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La recuperación de suministros centra los trabajos en el edificio siniestrado

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Reunión de los técnicos en el Ayuntamiento de Cáceres esta mañana. / Armando. M

  • Aún no se ha concretado cuándo podrán volver los vecinos a sus casas, pero sí se ha dicho que será de manera escalonada

El precinto en el número 19 de la avenida Virgen de la Montaña señala que la vida sigue parada en este céntrico punto de la ciudad después del suceso de la madrugada del lunes, cuando una explosión de gas causó un fallecido y obligó a desalojar 32 viviendas y oficinas. A pesar de ello, ya se están dando pasos para la vuelta a la normalidad. Ayer tuvo lugar una reunión entre el arquitecto elegido por la comunidad de vecinos, José Luis Pedrera, el presidente de la comunidad, el administrador de la finca y los técnicos del Ayuntamiento.

Según Pedrera, durante la tarde de ayer ya se trabajaba para restablecer los suministros de agua, luz y gas, condición necesaria para que los vecinos y dueños de despachos profesionales puedan regresar. El presidente de la comunidad de vecinos, José Ignacio Calvo, indicaba que ya estaba funcionando el agua.

También se retiraron en la tarde de ayer los cascotes y restos de un muro del piso siniestrado cuyo derribo podía afectar a otras viviendas. Aunque la policía científica sigue trabajando, ya dio permiso para esta retirada.

Según se explicó ayer, se procederá a la protección de la zona más afectada por la explosión para evitar que entre agua de lluvia este fin de semana. Tras el derribo del muro dejan de correr peligro estancias que estaban apuntaladas y también la estructura del cine, en donde se precintaron dos salas.

La gran pregunta de los residentes de este edificio que actualmente están fuera (en el hostal Neptuno, segundas residencias o con familiares) es cuándo podrán volver. Pero por ahora no se ha dado una respuesta en firme. «Según vayamos avanzando iremos informando a los vecinos uno por uno», explicó el arquitecto.

En estos momentos y a partir de ahora contarán con especial protección seis pisos, el siniestrado y los de mayor proximidad a él (3º, 4º y 5º de las letras H e I), sobre los que se establecerán elementos de bloqueo para evitar que los vecinos tengan problemas una vez que ocupen el inmueble. También tiene que procederse al limpiado de pasillos y escaleras, en donde hay cascotes que podrían generar caídas. 26 viviendas y oficinas estarían listas para retomar su vida cotidiana.

Tal y como precisó ayer el Ayuntamiento, éste dará por finalizadas las actuaciones de emergencia y seguridad una vez retirado el muro, pasando los técnicos municipales a una labor de supervisión de las actuaciones que deberán acometer desde la propiedad.

El hecho de que la policía científica continuara llevando a cabo sus trabajos para determinar las causas del siniestro no impide el acceso de los distintos instaladores al edificio para ir restableciendo los suministros. El arquitecto contratado por los vecinos aseguraba ayer desconocer si el edificio podría tener problemas estructurales, aunque el Ayuntamiento los descarta. «La visita hasta ahora ha estado limitada por la policía científica, lo veremos mejor cuando se vayan».

Otro gran asunto que afecta a la vuelta a la normalidad es el papel de las aseguradoras. Ayer no hubo representantes en la reunión de estas compañías. El presidente de la comunidad aseguró que aún no se sabe al cine por cien si la explosión se produjo de forma fortuita o provocada, punto de partida para empezar a valorar quién paga qué.

El número 3 de Sánchez Asensio pudo ser habitado el mismo lunes del siniestro.