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La construcción se mueve para ser atractiva como opción académica

Los estudiantes de estos ciclos formativos han ido reduciéndose por culpa de la crisis del ladrillo. :: l. c.
Los estudiantes de estos ciclos formativos han ido reduciéndose por culpa de la crisis del ladrillo. :: l. c.
  • Con gran demanda hace una década, los ciclos formativos relacionados con la edificación han perdido alumnos tras la crisis del ladrillo

En los pasillos de la sección de Edificación y Obras Públicas del IES Universidad Laboral las orlas de los estudiantes titulados en años anteriores son un fiel retrato de lo que ha pasado en los últimos tiempos en nuestro país. Resumen rápido: después de las vacas gordas llega la crisis y el sector de la construcción queda herido de muerte. El drama económico no solo afectó las empresas ni al empleo, sino también al sector formativo.

En las orlas que cuelgan de las paredes se va viendo cómo los grupos de titulados son cada vez más pequeños. «Hace una década teníamos lista de espera, si en las primeras semanas un alumno lo dejaba porque no era lo que él quería o se daba cuenta de que no le gustaba, enseguida teníamos otro», explica la jefa del departamento, Mari Ángeles Domínguez.

Esta familia profesional incluye tres ciclos formativos de grado superior y uno de grado de medio, todos ellos de 2.000 horas. Los de grado superior son Proyectos de Edificación, Proyectos de Obra Civil y Organización y control de Obras de Construcción. Los dos primeros perfiles van más dirigidos al trabajo en estudios de arquitectura, además de en las propias obras. El tercero está enfocado de forma más específica a la ejecución a pie de obra. El de grado medio es Obras de Interior, Decoración y Rehabilitación. Domínguez destaca que estos perfiles resultan muy interesantes para las empresas, porque permiten ser más flexibles y adaptarse como un guante a ciertos puestos.

De los grupos de 25 a 30 alumnos de la primera década del siglo XXI se ha pasado a clases de en torno a la decena. Tal vez lo más doloroso es que ha desaparecido la gran inserción laboral una vez que terminaban sus estudios. «Nuestros alumnos, en un 90% encontraban trabajo rápidamente, pero actualmente nos hemos igualado con el resto de las familias profesionales», detalla Domínguez. De todos modos, la lectura es, a día de hoy, algo más positiva. «Estamos empezando a ver la luz, en nuestro blog (eoclalaboral) y en Facebook publicamos ofertas de trabajo, en estos últimos meses hemos publicado varias y ya han llamado a alumnos, la cosa está empezando a levantarse, es una gran noticia». En todos estos ciclos formativos los alumnos hacen prácticas en empresas el último trimestre del segundo curso.

Los docentes de esta familia profesional se han propuesto frenar la inercia de pérdida de alumnos. Han contactado con la Fundación Laboral de la Construcción para que haga de correa de transmisión con las empresas y también para la convalidación de los certificados de profesionalidad. También hacen charlas por Institutos y colegios concertados para explicar a los jóvenes en qué consiste esta formación y qué opciones pueden brindarles. Este año se ha abierto la promoción también a bibliotecas, mancomunidades, centros de juventud, de creación joven, aulas taller, UNED y otros organismos. La meta es que crezcan las matrículas.

Históricamente son ciclos que vienen de la antigua delineación. «Ahora es muy distinto, estos ciclos son muy completos ya porque tienen módulos (asignaturas) que abarcan todo el trabajo que se desarrolla en una obra y en un estudio de arquitectura, no es solamente dibujar planos, sino también para cálculo de estructuras, mediciones, planificación de obra, eficiencia energética...».

Una de las grandes ventajas a la hora de enrolarse en uno de estos programas es que puede ser una vía de acceso a la Universidad, porque tienen una convalidación directa con distintos grados. En la UEX se imparten títulos de esta familia profesional, como el de Edificación, Ingeniería Civil y Topografía, entre otros. «Los profesores universitarios reconocen a nuestros alumnos cuando llegan por los conocimientos que tienen». Estas dos profesoras destacan la utilización de los programas informáticos más innovadoras del sector. «Los estudios de arquitectura nos piden gente con conocimientos en últimas versiones».

En este centro, y dentro de este departamento, también se imparte Formación Profesional Básica que incluye Albañilería, ciclos dirigidos a jóvenes que no han podido terminar su formación básica. Muchos de ellos terminan accediendo también al grado medio o a los superiores.

Alumnos

José Antonio Pavón Rivas tiene 26 años y es alumno del grado superior Proyectos de Edificación. «Al no haber trabajo me dio por volver a estudiar», explica. Está contento, considera que «se aprende mucho» y ve salidas profesionales.

Tanto Mari Ángeles Domínguez como Mariuca Alonso, docente también en estos ciclos formativos, explican que es variado el perfil académico y vital de los que se acercan a sus aulas. «Hay de todo, gente de ciencias y gente que les gustaba el dibujo pero hicieron un bachillerato de letras», cuenta Alonso. Entre el alumnado hay circunstancias muy diversas pero, además de jóvenes, también puede encontrarse a personas ya de cierta edad a los que la crisis les descabalgó del mundo laboral. Cuentan con todas las destrezas pero quieren más formación y títulos. También hay alumnos que llegan después de haber cursado grados universitarios. «Hay algunos a los que se les ha atragantado alguna asignatura, vienen, la hacen y se les puede convalidar, y muchos siguen». Los ciclos formativos tienen un sentido práctico.

Otra de las cosas que hace atractivos estos ciclos es que se incluyen en el programa Erasmus. Mari Ángeles Domínguez cuenta que este año un alumno se ha quedado trabajando en un estudio de arquitectura en Inglaterra, en Newport, en el sur de la Isla. «Estamos buscando convenios o hacernos socios homólogos de centros educativos de la Unión Europea».

Aún hay tiempo para que los que deseen dar el salto a estos ciclos formativos puedan hacerlo. Será en el mes de junio cuando los interesados puedan echar los papeles.