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El hotel Albarragena de la calle Pizarro cierra y despide a sus trabajadores

La puerta del hotel Alabarragena permanece cerrada desde finales de enero. :: jorge rey
La puerta del hotel Alabarragena permanece cerrada desde finales de enero. :: jorge rey
  • El establecimiento está en concurso de acreedores voluntario para hacer frente a los pagos pendientes

El hotel Albarragena, de tres estrellas, ha cerrado sus puertas y ha despedido a su plantilla, integrada por una quincena de trabajadores. El cese de la actividad se produjo hace sólo unos días, a finales de enero. Los empleados, a quienes se les comunicó la decisión de la empresa el pasado 26 de enero, cobraron ayer, martes, los atrasos pendientes correspondientes al sueldo del último mes y la liquidación, según ha detallado a este diario uno de los afectados.

El hotel Albarragena, situado en la calle Pizarro, se encuentra en estos momentos en concurso de acreedores voluntario para poder hacer frente a los pagos pendientes. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el pasado 2 de febrero el auto de declaración de concurso de acreedores del deudor Hotel Albarragena S.L. El documento detalla que se ha designado al abogado Abel López Colchero Agudo como administrador concursal.

«La sociedad propietaria del hotel ha decidido entrar en concurso para poder hacer frente a los pagos pendientes», ha detallado el letrado a HOY. «Ha estado funcionando con pérdidas», apostilla. Por un lado, el establecimiento tiene una deuda hipotecaria y, además, mantiene deudas con distintos acreedores.

La decisión del cierre la ha tomado la empresa encargada de explotar el establecimiento, Bergansol S.L., con domicilio en Carballo (La Coruña), mientras que el concurso de acreedores voluntario ha sido solicitado por la empresa propietaria. En este caso, se trata de Espamarrakes Desarrollos S. L., con sede en el Puerto de Santa María (Cádiz), que posee el 62,8 por ciento de las acciones de la empresa. Este diario ha intentado ponerse en contacto tanto con Bergansol, como con Espamarrakes, sin conseguirlo.

El concurso de acreedores es una fórmula prevista en la ley con el fin de ayudar a empresas y a personas físicas que pasan por situaciones difíciles a hacer frente a sus pagos. Un juez debe intervenir en el caso y nombrar un administrador, que es el encargado de negociar con los acreedores para ver cómo se pueden afrontar las deudas pendientes.

La solicitud de esta fórmula por parte del empresario no implica necesariamente que el negocio deje de funcionar. De hecho, en muchos casos, es una vía legal para que la firma pueda salir adelante intentando saldar las deudas que tiene con sus acreedores.

Cambios de titularidad

Desde su apertura, en el año 2009, el hotel Albarragena había sido gestionado por la familia propietaria del inmueble. Su gerente era Juan Pulido. En diciembre de 2015, según la información facilitada por el administrador concursal, los propietarios decidieron alquilar el establecimiento a Bergansol, que ha sido la sociedad encargada de explotar el negocio hasta ahora.

Durante el año 2016 el hotel Albarragena ha vivido dos cambios de titularidad. Además de externalizar su gestión, la familia propietaria decidió venderlo a la sociedad limitada Vía Desarrollos Industriales, con domicilio en Albacete. Apenas unos meses más tarde, en junio de 2016, el hotel fue adquirido por la firma andaluza Espamarrakes Desarrollos, que fue la encargada de solicitar el concurso de acreedores en octubre de ese mismo año.

El cierre repentino del Hotel Albarragena ha afectado a los cacereños y turistas que tenían reservas realizadas en este establecimiento para dormir o para hacer celebraciones de diferente tipo y que se han visto obligados a buscar un alojamiento alternativo. Al parecer, no se descarta la reapertura del negocio por otra empresa gestora, aunque este diario no ha podido confirmar esta información.

El Hotel Albarragena es uno de los cuatro hoteles de tres estrellas con los que cuenta la ciudad, junto al hotel Casa Don Fernando, el Alcántara y el AHC Low Cost. Inaugurado en el año 2009 tras una profunda rehabilitación, cuenta con 18 habitaciones, de las que 16 son dobles y dos individuales. El edificio es del siglo XVIII. Además de funcionar como alojamiento, cuenta en sus instalaciones con restaurante, tapería y un patio exterior, Las Caballerizas, que durante el último año cambió su nombre por el de El Patio de Pizarro.