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El preso fugado planificó cuándo ponerse enfermo para huir

Ficha policial de Miguel Ángel Gómez.
Ficha policial de Miguel Ángel Gómez. / S.E
  • Había sido operado de una rodilla y necesitaba una muleta para poder andar, pero huyó del box de urgencias cuando le dejaron solo

El ser natural de Cáceres y conocer la forma en la que funcionan las urgencias médicas con reclusos, seguramente ayudó a que la fuga planeada por Miguel Ángel Gómez fuera un éxito.

Normalmente los presos de la prisión cacereña son trasladados al céntrico hospital de Nuestra Señora de la Montaña cuando sufren alguna dolencia o accidente que requiere atención médica. En este centro hospitalario es donde hay habitaciones de seguridad pensadas para estas situaciones; las urgencias, además, están dentro del centro, algo alejadas de la entrada principal, todo lo contrario de lo que sucede en el Hospital San Pedro de Alcántara, donde los boxes de primera atención se encuentran a poca distancia de la puerta.

Es probable que se pusiera ‘gravemente enfermo’ de madrugada, para que tuvieran que trasladarle al servicio de urgencias del hospital que él quería. Además, dada la hora en la que se produjo la fuga, el número de personas que se encontraban en la zona de urgencias era muy reducido.

A las dos de la madrugada de ayer lunes dos agentes de la Policía Nacional trasladaron a un preso que se quejaba de fuertes dolores desde el centro penitenciario de Cáceres al servicio de Urgencias del Hospital San Pedro de Alcántara. No era considerado peligroso y, en teoría, tenía la movilidad reducida ya que usaba una muleta para andar, al estar convaleciente de una operación de rodilla. Sin embargo, cuando los agentes se descuidaron, el interno salió a toda prisa del centro sanitario y anoche aún no había sido detenido. El preso se llama Miguel Ángel Gómez López y tiene 34 años recién cumplidos. Es natural de Cáceres.

La Policía Nacional comunicó ayer a este diario que el fugado no tiene condenas por delitos de sangre (algunas fuentes indicaron en un principio que estaba pendiente de ser juzgado por homicidio, lo que se extendió también por las redes sociales, circunstancia que negó el servicio de prensa). Se trata, no obstante, de un delincuente habitual que estaba en la cárcel por robo y por agresión a un policía, aunque no especificaron a cuántos años se prolongaba la condena que estaba cumpliendo.

Había perpetrado dos robos con fuerza, uno en Cáceres y otro en Plasencia. El delito de atentado a agente de la autoridad lo cometió en Don Benito.

Gómez López consiguió salir con cierta facilidad del Hospital San Pedro de Alcántara, ya que le atendieron en un box para casos graves que es el que está más cerca de la puerta de entrada de Urgencias. Empezó a quejarse de que tenía mucha sed y solicitó con insistencia que alguien le diera agua. Esperó a que un agente fuera a pedir agua a una enfermera, y a que el otro agente también se ausentara para preguntar algo, al parecer a un médico, para marcharse a toda prisa del centro sanitario.

La ropa que vestía cuando se dio a la fuga era un chándal fosforescente de la marca Puma. La parte de arriba es verde y debajo tenía una sudadera negra con chaleco negro acolchado. Las zapatillas que calzaba también eran fosforescentes. Son de la marcas Adidas, de color amarillo verdoso.

Miguel Ángel mide 1,75 metros de alto. Es delgado, pero de complexión atlética, ojos castaños y pelo también castaño con entradas. Ahora lo llevaba muy corto, prácticamente rapado.

Tiene tatuado ‘Felisa’

Tiene tatuajes en el pecho y en el abdomen. Uno con la palabra ‘Felisa’, el nombre de su madre.

Miguel Ángel Gómez es muy conocido por las fuerzas de seguridad en Cáceres, en donde ha vivido en Aldea Moret, en el número 4 de la calle Río Ródano.

También ha residido en la localidad de Villanueva de la Serena, en la calle Zújar.