Hoy

Un título que impulsó a toda la ciudad

La Parte Antigua reverdeció a partir de 1986 gracias al título de la Unesco.
La Parte Antigua reverdeció a partir de 1986 gracias al título de la Unesco. / Jorge Rey
  • El nombramiento de la Unesco llenó de actividad un conjunto histórico privilegiado que languidecía

  • Hoy se cumplen 30 años desde la declaración de Cáceres como Patrimonio de la Humanidad, el inicio de su florecimiento

El 25 de noviembre de 1986 no fue un día cualquiera para Cáceres. Esa jornada otoñal, en París, con Juan Iglesias Marcelo como alcalde, esta pequeña ciudad lograba un título grande que, sin duda, cambiaría su historia: Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esa distinción puso a Cáceres en los circuitos del turismo cultural y de interior, conceptos que en ese momento de la historia aún estaban por desarrollar. Su legado renacentista, integrado por palacios y casas fuertes, le valió ese pasaporte que hoy se ha convertido en una de sus principales fuentes de ingresos.

Tres décadas después, esta efeméride se celebra con varias actividades culturales y la presencia en Cáceres de los representantes municipales de las otras 14 ciudades españolas que comparten el título, un selecto grupo que camina unido. «Hay un antes y un después», ha subrayado estos días la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado. En efecto, el casco histórico tomó impulso y las opiniones recogidas por este diario coinciden en apuntar que 30 años después ha mejorado el casco histórico y al mismo tiempo la vida cultural de la ciudad, con sus sombras y sus aspectos a mejorar, como siempre sucede.

El Museo de Cáceres, ubicado en la Plaza de las Veletas, estaba allí mucho antes de que llegara este título internacional. Hace 83 años que este recinto de titularidad estatal y gestión regional se encuentra en este edificio, aunque el próximo año se cumplirá el centenario de su fundación. Juan Valadés cumplirá también en 2017 sus dos décadas como director de este museo que recoge una buena parte del legado patrimonial de la ciudad y la provincia. Valadés aporta dos cifras que hablan de la multiplicación de visitantes, y que atribuye sin dudar al título de Patrimonio de la Humanidad. «En 1992 el museo contaba con 70.000 visitantes anuales, los cuales se han multiplicado en la actualidad, con cerca de 150.000». El museo también ha jugado un nuevo rol. Antes, la actividad se limitaba a la exposición permanente, pero en las últimas décadas se ha ido incluyendo un programa cada vez más extenso de exposiciones temporales, charlas, conciertos o programas con centros escolares. Valadés reconoce que del 60 al 70% de los visitantes de este museo son de fuera.

Fundación Mercedes Calles, lugar habitual de actividades.

Fundación Mercedes Calles, lugar habitual de actividades. / HOY

Cambio progresivo

La cara de la parte antigua fue cambiando poco a poco. De lugar mal iluminado que generaba cierto rechazo y sensación de inseguridad entre los cacereños a determinadas horas del día, pasó a albergar cada vez más motivos para visitarla.

El catedrático de Geografía Urbana Antonio Campesino, que formó parte del Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos) señala que Cáceres ha sabido aprovechar, desde el año 86, ese tirón del título de la Unesco reforzando el papel cultural, institucional y turístico de su casco histórico. Cita ejemplos como el complejo cultural San Francisco (alejado, pero en una zona también histórica), que se ha convertido en un punto que irradia cultura. También habla del Palacio de las Veletas la Casa de los Caballos y del Palacio de Toledo Moctezuma, que acoge el archivo provincial.

Campesino, no obstante, siempre ha defendido que la Universidad de Extremadura nunca debería haberse trasladado a las afueras, al campus actual. Califica esa decisión, adoptada en 1995, como «un grave error». La UEX sí mantiene la sede del Rectorado y dependencias administrativas en la Plaza de Caldereros. Este estudioso pone el ejemplo de Toledo, que mantuvo su actividad universitaria en el centro. «En Cáceres ocurrió lo que sabíamos que iba a ocurrir, que no hay vida universitaria».

Hay un obstáculo, a juicio de este catedrático, que impide que la parte antigua, y todo el casco histórico, cobre más vida. «Necesita repoblarse». Cree que tanto el comercio como las viviendas ocupadas en el centro histórico, no garantizan actualmente esa repoblación que dé color y alma al casco histórico.

Pese a este déficit educativo, la parte antigua ganó en 2009 otro centro que, poco a poco, va aportando vida. Se trata de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura (ESAD). «Empezamos siendo 30 personas y ahora somos 130 entre alumnos y profesores», asegura su director, José Ramón Alonso de la Torre, que defiende que se nota la presencia de los jóvenes estudiantes desde muy distintos puntos de vista. «Por la mañana, El Corral de las Cigüeñas ya no está lleno solo de funcionarios», explica.

Desde hace décadas la escuela de Bellas Artes Eulogio Blasco, de la Diputación, también atrae a un buen número de alumnos, y el Festival de Teatro Clásico ya ha cumplido un cuarto de siglo en las plazas de las parte antigua, un escenario natural muy apreciado por las compañías que han pasado durante este tiempo por Cáceres, las principales del país.

Pasando del teatro al cine, desde 2003 funciona en la calle Rincón de la Monja la Filmoteca de Extremadura. David Garrido, su director desde hace un año y medio, sostiene que hay alrededor de 80 a 120 personas «fieles» a este recurso, donde poder ver cine de autor. No es el lugar más accesible del mundo, pero una vez que se descubre, se hace imprescindible para muchas personas.

Fundaciones

30 años dan para mucho, pero en un periodo más reciente, en la última década, han surgido dos fundaciones que no solo han contribuido en la cantidad de acciones culturales que tienen como marco la Ciudad Monumental y sus palacios, sino de modo muy especial en su calidad. Este año se ha cumplido una década de la inauguración de la Fundación Mercedes Calles-Carlos Ballesteros. Fue en 2006 cuando abrió sus puertas la Casa de los Becerra, una casa fuerte del siglo XVI, tras una acertada rehabilitación, con una propuesta filantrópica y cultural de altura: exposiciones de Tiziano, Rembrandt, Sorolla o Andy Warhol. El Premio Internacional de Periodismo que ha instaurado también contribuye a difundir Cáceres.

Luis Acha, director de la Fundación, reconoce que la parte antigua se va dotando «de un gran poso cultural». Un poso que, a su juicio, aún disfrutan más los turistas que los propios cacereños. «Todavía falta que los habitantes de la ciudad bajen porque sí, no solamente cuando hay algo».

Muy cerca de San Jorge, la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno abrió al público el Palacio de los Golfines de Abajo en septiembre de 2015. Ofrece una importante colección de arte, mobiliario y armas. También organiza actividades culturales, y sobre todo ha aumentado las posibilidades de conocer por dentro un palacio, cuestión valorada por los turistas que suelen lamentar la existencia de muchos edificios cerrados al público.

La apuesta por la cultura la han hecho también iniciativas privadas del sector hostelero. El Corral de las Cigüeñas lleva abierto desde 1971, cuando funcionaba como tablao flamenco. Desde 1998 lo gestiona Luis García, que fue presidente vecinal de la Zona Monumental. Opina que aún «hay muchos retos» y mucha necesidad de difundirla y dinamizarla. Los Siete Jardines, junto a la Filmoteca, potencia las exposiciones y las actividades culturales desde el año 2013. Leandro Lorrio, actual director del Conservatorio de Música, es su artífice, y otro de los constructores de un tejido cultural creciente, que durante estas tres décadas de Patrimonio de la Humanidad también ha gozado del apoyo económico de entidades como Caja Extremadura (Liberbank)y su antigua Obra Social.

La entidad salvó del deterioro el Palacio de Mayoralgo, hoy su sede institucional, y descubrió restos romanos durante la rehabilitación. Porque pese al tiempo transcurrido, la Ciudad Monumental sigue guardando secretos y un halo de misterio que aún la hace más atractiva.