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Los bares precintados no pueden reabrir sin adaptarse para evitar molestias

El local del centro de la foto, con fachada de blanco, es el que ocupó el Submarino, en la Plaza de Albatros.
El local del centro de la foto, con fachada de blanco, es el que ocupó el Submarino, en la Plaza de Albatros. / A. M.
  • Aunque no hayan caducado las licencias, los hosteleros tendrían que hacer obras de insonorización o ajustarse a los horarios de las categorías de sus locales

El levantamiento de la orden de precinto podría suponer la reapertura de los locales, pero no será así de momento. Los dueños de los inmuebles pueden alquilarlos de nuevo, pero el empresario que quisiera reabrirlos como negocios de hostelería tendría que hacer obras de insonorización y adaptación a la normativa o sencillamente cumplir los horarios y otras exigencias ajustadas a la categoría concreta del establecimiento, que en algunos casos ni siquiera es de pub sino de bar normal. Es lo que recuerda el presidente de la asociación vecinal de la Madrila, Miguel Salazar, para quien sería «una barbaridad» que el Ayuntamiento consintiera que los cuatro bares a los que el juzgado ha levantado la orden de clausura pudieran abrir sin mayores problemas y sin cumplir las normativas actuales.

Como adelantó este periódico el pasado sábado, el Juzgado de lo Penal número 2 de Cáceres emitió un auto el viernes, día 9, por el que se acuerda «alzar la medida cautelar de clausura de lo los locales de ocio Machiavello, Submarino, La Belle y La Cuerda». El levantamiento de la orden de precinto se acuerda porque han transcurrido cinco años desde que se adoptó la medida, el tiempo máximo establecido mientras que se resuelve el litigio judicial por el ruido. El juicio está previsto para el día 20 del próximo mes de septiembre.

De momento, el auto judicial del pasado viernes podría abrir expectativas a hosteleros o a los dueños de los locales que seguían con orden de precinto desde hace cinco años. Sin embargo, el paso del tiempo hace difícil que se pueda producir una reapertura automática sin más por que la normativa establece que para poder recuperar la actividad, los establecimientos tendrían que hacer obras de reforma, en caso de poder ser autorizadas, para evitar volver a producir contaminación acústica o limitarse a la actividad correspondiente a cada licencia, es decir no tener música si la categoría es de bar normal y no de pub o no cerrar tan tarde como las discotecas o los cafés concierto por no disponer de ese tipo de licencia.

Aparicio

Ángel Luis Aparicio, abogado defensor del gerente del Submarino, explica que su cliente no puede reabrir el local, en primer lugar porque ya no lo tiene en alquiler. «Además, habría que hacer una costosa inversión para adaptar el local a los requisitos a fecha de hoy», afirma el abogado para señalar que reabrir estos bares requeriría adaptarlos para evitar que puedan ser identificados de nuevo como fuentes de molestias por ruido. Aparicio explica que el paso de seis meses sin actividad, el tiempo que marca la normativa para declarar caducada una licencia municipal, no se puede aplicar al tratarse no de una renuncia voluntaria del hostelero sino de una imposición judicial. Sin embargo, ello no impide que el Ayuntamiento deba exigir el cumplimiento de todas las exigencias de la normativa en materia de insonorización, seguridad, sanidad, horario, etcétera. La Madrila es zona declarada ambientalmente protegida o saturada de bares, como recoge la ordenanza de protección del medio ambiente en materia de ruidos y vibraciones, y por ello no es posible dar nuevas licencia de bares. Sin embargo, en estos casos de los locales precintados se considerarían como ya existentes, aunque haya que hacer una adaptación si se quiere reactivar tal licencia o retomar la actividad.

El primer local de la izquierda es el que ocupaba el pub La Cuerda, en calle Niza, donde también está otro bar precintado, La Belle.

El primer local de la izquierda es el que ocupaba el pub La Cuerda, en calle Niza, donde también está otro bar precintado, La Belle. / A. M.

En todo caso, varios meses después de la orden de precinto de marzo de 2012, los hosteleros de dos locales ya anunciaron que no pensaban seguir con el negocio. Se trata de Machiavello y La Belle, y con el pasado del tiempo otro de ellos al que se había permitido reabrir, Latinos, dejó de funcionar. Ahora, los antiguos locales La Belle y Submarino están puestos en alquiler. El dueño del local donde estuvo el Submarino espera poder alquilarlo para cualquier actividad. Este inmueble, de 100 metros cuadrados, está en bruto mientras que el de La Belle conserva la dotación y mobiliario de bar.

Presidente vecinal

Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos de la Madrila, Miguel Salazar, apunta la posibilidad de que el paso del tiempo haya hecho caducar las licencias y afirma que, en caso no ser así, «si pudieran volver a abrir deberían cumplir las normas de insonorización y horarios de acuerdo a la categoría de cada local. Poco habríamos ganado si volvemos al caos de hace unos años, con bares que abren y cierran cuando les da la gana».

Salazar, que recuerda que la Madrila es zona saturada de bares, donde no se pueden dar nuevas licencias, reconoce, no obstante, que con el tiempo la situación ha mejorado:«Ya no es el infierno de hace diez años», dice y muestra su preocupación ante la posibilidad de que el Consistorio pueda hacer dejación si hay locales que pretende reabrir sin cumplir las mínimas de condiciones para evitar molestias: «Sería una barbaridad a la que el Ayuntamiento nos tiene acostumbrados y no me sorprendería. Sería el colmo». No obstante, reconoce que ahora la mayoría de los locales «cumple aproximadamente con la normativa».