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La Policía contempla como primera hipótesis que la explosión fue intencionada

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Abajo la vivienda siniestrada, en el cuarto piso, ayer. La de arriba también ha sido precintada. :: / jorge rey

  • Comienzan los trabajos de apuntalamiento en la primera planta, pero los vecinos aún tardarán varios días en regresar a sus viviendas

Explosión provocada. Esa es una de las hipótesis que maneja la Policía científica del suceso que se produjo en la madrugada del lunes en el edificio Santa Ana y que costó la vida al dentista Germán Rodríguez. No es la única vía que se estudia, pero sí la que más peso tiene en estos momentos, según han reconocido fuentes policiales a este diario. Su entorno familiar tampoco lo descarta.

La investigación se prolongará durante varios días más. No se han podido desarrollar hasta ahora con la rapidez esperada debido a las condiciones en que se encontraba el inmueble siniestrado, un cuarto piso del número 19 de la Avenida de la Montaña. El mismo lunes por la mañana todavía continuaban allí los bomberos.

Sobre la posible intencionalidad de la exploción, la subdelegada del Gobierno en Cáceres recomendó ayer «esperar a que los técnicos concluyan su labor». «Corremos el error de afirmar algo que no sea, por lo que hay que tener calma», indicó Jerónima Sayagués, que el lunes de madrugada siguió de cerca la evolución del accidente, ocurrido a pocos metros de la sede de la Subdelegación.

Los bomberos se refirieron en sus primeras conclusiones a una explosión «muy violenta» provocada por una gran acumulación de gas-propano y que, según el relato del jefe de la Policía Local, ‘barrió’ por completo varios aparatos de aire acondicionado que había en el exterior. La violencia se reflejó, además, «en una onda expansiva –relata– que provocó la fractura de cristales en Colón (plaza de Conquistadores)», a unos 200 metros.

Las circunstancias en las que se produjo la explosión sí están claras, una concentración de gas; queda por concretar la posible intencionalidad. El fallecido no tenía contratado seguro de vivienda, pero sí uno de vida, según fuentes consultadas.

Los primeros trabajos de apuntalamiento en las zonas afectadas arrancaron ayer a cargo de la empresa constructora Global Services. Sus operarios intervinieron en asegurar una zona profesional de la primera planta. Se mantiene la restricción de acceso, salvo para recoger enseres y bajo la supervisión de la Policía Local.

Los afectados (hay 32 viviendas en el edificio) aún tardarán algunos días en regresar a sus casas. El Consistorio costeará los gastos de su alojamiento. «Se sigue trabajando para que los pisos que no van a estar precintados puedan abrir en breve», avanzó el concejal de Urbanismo, Valentín Pacheco. Los técnicos analizaron de nuevo ayer la situación. Hay seis pisos precintados por motivos de seguridad. Son los de las letras H e I de las plantas tercera y cuarta. Se ha levantado el precinto de las viviendas H e I de la segunda pero se ha ampliado a las de la quinta planta.

Los trabajos de apuntalamiento en un despacho profesional y en los Multicines Cáceres han seguido las directrices dadas por los técnicos municipales. El precinto, no obstante, se mantiene a la espera de la demolición de un muro afectado. Cuando se elimine, si no hay más problemas, se permitirá el acceso de los residentes. El Ayuntamiento da por asegurada la integridad del edificio y señala que no hay ningún riesgo para los aficionados que acudan al cine en el resto de las salas.

Tras la demolición del muro, en la decisión de volver a casa tendrán la última palabra los vecinos «puesto que el edificio como consecuencia de la explosión no cuenta con servicios de agua, luz o gas», recuerda el Consistorio.

Para el jueves se ha convocado una reunión para abordar estos asuntos. Está previsto que asistan representantes de la comunidad de vecinos, su arquitecto y responsables municipales.