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El Quiosco de la Música estará con obras durante dos semanas

Varios operarios trabajando ayer en el popular 'bombo' de Cáceres. :: jorge rey
Varios operarios trabajando ayer en el popular 'bombo' de Cáceres. :: jorge rey
  • El local, que se construyó en el año 1887, tiene problemas de humedades y goteras

La empresa que gestiona la cafetería del Kiosco de la Música, en el Paseo de Cánovas, está realizando mejoras en el local. El pasado lunes empezaron las obras para cambiar la impermeabilización del establecimiento, solucionando los problemas que tiene de humedades y goteras dentro de la cafetería. Esperan que las obras concluyan dentro de dos semanas.

El quiosco o templete de la música es una de las construcciones emblemáticas de la ciudad. Como en otras ciudades españolas, el templete se realizó a finales del siglo XIX, a imitación de los que se levantaron en el Reino Unido, en la época victoriana, para que las bandas de música tocaran en los paseos resguardados de las inclemencias del tiempo.

El de Cáceres se levantó en 1887, cuando se planificó el ensanche de la ciudad. Durante décadas tocó en el templete la Banda Municipal, guardando en el interior útiles de jardinería y sillas, hasta que se decidió utilizarlo como bar.

Además de conciertos, era usado para ubicar a las autoridades en paradas militares y juras de bandera.

Dañado por un huracán

La cubierta era de zinc hasta el año 1941, cuando fue destruido por un huracán. El arquitecto municipal, Ángel Pérez, reparó el templete en 1942. La cubierta pasó a ser de cobre, llegando a tener durante varios años las flechas y el yugo franquista en el pináculo.

El Ayuntamiento, que es su propietario, adjudica la gestión del establecimiento. En 1998 lo hizo por un plazo de 38 años, siendo reformado y ampliado, lo que supuso abandonar su estructura original. La intervención originó cierta polémica.

Se reabrió, tras las obras, en agosto de 1999. En 2008 estuvo otra vez en obras durante varios meses. Se colocó un revestimiento impermeabilizante y se sustituyeron pilares de madera en mal estado, para evitar filtraciones de agua que originaban problemas de humedad.

En marzo del año pasado cambió el concesionario del bar, que abona un canon al Ayuntamiento de 400 euros mensuales.