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El cine español se reivindica en Cáceres

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La actriz Petra Martínez, con una seguidora. :: a. méndez

  • El Festival Solidario mira ya al año que viene para celebrar sus bodas de plata

  • Petra Martínez y Roberto Álamo acapararon los flashes de la gala de los premios San Pancracio

Ayer, en la víspera del día del padre, el mundo del cine no se olvidó del 19 de marzo. A su padre le dedicó el premio la joven Anna Castillo, galardonada con el premio San Pancracio a mejor actriz revelación por su papel en 'El olivo'. Su progenitor estaba en el Gran Teatro. Había viajado desde Barcelona hasta Cáceres para asistir anoche a la gala que echa el cierre al XXIV Festival Solidario de Cine Español de Cáceres. Anna Castillo protagonizó, además, el beso de película de la jornada. Recibió el galardón de manos de su pareja, el actor cacereño Nico Romero. Para él también tuvo dedicatoria.

De sus padres, en plural, se acordó Salvador Calvo, galardonado con el San Pancracio a mejor dirección novel por '1898. Los últimos de Filipinas'. «A mis padres, a los que perdí hace dos años. Desde arriba han hecho que se cumplan mis sueños», dijo. Uno de sus sueños ha sido dirigir su primer largometraje.

Fue una noche para las emociones y las risas. Las carcajadas las provocaron los presentadores: los cómicos Raúl Cimas y Julián López. Marcada por un ritmo lento, la velada arrancó a las nueve de la noche con guiños a Queen y a David Bowie.

Antes, a las puerta del Gran Teatro, los galardonados en esta edición volvieron a acaparar los flashes de los seguidores y curiosos que se habían dado cita en este punto para inmortalizar el momento. Ángela Martín procura no perderse ni un año la llegada de los rostros conocidos. «Esta vez a la única que conozco es a Petra Martínez. A los demás no les pongo cara», admitía tras la valla de seguridad instalada para la ocasión.

Petra Martínez, galardonada con el San Pancracio de honor, fue precisamente una de las actrices más fotografiadas en la alfombra roja cacereña. Compartió protagonismo con Roberto Álamo, premio a mejor actor por su papel en 'Que Dios nos perdone'. Ninguno de ellos escatimó en sonrisas ni en poses para las fotos.

El resto del palmarés de esta edición lo completa Laia Marull (mejor actriz), Carlos Santos (mejor actor revelación), Koldo Serra (mejor dirección por 'Gernika'), Marcelo Pacheco (premio Reyes Abades) y Emilio Gavira, que se llevó la sorpresa de la noche ya que su galardón se mantenía en secreto y el nombre del destinatario se desveló en el transcurso de la gala, que al cierre de esta edición todavía no había concluido. Hubo, además, otros rostros conocidos, como el de Eduardo Noriega, un habitual ya del festival. Forma parte, además, del jurado de los premios. También estuvo el actor cacereño Daniel Holguín, encargado de dirigir la gala y de entregar el premio al actor Carlos Santos.

Charla y comida extremeña

Por la mañana, los premiados mantuvieron un encuentro en el centro de artes visuales Helga de Alvear, donde abordaron aspectos diversos. «No hay crisis en el cine español. Se la inventan algunos. La película más vista es española», dijo Carlos Santos en referencia a 'Un monstruo viene a verme', de Juan Antonio Bayona . «Este año es más que evidente que el cine español goza de una salud de hierro. Más allá de que se siga alimentando esa pelota de que el cine español no interesa, año tras año se demuestra que sí interesa. La calidad de las películas es incuestionable. El nivel es muy, muy alto», defendió y criticó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por no haber visto ninguna de las películas que resultaron finalistas en la última edición de los premios Goya.

En esta misma charla, Salvador Calvo animó a quitar a la gente de la cabeza, de una vez por todas, «la sensación de que el cine español es un género». Hay cine de autor, de entretenimiento, histórico... enumeró durante su intervención.

Roberto Álamo, que tras la gala de anoche puso rumbo al Festival de Málaga, habló de la que quizás sea la cara menos amable del sector. «A veces he cogido verdaderos 'truños' porque tengo un hijo y no tenía la oportunidad de elegir un buen guión», confesó. Reconocido también por la Academia de Cine por su papel en 'Que Dios nos perdone', admitió estar viviendo un buen momento profesional. Pero no siempre ha sido así. «He tenido momentos en los que me he planteado vender el goya. No es broma», confesó.

Tras este encuentro, los premiados pusieron rumbo al restaurante La Parrilla de Galarza, donde degustaron productos de la tierra. Para empezar, tomaron una selección de embutidos y quesos, seguidos de una ensalada de zorongollo. El menú incluyó, además, una degustación de solomillo, presa, secreto y pluma ibérica. Y, de postre, un biscuit de higo.

Los premios San Pancracio miran ya al año que viene. En 2018 cumplirán sus bodas de plata. Pero esa ya será otra película.