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¿Expropiamos a la Junta el palacio donde nacieron 24.000 cacereños?

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Titular del Diario HOY del 22 de agosto de 1989

El mundo cambia en muy poco tiempo... y Cáceres también. Recuerdo con nostalgia las noches en las que, al salir de la Redacción, nos íbamos a los bares de la zona de la Plaza de Santiago. Estaba entonces el periodista Sanjosé, que vivía en un piso con cinco balcones llenos de flores, frente al hermoso Palacio de Godoy.

Me acuerdo, como si hubiera pasado ayer, de una noche de agosto de 1989, cuando el viejo periodista, blandiendo en la diestra un vaso de vino de pitarra, ensalzaba al entonces alcalde de Cáceres, al socialista Carlos Sánchez Polo, que ya estaba cansado de los señoritos de Madrid que tenían palacios en Cáceres y no los cuidaban.

Sánchez Polo dijo que no estaba dispuesto, «a permitir que por la desidia de unos propietarios, se pierdan palacios por los que Cáceres ha recibido el título de Patrimonio de la Humanidad. Si por la vía pacífica no los rehabilitan, estamos dispuestos a proceder a la expropiación forzosa».

El Palacio de Godoy, de la Junta, lleva siete años cerrado

El Palacio de Godoy, de la Junta, lleva siete años cerrado

Los palacios que más preocupaban al máximo responsable de la ciudad eran: el de los Golfines de Abajo y el de los Becerra (la actual sede de la Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero). Sanjosé llegó a brindar por el entonces presidente de la Diputación, por Manuel Veiga, que declaró, «persona non grata y enemigo de Cáceres» al marqués de Torresarias, Alfonso Pérez Guzmán Bueno, que era el dueño de los Golfines de Abajo. Se hablaba entonces de expropiar, siguiendo los ejemplos de la basílica de Alcuéscar o casas adosadas a las murallas de Plasencia y Galisteo.

Ha pasado el tiempo, y actualmente los dos palacios cacereños que estuvieron a punto de ser expropiados, son un ejemplo de rehabilitación y de buen uso. Muertos sus dueños, sus fundaciones han mejorado los dos edificios, convirtiéndolos en museos alabados por los turistas.

Ahora, sin embargo, el palacio que amenaza mayor ruina es el de Godoy. Lo curioso es que ya no es culpa de un señorito de Madrid que no sabe que entre sus palacios tiene uno en Cáceres. El dueño es la propia Junta de Extremadura que, en teoría, tiene que velar por los bienes de los extremeños. Hace siete años que está cerrado.

Hace unas pocas noches el fotógrafo Salvador Guinea y el que junta estas letras, después de trabajar, volvimos a los bares de la zona de Santiago. Pasamos por el palacio abandonado. Vimos rotos los cristales de varias ventanas, desvencijada alguna puerta de los balcones, y Guinea dijo:

-Si Sanjosé levantara la cabeza... Si viera ésto... se volvía a morir del disgusto.

Fuimos al bar La Matilda, frente al peregrino de la Iglesia de Santiago, a tomar unas ricas manitas de cerdo deshuesadas. Allí hablamos del viejo palacio. Ayudados alguna vez por el internet del móvil, vimos que el considerado como uno de los edificios más hermosos de Cáceres fue construido por el cacereño más rico del siglo XVI: por Francisco de Godoy, que se marchó a América con 23 años y volvió millonario 15 años después, tras ser la máxima autoridad en Perú con Francisco Pizarro. Se casó con Leonor de Ulloa que tenía 26 años (12 menos que él) y en 1549 empezó a levantar el edificio, en el que no llegaron a vivir ni él, ni su mujer. Leonor murió en 1557, con 42 años, después de tener 8 hijos en nueve años. El viudo falleció en 1564, cumplidos los 59. El palacio se terminó en 1634. Su promotor llevaba 70 años sepultado.

Ficha de la Casa de la Madre de una vecina de Torrequemada

Ficha de la Casa de la Madre de una vecina de Torrequemada / L.C.

Sanjosé aseguraba que éste era el palacio más querido por el pueblo de Cáceres. «¿Cuánta gente pudo haber nacido en cualquier palacios de Cáceres? - preguntaba -. ¿Quizás 25 ó 50 descendientes de nobles? Pues mirar: ¡En el Palacio de Godoy han nacido 24.000 cacereños! y casi todos, por no decir todos, hijos de trabajadores del campo; gente pobre y honrada».

Es cierto. En 1943 la institución franquista Auxilio Social convirtió el Palacio de Godoy en la Casa de la Madre. Aquí venían a parir mujeres de toda la provincia, la mayoría con pocos recursos. Ingresaban un mes antes de dar a luz, para fortalecerse. Había 50 camas. Se cerró en 1973 y se calcula que en sus 30 años de existencia hubo aquí 25.000 partos, naciendo vivos 24.000 bebés.

En el Archivo Histórico Provincial se guardan historias clínicas, como la que reproducimos de Margarita Morgado Blázquez, vecina de Torrequemada, que ingresó en la Casa de la Madre el 11 de septiembre de 1944.

Las hermanas Luceño dicen que les robaron a dos hermanos

Las hermanas Luceño dicen que les robaron a dos hermanos

Hay dos hermanas, María Jesús y Milagros Luceño que nacieron en este palacio, y aseguran que antes lo hicieron dos hermanos que, según ellas, fueron robados. Uno nació en 1956 y otro en 1957. Su madre era de Santiago del Campo. La Fiscalía de Cáceres investigó el caso, decidiendo archivarlo al no hallar pruebas.

Así estábamos, documentándonos y bebiendo, cuando Salvador Guinea, blandiendo un vaso de pitarra en la mano derecha (como otrora lo hiciera Sanjosé), gritó:

-¡¿Por qué no expropia el Ayuntamiento el Palacio a la Junta?!

-Bah. El Ayuntamiento no tiene dinero. - Le respondió uno.

-¡Da igual! Hagamos una colecta y que sea su dueño el pueblo, que se llene de asociaciones, que se llene de música y teatro...

-Los cacereños no tenemos dinero. - Le contestó otro.

-¡Pues tomemos el palacio, con los 24.000 cacereños que nacieron en él a la cabeza! ¡¡Tomemos el palacio!! - gritaba desaforado el fotógrafo mientras se le caía el vino del vaso con tanto mover el brazo hacia el cielo.

Tuve que llevarle a casa. Por supuesto, sin pasar por el Palacio de Godoy porque, en verdad, parecía capaz de recuperarlo él solito.