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Cuando los cacereños veían ovnis en La Madrila

Recortes del Diario HOY sobre avistamientos de platillos volantes en Cáceres . ::  hoy
Recortes del Diario HOY sobre avistamientos de platillos volantes en Cáceres . :: hoy

Sí. Lo confieso. Yo fui unas de las 4.000 personas que en la madrugada del 8 de abril de 1990 participaron en la Alerta Ovni Nacional, que tuvo lugar en Los Barruecos de Malpartida de Cáceres.

Aún recuerdo el frío, la gente congelada haciendo hogueras en una interminable colina. La oscuridad, los cientos de coches aparcados. La gente con linternas. Los más previsores con mantas y comida, y el ir y venir a los chiringuitos de cuatro ruedas en donde se debieron de terminar los bocadillos, las cervezas y los cubatas. Recuerdo a los entusiasmados que miraban el firmamento con prismáticos y telescopios, esperando la llegada de los que se aseguraba que iban a venir de Ganímedes, un satélite de Júpiter. Aún recuerdo el dolor de cuello de mirar tanto a las estrellas buscando destellos de platillos volantes.

La Alerta Nacional Ovni la organizaba una pujante asociación cacereña llena de jóvenes inquietos, que se llamaba Centro Extremeño de Investigación Parapsicológica y Ufológica ZENE. Uno de ellos comentaba al periodista:

-Todo está preparado para cuando vengan. Hemos estudiado todo. Lo que queremos es que no cunda el pánico. Hay que tener claro que ellos no vienen en plan de guerra, son más civilizados que nosotros.

Eran los años 90 y no sé qué pasaba entonces, pero llevábamos ya 20 años recogiendo testimonios de personas que aseguraban haber visto platillos volantes, e incluso algunos llegaban a decir que les habían abducido, hablando maravillas de personas envueltas en luz. Extremadura era una de las zonas en donde más avistamientos de platillos volantes había, asegurando más de un experto que eso era debido a que las naves se escondían en el fondo de los pantanos. Iker Jiménez fue uno de los que más hablaban de la visita de los extraterrestres.

Es curioso buscar en el servicio de documentación del Diario HOY noticias de avistamientos ovnis en esta provincia, y ver la gran cantidad de gente que aseguraba haberse topado con ellos.

A finales de los años sesenta se publicó que el vecino de Yuste, Florencio Moreno Moreno cuando iba montado en su mula, a la salida del sol, a recoger aceitunas en una finca al lado del famoso monasterio, vio tres platillos volantes que se movían sin hacer ruido alguno. También dio cuenta de haber visto un objeto volante no identificado en Santa Marta de Magasca, el director del grupo escolar 'Marqués de Canales', Rodríguez Chaparro, su esposa, tres maestros y una niña de 11 años.

El 20 de septiembre de 1974 se publicó que en La Madrila se había visto una luz en forma de plancha. Un mes después, el 28 de noviembre, se utilizó toda una página para contar como Miguel Luis Lancho, el hijo del alcalde de Malpartida de Cáceres, se encontró a las once de la noche con un ovni cuando después de despedirse de su novia, en la estación de Arroyo-Malpartida, iba a su pueblo en una motocicleta. Regresó a la Estación y desde allí vieron el platillo toda la familia de la novia y una vecina. El padre de la novia, Enrique Holguín, cogió su moto y fue a ver mejor al platillo volante, pero al moverse hacia él, cogió miedo y volvió a su casa. Fue descrito, «como una gran mesa camilla», que echaba un haz de luz hacia el suelo y tenía luces de colores, «algo parecido a lo que sucede en una discoteca, corrientemente». A finales de ese año dos parejas que viajaban en coche desde Madrid a Cáceres vieron un ovni a la salida de Trujillo, pensando los niños que iban con ellos que se trataba de la estrella de los Reyes Magos.

En mayo de 1975, dos estudiantes de Cáceres: Juan Jesús Collado Jiménez, de 19 años, natural de Almoharín y Francisco Javier Hernández de Cáceres, de 18, de Pinofranqueado, contaron cómo en las afueras de Cáceres vieron un platillo que era, «como un gigantesco flan, totalmente rojo, como si fuera una brasa».

En agosto de 1975 seis niños y la familia de Antonio García Pablo, vieron sobre la Plaza de Italia otro ovni, que fue descrito por uno de los niños como la bola del mundo partida por la mitad, en la que la parte más ancha era la base, saliendo de la cúpula tres antenas. Tenía luces blancas, azules y rojas intermitentes, asegurando que venía de La Madrila.

El 6 de noviembre de 1975 el oficial de comunicaciones Victoriano García Martín, aseguró que él y dos guardias civiles habían visto un ovni cuando trabajaba en la estación de comunicaciones que hay cerca de Cáceres, junto a la carretera de Salamanca. Vio un aparato blanco-azulado durante 38 minutos, dándole la impresión que estaba fotografiando el terreno con un enorme flash.

En enero de 1975 se publicó que un cliente del bar Mónaco, en Aldea Moret, fue sorprendido por una enorme bola roja en el cielo al salir del local, que volvió para decírselo a otros parroquianos y también lo vieron. En el barrio de Pinilla hubo más testigos.

Y así más y más páginas del Diario HOY.

¿Qué cómo terminó aquella Alerta Ovni de Los Barruecos? A la una de la madrugada hubo personas que hicieron un gran círculo dándose las manos y se concentraron pidiendo a los extraterrestres que vinieran, convenciéndoles que los que allí estábamos, alguno ya sobrado de copas, no les íbamos a hacer daño. Bien pasadas las tres de la madrugada, al ver que ningún alienígena se atrevía a bajar, la gente ya fue desapareciendo. Recuerdo que el único fenómeno extraño que vi esa noche, fue cuando con los compañeros ya estábamos en La Madrila, y el novato fotógrafo Salvador Guinea sacó de su mochila, una petaca de metal que había llevado pensando que no habría donde beber en Los Barruecos. La petaca de acero inoxidable había sido lisa, pero se había convertido en una impresionante bola de metal, una esfera perfecta.

-Pero, ¡¿qué has metido ahí?! - Le preguntó un camarero de La Fontana.

-Ginebra con Coca-Cola.

-¿Cómo se te ocurre, alma cándida, con lo rara que es la Coca-Cola? Esa bebida que nadie sabe qué es lo que tiene, que sirve hasta para quitar el óxido del metal.

Desde entonces no tomo Coca-Cola... ese refresco de extraterrestres.