Cáceres aún conserva 11 de los 214 azulejos de calles del siglo XVIII

Uno de ellos, sin embargo, ha sido tapado tras una actuación reciente en un inmueble de General Ezponda

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Una reciente restauración en un edificio de la calle General Ezponda ha causado cierta polémica, ya que con las obras se hizo visible un antiguo azulejo con el nombre de 'Calle de Río Verde Alto'. El responsable de la intervención ha lucido la fachada y prácticamente ha tapado la vieja placa, de la que asegura corresponde a la época del alcalde Alfonso Díaz de Bustamante, es decir, con una antigüedad aproximada de 50 años.

En realidad, no es así. La placa tiene más de 200 años como han denunciado algunos expertos, entre ellos Miguel Ángel Barrantes, que en su portal de Facebook 'Conoce Cáceres' se lamenta de que «200 años han desaparecido de un plumazo en Cáceres».

La placa pertenece a los primeros azulejos en los que se podían leer los nombres de las calles de Cáceres, elaborados a finales del siglo XVIII. Se lamenta Barrantes de que se habían colocado más de 200 placas indicativas de las calles, y sólo quedan en su sitio nueve. La que se ha tapado una de las mejor conservadas hasta la fecha.

Son las primeras placas con los nombres de calles, y se hicieron para facilitar el cobro de impuestos Son obra de un alfarero de Talavera de la Reina, pagado por la Audiencia de Extremadura

Hay otros dos azulejos dieciochescos que se conservan no 'in situ': uno en el Museo de Cáceres y otro en la Universidad Popular.

La historia de las primeras placas con los nombres de las vías públicas cacereñas la cuenta extensamente Nuria María Franco Polo en un estudio publicado en la Revista de Arte Norba en el año 2015. Indica que estas placas se colocaron para cumplir con lo que estipulaba una Real Cédula de 1769 sobre la configuración urbanística de las ciudades del Reino de España y la necesidad de identificar las calles y edificios. Uno de los fines que se perseguían con esta medida era localizar dónde vivían los ciudadanos para de este modo facilitar el sistema de recaudación de impuestos.

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Franco destaca que la legislación estipulaba que el pago de las placas fuera costeado por los propios vecinos, pero en el caso de Cáceres toda la operación la financió la Real Audiencia de Extremadura.

Fue una de las primeras acciones que hizo la Real Audiencia Extremeña, que se creó, con sede en Cáceres, el 30 de mayo de 1790 siendo rey Carlos IV. Aquella institución, que es el actual Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, fue quien el 22 de noviembre de 1791 solicitó presupuesto al alfarero de Talavera de la Reina Manuel Montemayor, para que fabricara los azulejos con la nomenclatura de las calles de Cáceres y las numeraciones de sus casas.

Eran un total de 214 nombres de calles (normalmente había dos placas por cada vía) y 1.515 azulejos con números.

Nuria María Franco indica con todo detalle que los azulejos de las calles tenían una medida de 29,1 x 29,5 centímetros y 2,8 centímetros de grosor, y los números eran de 21 x 21 x 2,5. «Sobre un fondo vidriado en blanco resaltan las letras mayúsculas en azul y en algunas placas la preposición 'DE' aparece entrelazada», explica la autora del estudio.

El alfarero Manuel Montemayor entregó los azulejos el 11 y 24 de noviembre de 1792. Por cada nombre de calle cobró 8 reales de vellón y por cada número de casa 4 reales.

119 calles en la ciudad

Gracias a esta primera nomenclatura de viviendas, se sabe que en 1793 en Cáceres había 1.403 numeradas y también se conocer la cantidad de calles, que eran 119. La ciudad se dividía en aquella época en cuatro cuarteles.

En el primer cuartel había 27 calzadas con viviendas, en las que se encontraban por ejemplo las plazuelas de la Real Audiencia, de San Blas, del Duque y de Santo Domingo; las calles de la Real Audiencia, de Peña, de San Benito, de la Zapatería Nueva y de la Zapatería Vieja (esta se conserva en el Museo de Cáceres), Nidos, Moreras, Santi Spíritus (se conserva en su sitio), Moros, Andrada, de Santo Domingo, Empedrada, de Río Verde Alto (es la que está tapada) y Río Verde 'Vajo' (está en su sitio), Valdés y Barrio de Luna de Santa Gertrudis. También la curiosa llamada de 'Los Pezes'.

En segundo cuartel estaban las plazuelas del Marqués 'de la Ysla' (la placa se mantiene en su sitio) y de San Juan; el Portal Llano, y las calles de Cadenas, del Matadero, de la Concepción, de Panera Alta y Panera 'Vaja', de la Cruz (está en su sitio), de Pintores, Ancha de Corte, del 'Resvalón', de la Clavellina, de 'Ravo' de Gato, de Alzapiernas, de Parras, del Castillo, Busquet, Ancha de San Pedro, Angosta de San Pedro, San Antón o Camino Llano.

En el tercer cuartel, estaban las plazuelas de Santa María, de Golfines, del Río, del Socorro y de Santiago; los portales del 'Relox' y Zapatería; y las calles del Arco de la Estrella, del Adarve del Cristo (se mantiene), de la Amargura, de la Gloria (una placa está en su sitio y otra la guarda la Universidad Popular), de Tiendas, de Obra Pía, del Arco del Rey, Camberos, Godoy, Sande, Villalobos, Caleros, Hornillo o del Barrio de las Tenerías, entre otras.

Por último, el cuarto cuartel estaba compuesto por las plazuelas de San Juan, de Santa Ana, del Marqués de Camarena, del Marqués de Santa Marta, de las Veletas, y de San Mateo; estaba el Portal del Pan (se conserva); y las calles del Atrio del 'Correxidor', Piñuelas Altas y Piñuelas 'Vajas', de la Corredera de San Juan, de Don Joachín de Ovando, de la Plazuela de San Juan, del Postigo, del Adarve de la Estrella, del Arco de Santa Ana, de la Cuesta de Aldana, de la Monja, de la Cuesta de la Compañía, de la Manga, del Olmo, de la Puerta de Mérida, del Adarve de Santa Ana, Ancha, de Pereiro, de la Portería de San Pablo, del 'Varrio' de San Antonio, del Rincón de la Monja (permanece), Cornudilla, de la Soledad, de la Fuente Nueva, del Potro de Santa Clara o Damas.

La calle más larga, cómo no, era la cacereña calle Caleros, que indica Nuria Franco que en el año 1867 contaba con 62 números.

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