El currículum infinito de Agustín Luceño

Agustín Luceño en su consulta de la calle Londres. :: LORENZO CORDERO

Ahora está ultimando su tesis doctoral sobre la curación de la amigdalitis, mientras prepara un fotolibro y una obra sobre la relación cuerpo-mente | «Siempre hay algo que aprender», asegura este fisioterapeuta-osteópata y artista

SORAYA SALGADO CÁCERES.

«Quiero contribuir de diversas maneras al conocimiento humano y su mejora, principalmente desde un punto de vista sanitario, pero también pretendo que mi arte tenga una vertiente sanadora. Buscar la belleza incluso en lo que no lo aparenta, buscar una estética en cualquier visión». Así resume su objetivo vital Agustín Luceño Mardones, que literalmente no para de hacer cosas en distintos ámbitos y disciplinas.

Nacido en 1962, fue el primer fisioterapeuta especializado en osteopatía de Extremadura. En la actualidad ejerce su profesión en una clínica propia, y en sus ratos libres se dedica a crear poesía visual. «Durante muchos años no exponía mis creaciones. Llegando a cierta edad uno tiene que dejar un legado que sobreviva, que me permita interaccionar con los demás más allá de la relación fisioterapeuta-paciente, o de amistad. Además, veo que las obras están teniendo buena aceptación, que a la gente les llegan», reflexiona Luceño.

Su atracción por el arte literario y fotográfico también se remonta a su niñez. De pequeño hacía fotos hasta que el carrete de la cámara Kodak se lo permitía. Con los años se compró una cámara semiprofesional, y hace una década dio el salto a las digitales. Ahora, aunque para sus composiciones más profesionales utiliza una réflex, siempre le acompaña su cámara compacta que le permite captar cualquier momento que le resulte especial.

«Me parece interesante exponer en sitios que no sean los convencionales como las salas de arte»

En el presente, lo que más le gusta inmortalizar son los universos que se encuentra durante sus observaciones desde su microscopio. «No me interesa solo sacar una célula, sino el entorno. Saco paisajes interiores que tienen que ver con el exterior, parecen paisajes planetarios o lunares», explica el artista. «Ver ríos interiores, que realmente son fluidos de una persona, pero que puedan parecer ríos o planetas. A todo ello yo intento verle una parte poética y reflexionar, e invitar a la reflexión», añade de hecho con un lenguaje poético.

Y es que, lo que realmente pretende el artista con sus obras es, no solo captar lo que se puede observar, sino también transmitir su manera de ver la vida. Este es el motivo por el que Agustín Luceño titula con un pequeño verso todas sus ilustraciones. «Para mí es casi tan importante el título como la propia imagen. Los títulos que pongo son una manera de expresarme, que no digo que sea la única visión posible, pero sí es en ese momento mi visión», aclara.

Una de sus últimas exposiciones, 'Puertas al microcosmos', fue exhibida hasta el pasado mes de mayo en el vestíbulo principal del hospital San Pedro de Alcántara. «Me parece muy interesante y positivo que las obras de arte se expongan en sitios que no sean los convencionales. Las salas de arte están muy bien en cuanto a la iluminación, pero tienen el problema de que tienen un público muy restringido. En un hospital la gente está sensible, más abierta a las cosas que tienen importancia. En ese contexto la esencia de la fotografía les llega más».

Impartir clases

En este momento Luceño ha dejado su faceta artística de lado para terminar su tesis sobre el tratamiento manipulativo de la amigdalitis. «Estoy terminando de captar los casos, llevamos más de 150. Después, a esos pacientes, les tengo que hacer un seguimiento de un año. Cuando termine, redactaré los resultados definitivos y presentaré la tesis en la Universidad de Sevilla», explica el osteópata. «Los casos estudiados son enfermos que llegan a la consulta con una inflamación de anginas. Para curarles se les hace una manipulación osteopática en la espalda, un estiramiento. Se puede hacer a cualquier edad, entre los 3 y los 65 años. He tratado cientos de casos en mi vida, y han tenido muy buenos resultados», añade.

Además de desarrollar su tesis, también se encarga de dirigir las investigaciones de otros alumnos, e imparte cursos como profesor colaborador en universidades de seis países diferentes. «En los congresos, después de dar mi ponencia, me pongo a escuchar y a tomar apuntes. Yo no soy de los que creen que ya no les queda nada por saber, siempre hay algo que aprender», opina el profesor. «Ahora estoy dirigiendo la tesina de un alumno de Brasil. Estamos intentando averiguar el mecanismo de acción de la amigdalitis midiendo los niveles de hormonas en sangre. Este estudio es complementario a mi tesis» agrega.

Todas estas ocupaciones son un complemento del trabajo que realmente ocupa la mayoría de su tiempo, el ejercicio como profesional de la fisioterapia en su clínica, abierta desde 1993. «Tengo pacientes de toda España», asegura.

Durante toda la entrevista Agustín Luceño destaca lo importante que es dar prioridad a las cosas trascendentes de la vida, como es la familia. Él tiene una hija de 21 años, que estudia psicología y sigue sus pasos artísticos. «Le gusta escribir, tiene un blog. También le gusta la fotografía y recientemente ha hecho un corto», relata encantado. «Me ha ayudado a desarrollar el descubrimiento de la liberación torácico-emocional. Hicimos juntos la presentación de los póster en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática, en Sevilla. Ella puso su granito de arena y enseñaremos juntos los talleres de formación», añade.

La liberación torácico emocional es una técnica que combina la osteopatía y la terapia emocional. El objetivo de su aplicación es, mediante la liberación del tórax, ayudar a aflorar la vida emocional del paciente y que tome conciencia de cuales son sus patrones en situaciones de crisis para poder mejorarlos. «Se puede aprender en talleres de fin de semana. Es un método muy potente, son terapias cuerpo-mente. A través del cuerpo se ayuda a las personas a gestionar mejor sus emociones. Llevo muchos años estudiándolo y estoy escribiendo un libro sobre ello», comenta Luceño.

La lista de los proyectos que tiene entre manos Agustín Luceño es inagotable. Desde su faceta artística está preparando un fotolibro que espera poder publicar pronto.

El polifacético fisioterapeuta de currículum interminable, mezcla en su día a día sus dos 'almas' : intenta que sus obras curen haciendo 'arteterapia' ; y mezcla la ciencia y el arte como profesional de la salud. Cree que para ser un buen terapeuta es necesario, además de dominar los conocimientos técnicos, saber escuchar a los tejidos y a las personas para llegar, de igual manera que con el arte, a la curación.

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