Hoy

Un reloj con mucha cuerda

Caseta del reloj municipal, en la azotea del Consistorio. :: jorge rey
Caseta del reloj municipal, en la azotea del Consistorio. :: jorge rey
  • En 1940 se retiró el dispositivo que había en la Torre de Bujaco y se instaló uno nuevo en el edificio del Ayuntamiento: costó 11.250 pesetas

Este fin de semana los relojes han adquirido protagonismo. Durante la pasada madrugada las agujas se han retrasado una hora para dar la bienvenida al horario de invierno. Uno de las esferas más observadas de la ciudad es la del Ayuntamiento. La tecnología actual permite que su actualización sea automática, al igual que ocurre con el reloj de la iglesia de San Juan y con la mayoría de dispositivos situados en lugares públicos, como la torre de la Plaza de Italia. Su adaptación al horario de invierno o al de verano -a finales de marzo- se produce de forma mecánica. No siempre fue así.

Su antigua maquinaria requería más atención. Y no sólo cuando se avecinaba un cambio horario. «Se le daba cuerda con la mano. Cada dos o tres días. Tenía un péndulo que colgaba hasta la planta baja del Ayuntamiento. Cuando el péndulo llegaba hasta abajo, veníamos con una manivela y lo subíamos, igual que ocurre con los relojes de pared». Lo cuenta Manuel Padilla, regente del Ayuntamiento, desde la terraza del edificio Consistorial, donde se encuentra la caseta del reloj.

En el interior de este habitáculo no hay ningún engranaje de esos que dan fe del paso del tiempo, sino varias cajas metálicas repletas de botones. Son centrales horarias. Fue en la década de los noventa (en 1997, para ser exactos) cuando el Ayuntamiento decidió modernizar su reloj y cambiar su maquinaria. La anterior no se desechó. Se ha convertido en una auténtica pieza de exposición. Está, de hecho, en una sala del museo municipal de la plazuela de Publio Hurtado, cerrado temporalmente para ser sometido a obras de reforma.

Una placa informativa indica que data de 1940. Efectivamente. Fue ese año cuando se dotó al edificio del Ayuntamiento, cuya construcción acabó en 1869, de reloj. Hasta entonces, carecía de un instrumento de estas características en su fachada y en el lugar que ahora ocupa la esfera se encontraba el escudo que tuvo que ser desplazado para dejar paso al reloj. Sin embargo, los cacereños sí tenían un reloj de referencia en la Plaza Mayor para mirar la hora. Estaba en la Torre de Bujaco.

El Archivo Histórico Municipal, ubicado en el Palacio de la Isla, conserva varios documentos que permiten conocer más detalles sobre estos relojes. Hay un acta de la sesión de la comisión permanente celebrada el 26 de diciembre de 1940 en la que se habla de la colocación de un reloj «en las Casas Consistoriales, haciendo desaparecer el que existe en la Torre de Bujaco». En ese mismo documento se detalla que el nuevo reloj es de sistema Morez y que costó 11.250 pesetas. Fue adquirido en la fábrica Viuda de Ángel Perea, ubicada en la localidad de Miranda de Ebro (Burgos).

En el Archivo Municipal también se puede ver el presupuesto que esta casa relojera envió al Ayuntamiento antes de su adquisición. Se trata de una pieza «reconocida en relojería monumental como el de mejores resultados», dice el texto en referencia al sistema utilizado. Se denomina Morez en alusión a la población francesa de la que toma el nombre, famosa por su producción relojera. Cuenta con una campana de bronce de 200 kilos para las horas y dos campanas para la cuartos de hora, de 100 y 80 kilos. Y una esfera blanca de un metro y medio de diámetro. Esta maquinaria estuvo activa hasta la década de los noventa, cuando se sustituyó por la actual.

Junto a las piezas de este reloj expuestas en el Museo de Publio Hurtado hay otro engranaje de otro reloj municipal. Pertenece al último dispositivo instalado en la Torre de Bujaco. Una placa realizada en porcelana con letras azules cuenta al visitante parte de su historia. «Se construyó el presente reloj para esta capital de Cáceres siendo alcalde-presidente don Nicolás Carvajal Cabrero», reza el texto, escrito en el año 1896. La placa incluye, además, una relación de todos los cargos de la época. Aparecen como tenientes Eladio Marcos Calleja, Joaquín Castel Gabas, Sebastián Polo y Polo y Manuel Mateos Cedrún.

La figura del relojero

«La instalación de esta máquina fue hecha por el relojero de este Ayuntamiento, Jorge Capdevielle», concluye la placa. La figura del relojero de la villa existe en Cáceres desde del siglo XVI, según apuntan desde el Archivo Histórico Municipal. Fue en este siglo cuando se instaló el reloj en la Torre de Bujaco, según consta en la página web de Turismo del Ayuntamiento. «Servía de orientación temporal a quienes habitaban la plaza pública y se dedicaban al comercio», precisa la web. Durante un tiempo, Bujaco también fue conocida como Torre del Reloj en referencia a su inquilino de metal.

En 1883 el Ayuntamiento se planteó la sustitución del reloj por otro nuevo -probablemente el de 1896- y propuso trasladar el antiguo a la iglesia de San Mateo, donde sus agujas siguen marcando la hora desde el punto más alto de la parte antigua.