La Casa de los Trucos de Cáceres y el niño secuestrado que pudo ser rey

La Casa de los Trucos de Cáceres y el niño secuestrado que pudo ser rey
Desde la moto de papel

El Palacio de Galarza es uno de los que tienen más misterio e historia de la ciudad: Felipe II, tras ganar la batalla de Alcántara, trajo hasta aquí para que fuera criado al hijo de Antonio de Portugal en vez de matarlo

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Antes de que el 14 de julio de 2007, el premio Nobel de literatura José Saramago (1922-2010) profetizara que Portugal y España volverían a unirse, formando un país llamado Iberia; ya había escuchado al compañero Sanjosé hablar de las bondades de una futura unión entre los dos países para liderar una Europa Unida, y convertirnos en una potencia mundial sensata ante las borracheras de poder de los Estados Unidos y Rusia.

– No sería la primera vez, ya España y Portugal estuvimos unidos sesenta años, entre 1580 y 1640 – me dijo un día mientras paseábamos un atardecer dorado por la Plaza Mayor de Cáceres.

Saboreando el placer de andar cultivando la amistad, me llevó por la calle General Ezponda (la de los vinos) hasta pararnos ante el Palacio de Galarza. Señalándome la hermosa torre, dijo.

– Éste es uno de los palacios con más misterio e historia de esta ciudad. Los cacereños siempre le hemos llamado la Casa de Los Trucos y jugó un papel importante en aquella unión entre España y Portugal, porque aquí estuvo secuestrado un niño que era hijo de Antonio de Portugal, prior de Crato, que sólo reinó un mes en el país hermano, en 1580. Felipe II le arrebató el trono en la batalla de Alcántara (un barrio de Lisboa) y en vez de matar al hijo del prior de Crato, y por lo tanto posible heredero de la corona portuguesa, trajo escondido al príncipe a Cáceres y se lo entregó a su amigo el obispo Galarza, para que lo criara como un sobrino más. Y en Cáceres, en este palacio, creció sin saber sus orígenes, guardando el secreto tanto el Obispo como Felipe II. Unos dicen que de mayor el príncipe se hizo destacado clérigo y otros que se casó aquí y, por lo tanto, por muchos cacereños puede correr sangre real portuguesa.

Ya en la Plaza de la Concepción, tomando un pitarra con un sabroso rabo de toro en el bar del Club Taurino, le pregunte:

- Bueno... ¿Y por qué se llama La Casa de los Trucos?

Me contó entonces que uno de los primeros moradores del viejo edificio fue el último rabino de Cáceres, Sargas Cohen, que tenía en la casa habitaciones secretas y pasadizos en los que refugiarse. Expulsado de España en 1492, la casa fue habitada por Diego González Messía que se casó con María de Ovando, hija del Capitán Diego de Cáceres. Fue el nieto de ambos, Diego Messía de Ovando quien a comienzos del siglo XVI levantó el palacio, que luego pasó a manos de los Velázquez Dávila y de ellos al obispo Galarza, que hizo aumentar los misterios de la Casa de los Trucos, porque él vivía en el Palacio Episcopal e hizo construir un pasadizo subterráneo, desde su palacio al de Galarza en donde veía a su familia, y en alguna ocasión también se reunió con Felipe II. Se sabe que Felipe II se alojó en el Palacio de Galarza en marzo de 1583.

Cuando salimos de la taberna volvimos a pasar por la Casa de los Trucos. De nuevo nos paramos y el viejo periodista me dijo:

– En Cáceres hasta los piedras te dan lecciones. Mira, en la ventana esquinada se puede leer el latinajo: «Aliene miserum - incumber etam me», según me ha dicho mi amigo Antonio Rubio Rojas, el cronista de la ciudad, se puede traducir por: «las ajenas miserias – me incumben también a mí», y parece que lo mandó poner el obispo Galarza, uno de los personajes más curiosos e inteligentes que ha tenido esta ciudad.

Mercedes Pulido y Cecilia Martín, autoras del libro El Obispo Galarza, editado por el Ateneo con la colaboración del Diario HOY, recuerdan que Pedro García de Galarza, número 72 en la silla de Coria, fue consagrado como obispo el 23 de marzo de 1579, estando al frente de la Diócesis durante 24 años. Fue en 1595 cuando compró La Casa de los Trucos para que viviera en ella su hermana Ana (fallecida en 1599) junto a sus sobrinos, que según algunos autores fueron ocho. Fue en 1582 cuando le vino desde Lisboa el ‘sobrino’ portugués. El Obispo Galarza fue un erudito que escribió 31 libros; que mandó edificar un seminario y colegio en el sitio que decían de Las Parras (ahora calle) en donde actualmente hay un parking que lleva su nombre; que puso en vereda a las monjas que no querían ser de clausura. Se preocupó de los pobres a los que daba unos 65 panes diarios y mil ducados al año, casando a huérfanas pobres al darles una dote de 100 ducados. Nacido en Bonilla de Huete (Cuenca), parece que en 1538, se murió en 1604. Está enterrado en la catedral de Coria, en un sepulcro con una imponente estatua de él orando, hecha en 1596 por el escultor Lucas Mitata.

En el libro de Pulido y Martín se asegura que hacia la mitad del siglo XIX la Casa de los Trucos, que era del marqués de Cerralbo, pasó a ser de Manuel Telesforo Díez que abrió en ella un local para jugar al billar. Luego compró el edificio el doctor en Farmacia Florencio Martín y Castro que puso ahí su botica. En 1861 fue un colegio para niños bajo la advocación de Santa Teresa de Jesús. Luego se convirtió en casa de vecinos. En 1922 en sus bajos estaba el Garaje de Automóviles de Leocadio Mejías y La Petrolífera Extremeña. En 1935 parte de la planta baja estaba ocupada por la fonda Casa Álvarez de Antonio Álvarez. En 1959 se encontraba el almacén de cristal La Veneciana y la imprenta Jomarín. En los años sesenta se instaló el colegio y residencia femenina de las Damas Apostólicas, cuyos profesores hicieron una cooperativa y formaron el Colegio Giner de los Ríos. Las Damas Apostólicas vendieron en 1996 el palacio al Obispado, que lo ha convertido en la actual Casa de la Iglesia, inaugurada por el obispo Ciriaco Benavente en 2006. En las obras de restauración se descubrieron unas pinturas en una habitación, del siglo XVIII, que estuvieron ocultas durante más de cien años.

Sobre el pasadizo subterráneo Alonso Corrales Gaitán, indica que en el siglo XVIII Benito Boxoyo escribió que al hacerse unas obras en la Plaza Mayor, en las proximidades a la Torre de Bujaco, se cortó un pasadizo que unía el Palacio Episcopal con la Casa de los Trucos, encontrándose otro que iba al Paseo Alto. Cuando recientemente se hicieron catas en la Plaza Mayor, para ver si se podía construir un parking subterráneo, parece que en algunas zonas aparecía el misterioso túnel. En un estudio de Gonzalo Escudero se indica, que no se sabe con mucha certeza dónde está la entrada al pasadizo desde la Casa de los Trucos, «seguramente en el patio trasero o en el aljibe del patio principal. El patio trasero tiene carboneras con varias puertas y recovecos, uno de éstos comunican con el pozo». El pozo está sobre el aljibe. También señala que en la sala de las pinturas se aprecia, por el respiradero, un arco de sujeción. «Se sabe – afirma –, que en varias estancias de la segunda planta hay habitaciones superpuestas, y una torre tiene debajo de las escaleras como una especie de pasadizo y en lo alto otro habitáculo».

Por cierto, cada vez son más los españoles y portugueses que quieren formar un solo país. En una reciente encuesta, el 68% de los portugueses aceptaría unirse a España; y ya hay un partido en cada país que luchan por la unión: El Partido Ibérico Íber en España y el Movimiento Partido Ibérico en Portugal. Quieren presentarse a las Elecciones Europeas en 2019.

¿Sobre la independencia de Cataluña?

No hay que preocuparse: el profeta Saramago no dijo nada de esa locura.

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