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Así será el nuevo Centro Helga de Alvear

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Simulación del acceso por la Plaza Marrón

  • El diseño, que aprovecha el desnivel de 25 metros, exalta el uso de un jardín en el que podrán verse obras de arte

  • Ayer se presentó la maqueta del museo, que dará vida a la zona de Plaza Marrón-Camino Llano

La ampliación del Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear ha tenido que adaptarse a los tiempos y superar la incertidumbre. Ayer se presentó por primera vez la maqueta e imágenes simuladas del aspecto final que tendrá este foco cultural que compendia una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de Europa. De un proyecto que contemplaba inicialmente 20.000 metros cuadrados ha pasado a uno de 5.000 y 8.000 metros de jardín.

Emilio Tuñón, el conocido arquitecto que firma este trabajo, reconoce que el proyecto se ha compactado considerablemente, pero que el resultado es una adaptación perfecta al rumbo de los tiempos. «Cuando ganamos el concurso teníamos en mente un edificio que era de una sola pieza y ocupaba la totalidad del solar; por razones presupuestarias tuvimos que ir reduciendo, pero me encanta cómo el tiempo hace que las cosas encuentren su dimensión, este edificio va a tener una escala apropiada para la Fundación y para la ciudad».

Es probable que no todas las obras (un total de 2.800) de la galerista alemana puedan estar colgadas de manera permanente dado su número, pero sí se amplía mucho la dimensión museística de este recinto. «Cabrá lo que quepa», dijo Tuñón bajo la mirada de aprobación de una Helga de Alvear relajada. La maqueta exhibida la recibió como regalo por su 80 cumpleaños. Habrá más cantidad y la posibilidad de exhibir obra de mayor tamaño.

La Asociación Amigos de la Fundación Helga de Alvear organizó ayer unas jornadas de arquitectura que sirvieron para dar a conocer con mayor precisión cómo será el centro una vez realizada su ampliación, que cuenta con un presupuesto de 6,1 millones a cargo de la propia Fundación y de la Junta extremeña.

Aún con los andamios puestos cuesta imaginar lo que en un año aproximadamente (aunque ayer no pudo darse una fecha concreta) será realidad. Un rasgo que, sin duda hará identificar claramente este edificio son las columnas blancas que también se encuentran en Atrio, el restaurante y hotel de cinco estrellas de la plaza de San Mateo que lleva esta firma.

No es casual, sino totalmente premeditado. Se busca, tal y como dijo Tuñón, una especie de hermandad. El hermano menor, Atrio, un lugar de uso restringido a los clientes y el hermano mayor, este centro cultural y corredor ciudadano, son parte de la misma realidad.

La continuidad y discontinuidad es uno de los conceptos clave dentro de esta obra. «Se produce una conexión desde la calle Pizarro a Camino Llano, una conexión que se va a producir a través del edificio». El edificio nuevo hace de bisagra entre el recinto monumental y el ensanche de la ciudad. Es curioso el contraste que se generará en la misma calle de Camino Llano entre las columnas blancas del edificio nuevo y los bloques de viviendas populares, con sus toldos y sus años a cuestas.

El desnivel desde la zona alta de la finca, desde la entrada por la calle Pizarro hasta el acceso de Camino Llano supone 25 metros. «Es muchísimo, son diez plantas y eso hace que la arquitectura vaya pasando por situaciones totalmente diferentes». Tuñón describe la estructura del centro, partiendo de la pieza más patrimonial de Pizarro, «donde se conserva la fachada y se construye entre medianeras en una serie de salas y sirve casi de puerta oficial, donde se construye una especie de lobbie donde se podrán llevar actividades ciudadanas». Desde ahí, hay dos opciones: o bien entrar al edificio o seguir bajando al jardín y desde el jardín pasar a Camino Llano. Visualmente el recorrido genera el contraste entre un edificio más clásico como el de Pizarro y lo que todo el mundo puede reconocer como nueva arquitectura contemporánea con el inmueble de nueva planta. Se genera una «ambigüedad muy bonita».

Distribución

El actual edificio de La Casa Grande, germen de la Fundación, que se inauguró en el año 2010 tras una obra que se extendió cinco años, cambiará sus usos actuales. Sólo acogerá una planta de parte expositiva. Aulas, biblioteca y zona administrativa será el contenido fundamental de este edificio.

Ayer, durante la presentación de este proyecto, en la que pudieron verse fotografías de la obra y también un repaso por la trayectoria de la actividad de la Fundación, se puso el acento en la importancia de este proyecto en la vida ciudadana de Cáceres. Los viandantes podrán acceder a Pizarro desde Camino Llano a las horas en las que esté abierto el museo. El jardín, además de brindar un espacio de esparcimiento también contendrá obras escultóricas.

Al Centro de Artes Visuales se podrá acceder desde tres entradas: Pizarro, Camino Llano y Plaza Marrón, que conservará el acceso actual y su rampa.

La jornada de ayer se convirtió en una cita colectiva de muchas personas interesadas en el mundo de la arquitectura. Cecilia Calderón, presidenta de la Asociación de Amigos de la Fundación Helga de Alvear resaltó la importancia de apoyar la tarea de este centro, cuajado de actividades.

Las reconocidas arquitectas Fuensanta Nieto de la Cierva y Ángela García de Paredes Falla hicieron un recorrido sobre sus proyectos en museos y centros de artes. Los dueños de Atrio, Toño Pérez y José Polo, también acudieron a esta presentación, igual que distintos arquitectos, artistas y creadores de la ciudad.