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Cuando la muerte unió a La Pasionaria y a la marquesa de Cáceres

Cuando la muerte unió a La Pasionaria y a la marquesa de Cáceres
  • Está página es la prueba de que la muerte nos iguala a todos

Debió de ser a mediados del 2008. Hacía tiempo que no veía a Sanjosé, al viejo periodista, y fui a buscarle a su casa en la plazuela de Santiago. No estaba. Entré en la tienda de tenía al lado, en la de Guadalupe, y le vi quieto, mirando un cartón de leche desnatada.

-¿Qué miras? -le pregunté.

-Nada. Pensaba que igual yo caduco antes que esta leche.

Estaba enfermo y empezaba a deshacerse de cosas. Le acompañé a su casa y mientras tomábamos una cerveza escuchando a Leonard Cohen, me regaló su colección de recortes de prensa. Entre ellos una página del Diario HOY del 16 de noviembre de 1989.

-No la pierdas, porque puede valer dinero. Hay gente que la tiene enmarcada. Está página es la prueba de que la muerte nos iguala a todos.

La página amarillenta, que ya una vez me enseñó en la Redacción, tiene tres esquelas. Una, enorme, es de «La ilustrísima señora doña Dolores Narváez y Coello de Portugal Ulloa y Bermúdez de Castro. Marquesa de Camarena La Vieja y Marquesa de Camarena La Real», que murió en Cáceres tras haber recibido los santos sacramentos, «y la bendición apostólica de Su Santidad». En la larga lista de familiares con interminables apellidos compuestos figuraban marqueses y condes. Las otras dos esquelas eran de la comunista Dolores Ibárruri 'La Pasionaria', la que dicen que sentenció a muerte a José Calvo Sotelo, la que gritaba «¡No pasarán!» en la Guerra Civil para intentar frenar a Franco. Sus esquelas las pagaron el Comité Central del Partido Comunista de Extremadura y la Unión Local de Comisiones Obreras de Mérida.

Dicen que uno comienza a ser mayor cuando empieza a leer las esquelas. Era lo primero que leía Sanjosé del periódico. Le gustaban expresiones como la que hace unos días se usó para anunciar la muerte de Francisca Vera Trejo, maestra de Jarandilla de la Vera: «Nació para morir el 9 de marzo de 1928. Murió para vivir el 25 de septiembre de 2016». Casi saltaba de alegría cuando alguien moría a los cien años y se apenaba cuando lo hacía a los 98 o a los 99, «¡qué pena!... por unos meses». Él quería llegar a los cien.

Aquel día que se deshacía de cosas, también me regaló un libro de Luis Carandell 'Tus amigos no te olvidan' (1975). Tiene subrayadas unas líneas que cuentan lo que le sucedió al cartero de un pueblo aragonés cuando fue a llevar una carta. Falleció el destinatario delante de él, y el cartero, ni corto ni perezoso, escribió detrás de la carta: «murió sin dejar señas».

En el libro hay un capítulo de epitafios raros y llamativos. Con rotulador rojo el viejo periodista había destacado uno que Carandell aseguraba que estaba en el cementerio de Badajoz:

«¡Marianita! Nos dejaste a los cinco meses. ¡Qué pronto empezaste a darnos disgustos!».

Cuando la muerte unió a La Pasionaria y a la marquesa de Cáceres

Carandell, el que fue uno de los mejores cronistas parlamentarios del siglo XX, se murió en el 2002 con 73 años. Amante de la papiroflexia y de las cosas raras, aseguraba que uno de los cementerios más bonitos de España es el de Montánchez. Precisamente en las páginas de 'Tus amigos no te olvidan', reproducía un cuadro de Carlos Lezcano Fernández (1871-1929), cuyo título es: 'Cementerio Trágico de Montánchez'. Lezcano fue un pintor impresionista madrileño, discípulo de Sorolla, que pintó el tenebroso camposanto de Montánchez en 1926, tres años antes de su muerte.

A Sanjosé le hubiera encantado una esquela que se publicó en este diario el pasado 26 de agosto. Decía así: «El señor don Marcial Jesús Hueros Iglesias. Narrador de historias rurales. Ornitólogo, naturalista y entomólogo. Buscador de tormentas y aguaceros, nieblas y lluvias. Amante del río y sus criaturas. Velador de cielo virgen. Amigo de las mariposas. Apañador de flores olorosas y demás maravillas de la tierra. Visitador de camposantos olvidados. Luchador de la vida intrauterina. Rescatador de crucifijos y vírgenes olvidados. Admirador de duendes, hadas y elfos. Adorador del mundo feérico. Falleció en Badajoz en el día de ayer, a los 63 años de edad. D.E.P.»

El fallecido era un hombre curioso que recorría Extremadura y Portugal, viendo cosas que otros no veían. Él, por ejemplo, descubrió en La Alcazaba de Badajoz un extraño diablo. Puso sus descubrimientos en su facebook Marcial-J Hueros Iglesias, y fue fundador del ameno grupo «¿Dónde está?». Su sobrina Mariola Duarte acaba de cerrar, con hermosas palabras, el blog que le abrió para que dejara para el mundo sus poesías y sus descubrimientos. El blog, muy recomendable, es ellinceescritor.blogspot.com. De sus visitas y hallazgos hacía amenos vídeos. Uno de ellos, publicado un mes antes de su muerte es, curiosamente, del cementerio de Montánchez, destacando la frase de su entrada:

«Templo de la verdad es el que admiras. No desoigas la voz del que te advierte que todo es ilusión menos la muerte».

¡Ah!, por cierto, Sanjosé caducó no a los 100 años, sino a los 76... unos días antes que aquel maldito cartón de leche.