haya sido una fuga, consideramos que la muerte ha podido ser producto de un posible homicidio», afirma el letrado, quien señala que por esta razón la familia se muestra «abatida y al mismo tiempo indignada».

El propio abogado defensor también aclara algunas referencias que se han hecho sobre el joven fallecido tras haber sido detenido el pasado día 2 de enero en Cáceres junto con otras cuatro personas más como integrantes de una banda de atracadores de joyerías cuando supuestamente pretendían robar en varios establecimientos del centro de la ciudad. En este sentido, Ruiz afirma que esa «banda» eran, en realidad, Hernando Sierra y su familia: su padre, su madre, su hermano y la novia de este último. Tras la detención de las cinco personas, cuatro de ellas quedaron en libertad y sólo Hernando Sierra ingresó en prisión al tener pendiente una causa judicial por robo con violencia.

Los agentes implicados tendrán que declarar en el Juzgado de Instrucción número 2 de Cáceres, que ha abierto diligencias

Declarar

Desde entonces, hace dos meses, permanecía en la cárcel, y el viernes acudió para declarar en un juzgado del Palacio de Justicia sobre las 10 de la mañana. En el número 1 se sigue un procedimiento contra él por atentado a agentes de la autoridad, debido a lo sucedido cuando fue detenido en Cáceres el día 2 de enero. En el número 2, tiene pendiente otra causa por tenencia ilícita de armas (una pistola) y robo con escalo. Sin embargo, al bajar del coche policial huyó tras tirar las muletas que llevaba. Se inició una persecución policial por la zona de la Ribera del Marco y posteriormente se organizó una batida con la participación de unos 30 agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local, que buscaron al preso huido por terrenos de la falda de la Montaña. Finalmente, a las 13.30 horas, Hernando Sierra cae herido de muerte por un disparo efectuado por un policía nacional en la urbanización Vistahermosa. Previamente, según señalaron a HOY testigos presenciales, el preso huido le había tirado una piedra al agente que le disparó. Falleció en el Hospital San Pedro de Alcántara, donde murió a los pocos minutos de ingresar.

El informe de la autopsia realizada ayer pasará al Juzgado de Instrucción número 2, donde se han abierto las diligencias y donde tendrán que declarar los agentes implicados en el caso.

Los padres de Hernando Sierra se trasladaron a Cáceres el viernes tras ser informados del fallecimiento de su hijo y ayer regresaron a Huelva con el cadáver para celebrar hoy el entierro en la ciudad de residencia de toda la familia.

Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Cáceres, José Carlos Bote, indicó ayer a Efe que no puede confirmar que el preso abatido fuera armado, pero sí aseguró que no hubo tiroteo. Insistió en que se avisó a los agentes para que extremaran las precauciones, ya que el huido era muy peligroso y que se hicieron varios disparos: «Supongo que de advertencia», afirmó.

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