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La residencia universitaria de la Plaza del Duque prevé cerrar por su baja ocupación

Fachada principal del Palacio del Duque de Abrantes, sede de la residencia universitaria. :: armando méndez
Fachada principal del Palacio del Duque de Abrantes, sede de la residencia universitaria. :: armando méndez
  • La congregación religiosa Hijas de Cristo Rey, dueña del histórico edificio, todavía no ha decidido qué hará con el inmueble

La residencia universitaria femenina Cristo Rey, ubicada en la Plaza del Duque, parece tener los meses contados después de 27 años de actividad ininterrumpida. La congregación religiosa de la que depende, Hijas de Cristo Rey, baraja su cierre debido a su baja ocupación. El cese de la actividad es «más que probable, salvo cambio de última hora», admiten desde el gabinete jurídico de la congregación, con sede en Madrid. No obstante, precisan, la última decisión aún no está tomada.

En estos momentos el histórico edificio, conocido como el Palacio del Duque de Abrantes, está ocupado por apenas cinco universitarias y ocho religiosas. La residencia dispone de 43 habitaciones individuales para estudiantes. Así las cosas, su nivel de ocupación durante el presente curso roza un escaso 12 por ciento. Ante esta situación, el mantenimiento de un inmueble de estas características se vuelve insostenible para la congregación religiosa debido al bajo nivel de ingresos que suma por el alquiler de las habitaciones. Cada estudiante paga entre 525 y 575 euros al mes por el cuarto individual y el régimen de pensión completa.

La decisión del cierre no afectaría a las actuales estudiantes alojadas en el edificio, ya que la previsión es que la residencia permanezca operativa durante todo este curso. Su clausura, por tanto, se presupone para el curso 2017/2018. Una vez que se proceda al cese de la actividad, apostilla el gabinete jurídico de las religiosas, se determinará qué hacer con el inmueble. De momento, tampoco se ha aclarado si la comunidad de monjas seguirá en el interior del edificio o si se trasladará a otro lugar.

Construido en el siglo XVI por Francisco de Carvajal, su última gran remodelación se llevó a cabo a finales de la década de los años ochenta, cuando la congregación religiosa lo adquirió para convertirlo en residencia universitaria. El arquitecto Ángel González se encargó del proyecto de obra, mientras que la rehabilitación corrió a cargo de Antonio Población.

La construcción está declarada monumento histórico-artístico y posteriormente fue clasificada como edificio singular. Comenzó a funcionar como residencia universitaria en el curso 1989/1990. Sin embargo, la presencia de las Hijas de Cristo Rey en Cáceres es más antigua. Hace 103 años fundaron en la parte antigua un colegio benéfico en el edificio que ocupan en la actualidad los Hermanos de la Cruz Blanca. El traslado de las monjas al Palacio del Duque de Abrantes en 1989 dejó vacante la construcción de la calle Mangas, que pasaron a habitar en 1990 los franciscanos de Cruz Blanca.

A la bajada de estudiantes se suma otro factor adicional como posible motivo del previsto cierre de la residencia de la Plaza del Duque. En las congregaciones religiosas cada vez hay menos monjas y las que quedan van siendo mayores. No es raro que las órdenes cambien sus cometidos de acuerdo a la situación de cada momento. La tendencia generalizada es acercar a las religiosas más ancianas a destinos cercanos al lugar donde viven sus familiares.

No es la primera vez, por tanto, que una comunidad religiosa deja de prestar un servicio en la ciudad. Hay, al menos, dos precedentes. Las Damas Apostólicas regentaron durante años en la Casa de la Iglesia, en la calle General Ezponda, un colegio -que fue el germen del María Auxiliadora- y una residencia universitaria. Más tarde, decidieron que su lugar estaba en Aldea Moret, donde colaboran con la parroquia de este barrio. La congregación vendió el edificio al Obispado, que lo sometió a una reforma para instalar en su interior varios de sus servicios, como el gabinete de comunicación.

Otro ejemplo es el de la congregación de la Trinitarias, que tenía como sede el edificio de la Plaza de San Juan que ahora ocupa Acisjf (Asociación Católica Española de Servicios a la Juventud Femenina). En este caso, las religiosas se marcharon de la ciudad y decidieron ceder el inmueble a esta asociación.

Muy cerca de la Plaza

Ubicado a escasos metros de la Plaza Mayor, el Palacio del Duque de Abrantes conserva en su interior una pequeña capilla donde cada año la cofradía del Cristo Negro celebra la festividad del Lignum Crucis. Así se conoce la reliquia que habría guardado este pequeño templo durante tres siglos perteneciente, según la tradición, a uno de los trozos que se conservan de la madera donde fue crucificado Jesucristo. En la actualidad, la reliquia se encuentra en manos privadas, en Toledo, y la hermandad del Cristo Negro ha hecho gestiones para que su propietario la ceda de manera temporal.

De estilo gótico-renacentista, el palacio conserva en sus paredes blasones de familias relevantes de la ciudad como los Carvajal, los Sande y los Saavedra.

plazas de alojamiento para estudiantes universitarios tiene la ciudad, repartidas entre residencias públicas y privadas. El dato no incluye los pisos de alquiler, la opción más extendida. De los casi 9.000 jóvenes que estudian en el campus cacereño, 7.000 son de fuera de la ciudad.