«En el colegio regalaba sus muñecas y se ponía en la fila de los niños»

«En el colegio regalaba sus muñecas y se ponía en la fila de los niños»

La asociación Chrysallis, con presencia en Extremadura, busca normalizar la transexualidad en la infancia y adolescencia

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Maribel Díaz está convencida de que la vivencia de su hijo le ha enriquecido a ella y le ha abierto mundos. «Le doy muchas veces las gracias, porque gracias a él veo la vida de otra manera», explica. Con ese ánimo positivo se ha convertido en la responsable de la asociación Chrysallis, una entidad de carácter nacional y con presencia en Bruselas, Alemania y Estados Unidos y que está echando a andar en Extremadura. 750 familias forman parte de esta organización. Parten de la idea de que la transexualidad no aflora cuando una persona es mayor de edad legalmente, sino que va forjándose durante la niñez y la adolescencia, momentos en los que la familia y la escuela deben estar muy presentes en ese proceso.

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El pasado miércoles 4 de abril llevaron a cabo en la biblioteca pública un acto para darse a conocer. Díaz explicó de una forma muy gráfica cómo su hijo, Yago Peña, que ahora tiene 17 años y nació con los atributos físicos femeninos, manifestó desde la infancia su transexualidad. «Todo el mundo le regalaba muñecas, se las llevaba al cole y se las regalaba a las niñas», explicó Maribel, mientras contó también que cuando en la guardería alineaban a los niños y las niñas en diferentes filas para algún juego, su hijo directamente se iba a la fila de los niños. En ese momento no se leía nada entre líneas y todo formaba parte de la normalidad, sin traumas para Yago. Tuvo que pasar el tiempo para que todo cobrara un nuevo sentido.

Víctor Sánchez y Yago Peña, adolescentes transexuales:: L.C.
Víctor Sánchez y Yago Peña, adolescentes transexuales:: L.C.

«Desde que mi hijo nos lo dijo hace dos años nos pusimos a buscar información y ahora se la brindamos a otras personas que las necesiten». La ley extremeña 12/2015 de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales garantiza que si surge un caso nuevo en un centro escolar es necesario que se tomen las medidas necesarias en el ámbito educativo para que no se produzca discriminación. «La ley va por delante, pero muchos docentes no tienen experiencia, pero una vez que lo explicas tampoco es más, nosotros abogamos por la visibilidad para que se naturalice».

Deconstruir

Esta madre cuenta que fue hace dos años a través de la orientadora del centro escolar cuando se enteraron de que su hijo es transexual. «No lo ves por muy delante que lo tengas, cuando te lo dice todo empieza a encajar». El primer mes, cuenta Maribel, fue el más complicado. Luego contactaron con Chrysallis, que allanó el camino. «Cuesta como padres el tránsito a nivel emocional, porque tienes que deconstruir la falsa idea de que tú pensabas que tenías una hija y en realidad tienes un hijo. Luego lo contamos a la familia, y hemos tenido una aceptación plena, no podemos contar nada negativo».

Entre las cuestiones más destacadas ante la transexualidad en los adolescentes está el cambio de nombre. Yago lo consiguió, algo que también es importante a la hora de naturalizar.

Uno de sus objetivos para esa naturalización es la utilización adecuada del lenguaje, para lo que tienen una página dedicada a los medios. Recomiendan el uso de la palabra transexual como adjetivo en lugar de sustantivo e intentan desmontar muchos mitos, como el de que las personas transexuales viven atrapadas en otros cuerpos. «Son tópicos que hacen mucho daño, porque implican un error», indican.

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