Los banquetes de Navidad se rinden a las comidas preparadas

Los banquetes de Navidad se rinden a las comidas preparadas
Jorge Rey

Empresas de catering, pastelerías y restaurantes diseñan todo tipo de platos y menús que cada vez tienen una clientela más fiel

CRISTINA NÚÑEZ CÁCERES.

La Navidad sigue siendo sinónimo de los mayores banquetes del año. La tradición no pierde fuerza. Son días en los que siguen viéndose por la calle piñas asomando por las bolsas de la compra, largas filas en las pescaderías y la carnicerías y enorme trasiego en la ciudad en busca de los productos para elaborar el mejor menú de los imaginables.

Largas horas de trabajo en la cocina le esperan a muchas cocineras de la ciudad (también habrá hombres, pero suelen ser mujeres las que cargan con la reponsabilidad de dar de comer a todos). Es la fiesta más familiar de todas las que se nos vienen estos días, la que sienta a un número mayor de personas y la que se coge con más ganas. Las madres seguirán cocinando a tope, pero cada vez hay opciones para aligerar el momento infierno en la cocina.

Caterings, pastelerías y hasta restaurantes están a pleno rendimiento para tenerlo todo listo para el día 24. Mari Ángeles explica, mientras termina de hacer su pedido en el catering Cáceres Pajuelo, que ha pedido algún plato para completar el menú de esta noche La idea es ahorrar algo de tiempo para poder estar con su hijo, que trabaja en Houston como ingeniero y que ya le ha pedido alguno de sus platos favoritos, como albóndigas o la célebre y tan añorada cuando se vive fuera tortilla de patatas.

El «take away» triunfa en la ciudad como alternativa a las largas jornadas de cocina

«Somos cinco a cenar y comer, estaremos tranquilos», explica esta mujer, que no detalla qué es lo que ha encargado.

Carga de trabajo

La responsable de este establecimiento, Caty Pajuelo explica que durante estos días trabajan mucho, y que va aumentando con el paso de los años el número de personas que encargan comida para llevar también durante estas fiestas. «Se piden cochinillos, paletillas de lechal, merluza y, en general, un poco de todo». Los pedidos pueden hacerse con al menos 24 horas de anticipación y se recogen a lo largo de hoy, que también tienen abierto por la tarde. Cuentan con una carta extensa, en la que hay entrantes, primeros platos, carne, pescado y postres. Un cochinillo asado con patatas sale por unos 95 euros entero. ¿Son las familias más jóvenes las que más tiran de este recurso? Beatriz Málaga Floriano, encargada de la pastelería La Guinda de la Avenida de la Montaña cree que no necesariamente, que las señoras más mayores también tiran de comidas preparadas para aligerar su carga ante los fogones. «Muchas ya se han cansado de cocinar, quieren estar más libres». Allí está María del Carmen Rodríguez, que ha ido a encargar un postre.

Mario Duque.
Mario Duque.

«No se me da bien el dulce, quizás porque no lo como», explica. Pero sí cuenta que ella, para la cena de hoy, se meterá en la cocina ya desde el viernes e irá preparando. «Los guisos, si son de un día para otro, están mejor».

A domicilio

En La Guinda, que gestiona el catering San Jorge, se ofrecen dos menús de Navidad con todo incluido por 20 o 25 euros, aunque también se pueden reservar platos sueltos, entrantes, pescados. Se da la opción de recogerlo en el establecimiento o a domicilio. «Llevamos ofreciendo esta opción desde hace mucho tiempo, ha habido épocas más flojas, por ejemplo durante la crisis, pero ahora mismo es una tendencia», cuenta Beatriz. Ofrecen estos platos especiales para cualquier momento del año, pero Nochebuena es la estrella. En fin de año la gente se dispersa más.

Mario Duque, del horno Aymar, asegura que ha tenido que parar de coger encargos. «Ponemos un tope y desde el lunes ya no cogemos pedidos». Su especialidad son los brazos dulces o salados, las empanadas, el picoteo y las tartas. «A la gente le gusta lo que hacemos y los precios son competitivos», explica. Da los datos de los encargos que entregará a lo largo de hoy. Son de pasmo : «40 empanadas, 120 brazos, 50 tartas», entre otras entregas.

Caty Pajuelo.
Caty Pajuelo.

El restaurante Eustaquio Blanco lleva ya una década brindando esta posibilidad a los clientes. Su gerente, Nerea Blanco también constata que cada vez hay más gente que se suma a esta opción.

«Para estar más tranquilos esta tarde del 24, o para poder salir de cañas». Ellos gestionan unos 70 pedidos para la Nochebuena y la Navidad. Cocinan «muchos pescados, asados de cochinillo que por el tamaño no se pueden hacer en casa y perdices, que son difíciles de hacer y gustan mucho».

Todo muy bien preparado, apunta, para que solo haya que calentar y comer sin jornadas maratonianas.

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