La cantera de la Era de los Mártires

Dieciocho jóvenes forman parte de la Escuela Taurina de Cáceres, que dirige Manuel Bejarano

FRANCIS GONZÁLEZ CÁCERES.

Es más difícil ser torero que Papa. Esta es una de las frases que se suele escuchar en los corrillos taurinos, pronunciada en alguna ocasión por Curro Romero, y que, seguro tienen presente un grupo de 18 jóvenes que integran la Escuela Taurina de Cáceres. Dirigidos por el torero ya retirado, Manuel Bejarano, estos chavales sueñan con pisar el albero de las grandes plazas de este país, como puede ser la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, o las Ventas en Madrid, aunque su mentor les inculca diariamente el amor por la plaza de su ciudad, la Era de los Mártires, que también es donde entrenan de lunes a jueves. Será allí donde podrán demostrar su talento el próximo 14 de octubre en un tentadero en el que participarán, además, como auxiliares figuras del nivel de Antonio Ferrera o Juan Mora.

Una clase de toreo de salón para aficionados prácticos fue el origen de la actual escuela taurina. Explica Bejarano que se apuntaron varios niños con tanta ilusión que quiso comprometerse con ellos. «Eran cinco y ahora ya vienen 18», indica. En este grupo, además, entrenan cinco jóvenes mujeres mano a mano con sus otros 13 compañeros para conseguir su objetivo: torear.

Lo primero que se le enseña a un niño en esta escuela es educación y valores. La dinámica de Bejarano consiste en que deben llevarse bien y formarse como personas con valores. «Yo les intento inculcar esto siempre con armonía, buen rollo y, sobre todo, mucho respeto. Para aprender a coger el capote o parar una becerra siempre hay tiempo», expone.

Bejarano: «Ser torero es una forma de vida y una filosofía muy especial que quiero transmitir»

Antonio Ferrera y Juan Mora estarán en un tentadero el 14 de octubre en Cáceres

Respecto a la técnica, el aprendizaje empieza con la posición corporal. Bejarano se muestra feliz mientras exclama «que los pequeños jueguen al toro», que después vendrán las lecciones de muleta y, posteriormente, de capote. Según el diestro cacereño, «torear bien con el capote es lo más complicado». A él le gusta que vean y aprendan del toreo antiguo con exponentes como Curro Vázquez o Manzanares, aunque considera a Luis de Pauloba como uno de los mejores capoteros junto a Morante de la Puebla.

La tauromaquia tiene un halo de misticismo, filosofía, y formas de actuar que se traducen en frases célebres aplicables para cualquier ámbito de la vida. En este sentido, Manuel Bejarano entiende que ser torero es una forma de vida y eso conlleva una filosofía «muy especial» que quiere transmitir a sus alumnos. La sabiduría popular dice que los toreros son distintos al resto de personas, pero Bejarano considera que no están hechos «de otra pasta». «Nos duelen los golpes y las heridas igual que a cualquiera, mis chavales lo saben, pero aprenden día a día que ser torero es cumplir compromisos, intentar difrutar y, sobre todo, no defraudar a las personas que están pendientes de ti. Esto se puede aplicar en los ruedos y si mis alumnos aplican eso en su propia casa, me voy contento», afirma el cacereño con un tono de nostalgia, recordando lo que fue como torero.

Esfuerzo

Este pensamiento es una de las principales causas de que Antonio Ferrera, una de las figuras del toreo actual, esté anunciado en el cartel del tentadero que tendrá lugar el próximo 14 de octubre. Más allá del capote y la muleta, Bejarano imparte lecciones de tauromaquia a sus alumnos a través de audiovisuales y, para él, Ferrera tiene todo lo que quiere enseñar a sus futuros toreros. «En él sobresalen la torería, la afición, el esfuerzo y las ganas de superación. Es un auténtico currante en los ruedos y eso es lo que deben ver los niños que aprenden conmigo porque quiero que se conviertan en personas con esos valores», sentencia halagando al torero extremeño-balear que le acompañará como auxiliador en el tentadero junto a Juan Mora.

Sobre el animal, Bejarano insiste en que es mejor el toro que sale a los ruedos en la actualidad que el antiguo. «Para mí es muy difícil enseñarle a los niños, que están muy vivos, el toreo lento con el que sueñan los aficionados y para el que se hacen los toros hoy», explica mostrándose contento porque a «dos o tres» de sus alumnos «ya se les nota el temple que deben tener si quieren ser toreros».

Alejandro Márquez debe ser uno de esos alumnos a los que se refiere Bejarano. Aunque no da nombres, el torero se muestra ilusionado al comentar la progresión de este joven de 18 años que ya ha toreado seis tardes y tendrá su séptima oportunidad en Alcuéscar.

Solo es un deseo, de momento, pero por la cabeza de Bejarano ronda la idea de organizar una novillada con un cartel de tres jóvenes de escuelas distintas en un día festivo en la localidad. En él aparecería uno de sus alumnos y dos de otras. Con esto quiere conseguir crear una red de contactos para que sus novilleros tengan oportunidades. «Si yo pongo a uno de otra escuela en mi cartel, él hará lo mismo», aclara mientras destaca la importancia de los contactos en este ámbito. Esto es un objetivo a medio plazo, porque la mente de los jóvenes y de su maestro está puesta ahora en la cita del próximo 14 de octubre.

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