El coronel Fernández Rincón optará a ser mayordomo de la Virgen de la Montaña

Juan Carlos Fernández Rincón, con la revista que edita la cofradía en primer plano. :: jorge rey/
Juan Carlos Fernández Rincón, con la revista que edita la cofradía en primer plano. :: jorge rey

La cofradía de la patrona convocará elecciones tras el Novenario para elegir nuevo equipo directivo

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

2018 será un año importante para el coronel Juan Carlos Fernández Rincón. El próximo día 19 pronunciará el pregón de la Virgen de la Montaña y, además, anuncia que optará a convertirse en el próximo mayordomo de la hermandad en las elecciones que se convocarán tras el Novenario de la patrona de Cáceres, durante el mes de mayo o junio.

Tras la celebración de los últimos comicios, que tuvieron lugar en 2013, la cofradía tiene que elegir nuevo equipo directivo. Su actual mayordomo, Joaquín Floriano, no optará a la reelección tras permanecer durante las dos últimas legislaturas en el cargo.

Juan Carlos Fernández Rincón no es un advenedizo. Forma parte de la actual junta directiva de la cofradía, donde ocupa el cargo de vicemayordomo. Cree que ahora, confiesa, ha llegado el momento de dar un paso hacia delante. «Me gustaba la idea de ser mayordomo. Me apetece. He dado un paso al frente al ver que me apoyaba la cofradía. Si no hubiera notado ese respaldo en la calle, me lo hubiera pensado. La gente me está diciendo: 'cuenta conmigo'», describe alegre.

El próximo día 19 pronunciará el pregón de la Virgen en el Gran Teatro, a las 20.00 horas

«Ser pregonero completa un ciclo de mi vida muy importante; soy muy feliz»

Fernández Rincón optará al cargo -desconoce si se presentarán otros candidatos- con la mayoría de los hermanos que integran en la actualidad la junta directiva de la cofradía. Su proyecto, avanza, tendrá una línea continuista. Entre sus retos hay dos propósitos que sobresalen. Por un lado está el relacionado con la consecución del título de fiesta de interés turístico regional para la bajada y el Novenario de la Virgen de la Montaña, que la cofradía ha solicitado por tercera vez a la Junta de Extremadura. Si finalmente se logra, Fernández Rincón trabajará para «mantener y aumentar» la difusión de esta fiesta y la devoción a la Virgen. «Quiero que sea reconocida en toda la provincia», avanza.

Por otro lado, se esforzará en dar más visibilidad a la cofradía y al culto de la patrona, en la misma línea que ha hecho con el Banco de Alimentos de Cáceres, entidad de la que es presidente desde 2013.

Hijo de padres gallegos, nació en Burgos hace 63 años. Cuando apenas tenía cuatro se instaló, junto a su familia, en Cáceres. Estudió en el colegio San Antonio y en el IES El Brocense. Después se marchó a Zaragoza para emprender su carrera militar. Tras pasar por diez destinos diferentes, regresó a la capital cacereña en 1995. En la actualidad, es coronel del Ejército en la reserva. Casado y padre de dos hijos, se acaba de estrenar como abuelo de una niña llamada Gala.

El pregón

Asegura estar viviendo un momento dulce. Mucha culpa de ello tiene su reciente designación como pregonero de la patrona. «Para mí ha sido un bombazo. Cuando de pequeño veía a los pregoneros pensaba que ostentar ese título debía de ser la repera, que el pregonero era la persona más importante de la ciudad», explica.

«Ahora -prosigue- he pensado en todos ellos. Me he puesto en su piel y en la satisfacción que debieron sentir en su momento. Tengo mi familia, mi dedicación al Banco de Alimentos, he tenido una profesión que me ha gustado mucho y ahora me llega mi elección como pregonero. Completo un ciclo de mi vida muy importante. Soy muy feliz», expresa.

El próximo día 19 estará acompañado en el Gran Teatro por su amigo Enrique Martín Bernardi, subdelegado de Defensa en Cáceres, quien será el encargado de presentarle en público y desgranar su currículum. El pregón, señala, ya lo tiene ultimado. Estará estructurado en tres partes. «Una está fundamentada en lo que piensan los cacereños de la Virgen. Hay otra en la que abordo lo que pienso yo, lo que siento cuando subo al Santuario o cuando voy a Santa María durante el Novenario. Y la otra parte está dedicada a la Virgen como madre de familia», describe el pregonero.

Entre sus recuerdos vinculados a la patrona está la primera vez que vio la procesión con apenas cinco años. Él vivía en la calle Gabriel y Galán y contempló desde el balcón de su casa el paso de la procesión hacia la Plaza Mayor. Ya de joven, ilustra, subía al Santuario para pedir a la Virgen suerte en los exámenes. Su última petición, desvela, ha sido para su nieta de seis meses, que ya ha pasado a formar parte de la cofradía como hermana.

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