Ciencia para deslizarse sin miedo

Parte del equipo de Sliz Emotions junto a uno de sus dispositivos en Ciencias del Deporte. :: a. méndez/
Parte del equipo de Sliz Emotions junto a uno de sus dispositivos en Ciencias del Deporte. :: a. méndez

La empresa cacereña Sliz Emotions se abre paso con propuestas innovadoras

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

cáceres. La palabra 'Sliz' no está en el diccionario inglés. Tampoco en el francés. En realidad, es un híbrido de palabras de ambos idiomas que, juntas, pretende dar cuenta de todos los deportes o actividades que requieren un deslizamiento y movimiento con fricción en tierra, agua y viento. La familia es extensa: abarca en esquí, el skate y el windsurf, con diferentes variantes. Sliz Emotions es una empresa cacereña, una spin off de la Universidad que desde hace dos años trabaja inventando e intentando comercializar complementos de seguridad para la práctica de todos estos deportes. Integrada por doctores y docentes de la Facultad de Ciencias del Deporte y por comerciales, administrativos y expertos en emprendimiento, esta empresa ya ha patentado 25 ideas desde 2015.

Jesús Ramajo, diplomado en Empresariales, se integró cinco meses después de su creación para hacer prácticas y también se ha convertido en socio. «La clave de la empresa son los doctores, ellos aparte de su labor docente tienen una gran experiencia en investigación y eso se ha transferido en 25 patentes, un número importante en el entorno universitario». Pone un ejemplo muy gráfico que ayuda a entender la magnitud de su trabajo: la firma Decathlon, con 50 investigadores, registra 15 patentes al año. Además de Ramajo están Jesús Muñoz, José Manchón y los hermanos Kiko y José León.

QUÉ ES

uCampo
Sliz Emotions elabora elementos de seguridad para deportes de fricción.
uCreación
Hace dos años en Ciencias del Deporte de la UEX.

Dispositivos y máquinas son los aparatos que salen de esta empresa nacida al calor de la Universidad, y ubicada allí, aunque no cuente con ningún tipo de financiación de la misma. «La empresa trata de transferir a la sociedad todas estas investigaciones e intenta entrar en el mercado». Trabajan con otras empresas que tienen experiencia en la venta de este tipo de productos, para externalizar la parte final. El viaje de la patente del papel a la realidad es arduo, y hasta ahora solamente han conseguido comercializar uno de estos inventos. Se trata de un dispositivo de seguridad para la práctica de deporte de deslizamiento en suelo. Es el único dispositivo externo de seguridad que sirve para el aprendizaje de snowboard, skate y esquí freestyle. «Está dirigido a niños o personas de cierta edad, a partir de 40 o 45 años que no quieran lesionarse». Lo sacaron a la venta en 2016, y en este tiempo ha habido un proceso de adaptación y mejora en función de lo que les han pedido clientes como los de las estaciones de esquí. Para mover estos artículos tuvieron una acción comercial ambiciosa en Andorra y Pirineos.

Esta empresa innovadora ha sido seleccionada en distintos programas de aceleración y emprendimiento estos dos años: Telefónica Open Future, Agrotech Startup 2016 y Startup Extremadura 2016.

La empresa intenta abrirse paso con las dificultades que entraña su tamaño, y también con cierto handicap por el hecho de hallarse en Extremadura, «una pequeña isla en cuanto al emprendimiento, un minidesierto», tal y como define Ramajo. El mundo de las startups es complejo y la prueba, acierto y error parece definir el éxito final de muchos de los que echan a rodar una de ellas. «Nos falta financiación, eso cuesta, estamos muy limitados».

Sliz Emotions ya tiene otras líneas de trabajo programadas. Una de ellas es poder funcionar como consultoría de innovación para empresas de material deportivo o de seguridad infantil. También quieren entrar en proyectos de investigación con distintas universidades internacionales, con la idea de establecer convenios. Ramajo asegura que «la empresa necesita tomar caminos diferentes».

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