«Caímos y él se clavó el cuchillo», dice el acusado de matar a su empleado

Pedro Pavón señala en el juicio el arma del crimen, el cuchillo de enmedio
Pedro Pavón señala en el juicio el arma del crimen, el cuchillo de enmedio / LORENZO CORDERO

El jurado, formado por seis hombres y tres mujeres, decidirá si el feriante debe estar libre 
o ser condenado con hasta 18 años de cárcel

«Yo nunca quise clavarle el cuchillo. Fue un accidente. No quería que eso pasara», declaró ayer por la mañana Pedro Pavón Campos desde el estrado de la Audiencia Provincial de Cáceres, mientras le miraban, frente a él, los seis hombres y las tres mujeres, miembros del jurado, que tendrán que decidir si este feriante de Coria es un asesino o un pobre hombre que mató sin querer a un amigo.

Vestido con una camisa gris y pantalón vaquero, con el pelo recién cortado, un triste y comedido Pedro Pavón fue declarando lo que, según él, pasó el 21 de enero de 2016 en Coria, el día en que perdió la vida su empleado José Manuel García, que llevaba trabajando para él 14 años, un hombre que entonces tenía 40 y a quien «le quería como si fuera mi hijo», dijo Pavón, aunque este último sólo tenía 8 años más que él.

Estaban en Coria pasando el invierno. Tenían varias atracciones en la avenida Sierra de Gata. Allí estaba un camión, en donde dormía José Manuel, y una auto caravana, en la que hacía su vida José Manuel García desde que se había divorciado. El día anterior del crimen habían recogido todo porque el 21 comenzaba la nueva temporada y tenían que ir de pueblo en pueblo, de feria en feria.

Pedro declaró que había quedado con su amigo y empleado José Manuel para comer juntos a las dos, pero a las nueve de la mañana ya estaba José aporreando la puerta de la caravana para que le abriera. Contó que estaba muy dormido porque se había quedando viendo la televisión hasta las cuatro o las cinco. «Estaba lloviendo a mares, le abrí en pijama y descalzo y comenzó a darme gritos, diciendo que le pagara 30 euros y que ya no iba a volver a trabajar conmigo. Yo le dije que esperara a que consiguiera a alguien que le sustituyera. Me dijo ‘eres un hijo puta’ y yo le dije ‘el hijo puta eres tú’ y me agarró por la camisa del pijama y empezó a golpearme».

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Afirmó que todo pasó muy rápido, que al abalanzarse sobre él, José comenzó a caer y antes de ir al suelo cogió de una mesa un cuchillo que había usado la noche anterior para cenar. «Nos caímos y él se clavó el cuchillo. Nos levantamos los dos. José se sentó en el sofá, pero se cayó enseguida al suelo. Tenía los ojos en blanco y un hilo de sangre por la boca. Le eché agua pare reanimarle, pero estaba muerto. Se me cayó el mundo encima». Declaró que el cuchillo era nuevo: «Lo compré el día anterior en un chino, es de cerámica y corta como un demonio».

«El cuchillo lo compré en un chino, corta como un demonio» Pedro Pavón, acusado

El cuchillo lo puso en el lavabo, pero luego en un cajón, sin limpiarlo, «no tenía manchas de sangre». Se quitó el pijama, que echó en la lavadora sin ponerla en funcionamiento. Se vistió y llamó a su hermana y acudió a Talavera de la Reina para contarle lo sucedido. Una vez ya calmado, llamó a la Guardia Civil de Coria y se entregó y dijo dónde estaba el arma del crimen. El guardia que le detuvo comentó que le indicó que había matado a su amigo José: «me dijo ‘le di una puñalada, no sé cómo’».

El jurado tendrá que decidir sobre tres versiones distintas. Para el abogado defensor, Antonio Fernández, es un accidente, «el fatal desenlace pudo ser al revés y morir Pedro». Pide la absolución para su cliente, que lleva un año y ocho meses en la cárcel y recalca que fue la víctima quien fue a ver al acusado para agredirle. Para la fiscal, es un claro caso de homicidio, en el que Pedro Pavón cogió el cuchillo para acabar con la vida de su empleado, por lo que pide una condena de 12 años y 6 meses de cárcel y el pago de una fianza a la hermana del fallecido de 47.931 euros.

«No estoy acusando por acusar,
él le asesinó» aPARICIO, ACUSACIÓN PARTICULAR

Para la acusación particular, el letrado Ángel Luis Aparicio, tiene que ser condenado a 18 años de cárcel y pagar una indemnización a la hermana de la víctima de 200.000 euros: «yo no estoy acusando por acusar, él le asesinó», afirmó.

A Aparicio le parece extraño que hubiera usado para cenar un cuchillo de tan grandes dimensiones, que lo cogiera sin mirar cuando caía, cuando podía haber cogido un tenedor, y que cayendo uno encima del otro, le clavara el cuchillo tan certeramente en el costado izquierdo, debajo del sobaco, atravesando los 13 centímetros y medio de hoja el pulmón hasta llegar al corazón. También asegura que no hay pruebas de que el fallecido le hubiera pegado. También señala que Pedro Pavón podía estar molesto porque la víctima siempre le daba la razón a su exmujer y un mes antes comenzó a salir con la hermana de su exmujer.

El juicio siguió por la tarde. Se espera que hoy comiencen a deliberar los seis hombres y tres mujeres que forman parte del jurado y que pudieran señalar esta tarde si Pedro Pavón es un asesino, un homicida o un pobre hombre que tuvo la desgracia de matar a un amigo en un accidente.

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