La San Silvestre sortea a la lluvia

Participantes en la San Silvestre de Cáceres:: / LORENZO CORDERO

6.850 personas despidieron 2017 a la carrera en un evento festivo y sin incidentes

REDACCIÓN

Los atletas Juan José Márquez y Cristina Durán fueron el pasado domingo, 31 de diciembre, los más rápidos en cubrir el trazado urbano de algo más de 2,8 kilómetros entre la Plaza Mayor y la Avenida de España que compone la San Silvestre cacereña. Él, que ya había vencido en esta carrera en 2013, empleó un tiempo de 9 minutos y 24 segundos; ella, que también repite triunfo tras el logrado en 2015, lo hizo en 10 minutos y 27 segundos.

La prueba atlética, la más concurrida de cuantas se celebran en Extremadura, reunió a un total de 6.850 personas, según los datos de la organización, la Asociación de Vecinos de Hispanoamérica. No se llegaron a alcanzar los 7.000 corredores, lo que hubiera supuesto un récord de la San Silvestre cacereña, probablemente por la lluvia caída sobre la ciudad sobre las cuatro de la tarde, aunque en el momento del inicio de la carrera, a las seis, ya habían terminado las precipitaciones y la temperatura era templada.

En cualquier caso, esta XXII edición volvió a ser un éxito de participación y de ejemplo de una prueba que, más allá del componente competitivo, se ha convertido en un ejercicio lúdico y de convivencia de varias generaciones, pues participan cacereños de muy distintas edades. De nuevo, numerosos corredores acudieron disfrazados, y algunos también se hicieron acompañar de sus mascotas y de niños de muy corta edad.

La organización baraja incluir un premio a los disfraces más originales el próximo año. También sopesa establecer una cuota por participación y recogida de dorsal de un euro, de tal forma que se puedan compensar los gastos. Aunque la San Silvestre cuenta con varios patrocinadores, entre ellos Cajalmendralejo, ante cuya sede institucional de la avenida de España se instala la meta, el presidente vecinal, Raimundo Medina, reconoce que vendría bien lograr un ingreso extra. «Este año, por ejemplo, hemos tenido que comprar dos arcos para el recorrido», recordaba ayer.

Una vez finalizada la carrera, se sortearon 25 premios entre los participantes. El de mayor valor económico, una motocicleta, fue para el dorsal 1.223.

La prueba se inició en la Plaza Mayor, donde el concejal de Deportes, Pedro Muriel, dio el habitual pistoletazo de salida. El recorrido fue seguido por mucho público, otra de las notas que avalan el éxito de una actividad muy enraizada en la sociedad cacereña, a la que le gusta despedir cada año haciendo un poco de deporte y con humor.

La asociación DYA dio cobertura sanitaria, sin que hubiera intervenciones significativas.

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