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Cáceres ha triplicado el número de turistas desde que es patrimonio de la Humanidad

La ciudad monumental es el atractivo protagonista de la capital cacereña. :: lorenzo cordero
La ciudad monumental es el atractivo protagonista de la capital cacereña. :: lorenzo cordero
  • En 1986 sólo había siete hoteles con poco más de 500 plazas y hoy hay 22, más otros 28 alojamientos de distintos tipos, con una capacidad total para 3.500 viajeros

El triple de turistas y siete veces más plazas hoteleras. Aunque es imposible encontrar hace 30 años estadísticas homologables a las actuales, se puede concluir que Cáceres ha pasado de recibir unos 200.000 visitantes anuales hace tres décadas a más de 600.000. En alojamientos turísticos ha pasado de ser una ciudad con dos hoteles de tres estrellas, el Alcántara y el Extremadura, más uno de dos, el Álvarez, y cuatro de una sola estrella, con poco más de 500 plazas entre todos, a contar con 22, entre ellos dos de cinco estrellas y seis de cuatro. Si se suman otros 28 alojamientos de distintos tipos, como hostales, pensiones y apartamentos, suman 50 y las plazas 3.579. Y en todo esto, sin duda, tiene mucho que ver el título de Patrimonio de la Humanidad que la Unesco concedió el día 25 de noviembre de 1986. ¿Cómo era Cáceres entonces desde el punto de vista turístico y cómo ha cambiado en estas tres décadas, tras la obtención de título?

Se puede decir que Amparo Fernández, actual jefa del área municipal de Turismo, está casi desde el principio, desde 1990, cuando ni siquiera había en el Ayuntamiento personal ni sección dedicada a esta materia, y es testigo privilegiada y analista, por su trabajo, de la evolución de los flujos y del potencial turístico de la ciudad. En su opinión, el título de la Unesco y la labor de promoción que supuso la puesta en marcha del grupo de ciudades Patrimonio de la Humanidad son factores claves y determinantes del crecimiento de Cáceres en materia turística.

«Cuando yo entré no había nada en el Ayuntamiento, ningún departamento de turismo ni tampoco ningún centro municipal visitable, sólo estaba la oficina de Turismo de la Junta de Extremadura», recuerda Amparo Fernández, quien, como diplomada en Turismo, accedió a la plantilla municipal en 1990 y desde entonces ha estado presente en todos los acontecimientos y gestiones importantes realizadas desde el Ayuntamiento, como la creación del grupo de ciudades Patrimonio de la Humanidad, en 1993, así como la Red de Juderías en 1997, además de las aperturas de centros turísticos visitables, el primero de ellos la Torre de Bujaco, en 2003. Pero es que Amparo Fernández, además, fue la primera técnico que se encargó de recopilar datos sobre la afluencia turística en la ciudad. Desde el año 2003 se ocupa de hacer el recuento de visitantes anuales en función de las personas que pasan por las oficinas y centros municipales de interés, como la Torre de Bujaco, el Baluarte de los Pozos, etcétera.

En un curso de calidad y gestión medioambiental del patrimonio cultural celebrado en 2006, Fernández expuso que en el año 1990 se podía estimar en unos 200.000 el número de turistas, una cifra que se había convertido en más del doble en quince años, hasta llegar casi al medio millón en 2006. Actualmente, al cierre del último año, el de 2015, el número ha llegado a 671.290 personas.

Así, a falta de datos precisos en el período comprendido entre 1986, año de la declaración de la Unesco, y 1990, cuando el Ayuntamiento hace su primera estadística propia, se puede decir que la ciudad ha triplicado el número de visitantes en las tres décadas que han pasado desde la obtención del título del Patrimonio.

Antes de 1990 pueden servir como referencias, informaciones publicadas por HOY sobre los primeros datos que ofrecía en 1987 el entonces recién creado Patronato de Turismo y Artesanía de la Diputación provincial, que se había creado en abril de 1986. En su Palacio de Carvajal, centro de recepción de turistas, registró en el verano de 1987, en los meses de julio y agosto, más de 14.000 visitantes, el doble que el verano anterior, el de 1986. En ese intervalo de tiempo se había producido la declaración de Cáceres como Patrimonio de la Humanidad, con lo que ya se podía apreciar un aumento del turismo. Al menos así lo reflejaban las informaciones de este periódico, en las que ya se utilizó entonces, en agosto de 1987, la expresión de boom turístico para definir el crecimiento de este sector como consecuencia de la distinción de la Unesco.

Tres décadas después, Amparo Fernández tiene claro esa influencia: «Creo que la declaración de la Unesco es lo más importante que le ha pasado a Cáceres para el despegue del turismo», afirma y señala también como otro hecho igualmente destacado el título de capital española de la gastronomía que recibió la ciudad en 2015. Asimismo se refirió también a la inclusión de Cáceres en otras redes, como la de las juderías, y a la importancia de la apertura de centros municipales visitables.

Otros datos distintos los ofrece el Instituto Nacional de Estadística, INE, que sólo registra los flujos turísticos de la ciudad de Cáceres desde 2005. El último año, 2015, se ha cerrado con 267.000 viajeros, que son las personas que se han alojado en los hoteles existentes en la ciudad. Por su parte, la estadística municipal tiene en cuenta, además, el número de visitantes que pasan por las oficinas de turismo y por los centros monumentales y aplica unos índices multiplicadores.

Además, la ciudad ha crecido de forma espectacular en cuanto a establecimientos se refiere. En 1986 sólo era posible elegir entre dos hoteles clásicos, de tres estrellas, el Alcántara y el Extremadura, ambos en la avenida Virgen de Guadalupe. A los tres años del título de la Unesco, Cáceres contaba con el primer hotel de cuatro estrellas, el Parador de Turismo, abierto en 1989. Después llegó el segundo de esta categoría, en 1991, el Meliá de la Plaza de San Juan. Le siguió el nuevo Extremadura, en 2000, y la lista siguió creciendo hasta los 22 actuales de distintas categorías, incluidos dos de cinco estrellas: el Palacio de Arenales, abierto en 2007, y Atrio, inaugurado en 2010.