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Yoga para llegar a las nubes

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Momento de una sesión de Aeroyoga en el centro Movemento, que imparte esta disciplina desde hace cuatro años. :: armando méndez

  • Una nueva versión de esta técnica milenaria atrapa a decenas de cacereños

  • La fisioterapeuta Cristina Sánchez enseña Aeroyoga, una práctica basada en la inversión que mejora el estado físico y psíquico general

Las siete de la tarde puede ser buena hora para echarse a volar. Justo en ese momento del día, un grupo de personas se reúne para echarle un pulso a la gravedad y cambiar la forma habitual de ver el mundo. Vuelan, se columpian, se balancean, disfrutan de estar cabeza abajo. Durante dos sesiones semanales practican Aeroyoga, una técnica aún poco conocida que es más que un entrenamiento físico.

Luisa Castañeda, administrativa de 46 años, lleva ya dos años acudiendo al centro Movimiento, en Hernán Cortés, para practicar esta técnica. «No falto nunca», cuenta. «Antes de venir no podía ni mover el cuello, pero noté mucha mejoría», explica. Un grupo de unas diez personas va colocándose en sus columpios especiales para empezar la sesión. Casi todos forman parte de esa frontera un poco imprecisa de la mediana edad.

Cristina Sánchez es la dueña de este centro. Es fisioterapeuta y cuenta con varios posgrados. A la hora de iniciar su negocio, en el año 2012, pensó «en algo que me distinguiera, algo diferente y que pudiera atraer a la gente». Navegando en Internet se encontró con un anuncio sobre un curso para profesores en Madrid. Todo coincidió, cuadraban fechas y se lanzó. Le gustó mucho un método que, tal y como explica, logra que «con un mínimo esfuerzo se alcance un beneficio mayor».

E l columpio es el elemento central de esta técnica de inversión. «La gravedad te separa las vértebras y se fortalece toda la musculatura de alrededor, porque se está constantemente haciendo fuerza». En realidad, el aparato es algo más que un simple columpio, ya que cuenta con asas y estribos. Es complicado caerse, aunque según da a entender esta fisioterapeuta, a ella a veces le ha pasado, pero no por otra cosa que por un exceso de confianza.

¿Y cómo se plantea un nuevo alumno eso de subirse a un columpio y empezar a maniobrar? Cristina reconoce que hay «cierto miedo» que va diluyéndose a medida que se avanza en las sesiones. María Jesús Rebate es una alumna que lleva un año acudiendo a esta cita. Sus problemas de espalda fueron los que le hicieron buscar un ejercicio que se adaptara a ella. «Lo encontré de casualidad». Y la casualidad se ha convertido en un buen hábito del que no quiere apearse.

Este centro es el único homologado en Extremadura que imparte Aeroyoga. El «inventor» de esta práctica es el español Rafael Martínez, que ha conseguido difundirla por todo el mundo. «El hecho de concebir el cuerpo humano como una obra de arte es lo que ha permitido que esta disciplina se desarrolle», explicaba en una entrevista a la revista Vogue.

Los beneficios de esta disciplina, tal y como explica Cristina Sánchez, son muy globales. Entre las que no se refieren exclusivamente al cuerpo se encuentran la potenciación de las capacidades mentales, la regeneración de la mente, la mejora de la memoria, el aumento de la creatividad y el combate del estrés, los miedos y las fobias. «Sobre todo las mujeres, se superan porque piensan que hay cosas que no pueden hacer y luego las hacen, eso les da confianza». María Jesús confirma que sí, que estas técnicas ayudan, y que en concreto a ella le ha ayudado para cuestiones de orientación.

La lista de beneficios relacionados con la estética y la salud son muchos, como la aceleración del metabolismo, la reactivación de la circulación y del aparato digestivo o incluso el crecimiento y el estiramiento físico. ¿Se crece al salir de una de estas sesiones? Parece que puede darse esta sensación. Los grupos parecen estar consolidados, dentro de los vaivenes típicos de las actividades físicas, pero Cristina reconoce que «la gente se está enganchando». Su apuesta está teniendo el fin esperado. ¿Puede todo el que quiera volar con el Aeroyoga? En principio, da a entender Cristina, si no hay impedimentos físicos, sí. Ella tiene clientes hasta de 76 años en su centro, aunque el grupo que se encontraba practicando el pasado martes rondaba los 50 años. El abanico de actividades es variado. Además de Aeroyoga también ofrece la versión aérea de Pilates, Biodanza y diferentes técnicas de fisioterapia aplicadas al campo de la estética y de la salud.