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Un «buen vecino», seguidor del Real Madrid y aficionado a la lectura

Germán Juan Rodríguez Prieto (56 años) era el colegiado número 10000306 del Colegio de Dentistas de Extremadura. El nombre de este profesional salmantino y que hacía vida como un cacereño más desde hace décadas figura junto al de otros 32 compañeros en el listado de los homenajeados en la festividad de Santa Apolonia en 2015. Germán cumplió entonces sus 25 años de colegiación y recibió, en el patrón de los odontólogos, la insignia de plata y el diploma acreditativo.

«Era un buen vecino, una persona cercana que disfrutaba viendo los partidos del Real Madrid», relata Vicente Romero. El portero del edificio Santa Ana es una de las personas que le veía cada día. A Germán, eso sí, le gustaba el fútbol y podía seguir en su casa partidos de otras ligas, pero «no le interesaba mucho la Selección Española», cuenta al recordarle.

Por su consulta de la Avenida Virgen de la Montaña pasaron cientos de cacereños. Felipe, profesional del Sepei que trabajó en las labores de extinción del incendio de su vivienda, era uno de ellos. También sus propios vecinos, que ayer le definían como «un buen hombre», al que la vida no había tratado demasiado bien en los últimos años.

En diciembre cerró su consulta, recuerdan. Tiempo atrás se separó de su mujer. Su hija, María, que estudia en Salamanca, estaba muy unida a él.

Era un apasionado lector, sobre todo de literatura científica y médica. «Le gustaba mucho Isaac Asimov», revela un librero con el que solía departir. Apenado, admite que su aspecto había desmejorado en los últimos tiempos. Los coches eran otra de las aficiones de Germán. En sus viajes elegía siempre las ciudades por su historia y arte. «Fue un atleta valorado en su juventud», cuenta una persona próxima a la familia. En la última carrera se dejó la vida de madrugada.