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La joya rodada en Cáceres en 1936 que ha llegado de Rusia

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A la derecha el Marqués de Villa-Alcázar, autor del documental :: S.E.

El pasado miércoles, en la Filmoteca, se presentó una verdadera joya cinematográfica que llevaba perdida más de 70 años: el documental 'Los yunteros de Extremadura', que recoge imágenes inéditas de trabajadores del campo en la provincia de Cáceres, denunciando como malvivían en 1936. La recuperación de este documental llama bastante la atención: En 2010 llegó a Santiago de Compostela, invitado por su universidad, Vladimir Magidov, profesor de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades. Trajo como regalo un deuvedé con tres documentales rodados en España antes de 1936, que estaban guardados en el Archivo del Estado Ruso de Cine Documental y Fotografía, ubicado en la ciudad de Krasnogorsk. Este deuvedé llegado del frío originó un gran revuelo porque estaba el documental 'Galicia' rodado por Carlos Velo, que en 1936 recibió el Diploma de Oro en la Expo de París. El presidente del jurado era Luis Buñuel. Se explicó entonces que al terminar la Guerra Civil, la Delegación de Propaganda de la República, que estaba en París, entregó sus documentales a la embajada rusa en Francia, y con el tiempo fueron enviados a Rusia, donde han estado guardados todo este tiempo.

Los otros dos documentales pasaron algo desapercibidos. Se trataba de un metraje de la ciudad de Valencia y el corto 'Los yunteros de Extremadura'. El Centro Gallego de las Artes y de Imagen los envió al gobierno central, acabando el documental extremeño en el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. La Filmoteca de Extremadura tuvo conocimiento del hallazgo y luego la Asociación para la Recuperación de la Memoria Históricade Extremadura, que con la ayuda de la Diputación de Badajoz, ha comenzado a difundirlo. Desde finales del 2016 la Asociación está haciendo proyecciones en distintos lugares, contando con una conferencia del historiador Ángel Olmedo. Ya se han hecho 15 proyecciones en la provincia de Badajoz, comenzando ahora en la de Cáceres. «Hemos estado en Navaconcejo, ahora en Cáceres, tenemos pendiente Piornal y también Lisboa - indica Olmedo -. La gente que lo ve se sorprende mucho, sobre todo cuando lo proyectamos en institutos, piensan que ven imágenes de África, y resulta que ven cómo vivían nuestros abuelos».

El documental dura poco más de 13 minutos y está rodado en la provincia de Cáceres en mayo de 1936, como indica Pedro Poyato Sánchez en la reciente publicación 'Extremadura en el espejo de la memoria'. El director es Francisco González de la Riva, marqués de Villa-Alcázar (1885-1967) que entonces era jefe de Publicidad y Publicaciones del Instituto de Reforma Agraria. Vino con cuatro funcionarios. Pedro Poyato recalca que el documental recuerda al de Buñuel 'Las Hurdes, tierra sin pan' rodado en 1932.

El marqués, que en 1937 se identificaría con el «movimiento salvador del Generalísimo», en 'Los yunteros de Extremadura' critica que aquí aún se use el arado romano, y describe la pobreza de los yunteros, con nueve familias malviviendo en una casa llena de ratas, cuando no «en chozas, como los pastores de la Biblia». Cuenta como una familia está contenta por comer un cerdo muerto de rabia, porque tienen más hambre que miedo a la enfermedad, y se hace la pregunta: «¿Por qué tanta miseria en la antes próspera Extremadura?», respondiendo que no hay fincas cultivadas alrededor de los pueblos, que hay sólo pastos para ovejas que cuidan unos pocos pastores. No hay terrenos cultivados, no hay jornales, y sin jornales viene el hambre y la miseria.

El documental recuerda lo que cuenta José Rodríguez Labandeira en su libro 'El trabajo rural en España (1876-1936), cuando Antonio Maura (1853-1925), que presidió el Consejo de Ministros cinco veces, visitó un cortijo extremeño, presumiendo el dueño de tener una de las explotaciones más modernas de España.

El presidente Maura

El presidente Maura

Le enseñó estancias limpias, relucientes, diciendo que en unas dormían los puercos y en otras parían, hasta que llegaron a una cuadra sucia, llena de paja y sacos viejos. Maura le preguntó para qué quería esa habitación y él le respondió que ahí dormían los trabajadores. Entonces el político que luchó contra los caciques le dijo: «pues... procure que no se despierten».

Ángel Olmedo señala que los trabajadores del campo extremeños sí se despertaron. A las cinco de la mañana del 25 de marzo de 1936, alrededor de 70.000 campesinos se movilizaron para ocupar 3.000 fincas en Extremadura. Luego llegó Franco. Las tierras volvieron a los grandes terratenientes y los campesinos que se rebelaron ante la injusta pobreza acabaron presos... o fusilados.