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Inés Herreros es fiscal y defensora de los derechos de la mujer. :: hoy
Inés Herreros es fiscal y defensora de los derechos de la mujer. :: hoy

«La economía se sostiene en las espaldas de las mujeres, que hacen tareas invisibles»

  • Inés Herreros | Fiscal y presidenta de la asociación 'Gafas Lilas'

  • La jurista cacereña ha iniciado una campaña para demandar que los uniformes escolares se libren del sexismo

Inés Herreros, cacereña del 74, ve el mundo a través de los cristales de sus gafas lilas, es decir, con óptica feminista. Así precisamente, 'Gafas Lilas contra las Violencias Machistas', se llama la asociación que preside desde hace dos años y que trata de detectar y poner freno a los casos de discriminación sexista desde la raíz. Compleja y vastísima es la tarea de cribar la realidad y analizar de dónde vienen esas actitudes machistas que son un azote social. Inés, que ejerce su puesto como Fiscal en la Fiscalía Provincial de Las Palmas de Gran Canaria protagoniza una campaña que ha tomado gran relevancia en los últimos días. El manifiesto a favor del uniforme único, que trata de evitar que las niñas se pongan falda para acudir al colegio si no lo desean, ya ha sido suscrito por 20 asociaciones en toda España. Es sólo una de las medidas tomadas para atajar el machismo desde el principio.

¿Cómo empieza su implicación con el feminismo?

Tomo conciencia de la situación tan dramática respecto al trato que se les da a las mujeres cuando entro a trabajar en un juzgado de violencia de género. Entender cómo funciona el círculo de la violencia en el ámbito de género es diferente a lo que se ve en otros tipos de delitos. Empecé a estudiar esas peculiaridades para intentar saber por qué tenemos ese número tan alto de mujeres víctimas de la violencia de género. Tiro del hilo y veo que hay unas raíces de sociedad patriarcal y desigualdad que están en todos los ámbitos de nuestra vida diaria.

¿Qué síntomas encontró en ese análisis?

Empecé a ver que había una precarización laboral terrible, me percaté que en prisión las mujeres se encuentran muy perjudicadas, percibí que es real el techo de cristal, la imposibilidad de que la mujer vaya desempeñando puestos de poder. Vi números y estadísticas y eso me hizo darme cuenta de que la discriminación nos acompaña en cada paso que vamos dando las mujeres.

¿Comparten la misma raíz algo la violencia física contra las mujeres y la discriminación diaria o 'micromachismos'?

No es exactamente lo mismo. Las violencias son muchas y muy distintas pero funcionan de la misma manera, considerando que la mujer está en plano desigual con respecto al hombre en derechos y oportunidades. Así vemos que cuando una mujer se va a vivir en pareja dedica dos horas más a las tareas domésticas que su compañero varón, según la estadística. Cuando ves como se trata a las mujeres en el cine, en las canciones, en la publicidad, en las fotos a las mujeres políticas, te das cuenta de que la discriminación está en todos sitios. Hay mujeres que no han sido agredidas, pero que tienen tanta carga familiar que no pueden disponer de su tiempo. Detrás de cada «superwoman» a la que le da tiempo a todo, hay un hombre que abusa del tiempo de ella. La estructura económica se sostiene sobre las espaldas de las mujeres, porque todas las tareas que hacen no forman parte de la riqueza del país, son invisibles, no computan en ninguna parte.

¿Se ha sentido discriminada?

Sí, me he sentido discriminada en distintos ámbitos, lo que ocurre es que la función pública permite que existan unas condiciones objetivas de acceso y en un momento de la vida en el que aún no nos hemos incorporado a la maternidad. Lo complicado es que mujeres que ya se han incorporado a la maternidad puedan desarrollarse en su ámbito profesional. En la apertura del año judicial, siendo más del 50% juezas la foto es de hombres, no existe una visibilización. En el ámbito familiar mi pareja es corresponsable de las tareas domésticas, y por eso puedo desarrollar otras actividades.

¿Cómo es el feminismo de 2016 en relación al de otras épocas?

El feminismo es un movimiento que ha sido muy castigado. Cuando las mujeres reclamaban el voto parecían tremendamente peligrosas. Sus reclamaciones lo que hacen es mover las bases de una sociedad gestionada, dirigida y organizada por hombres. Las mujeres que han luchado por sus derechos siempre han parecido una amenaza, se las veía como locas o se las ridiculizaba. Hay muchas razones que han hecho que el feminismo haya sido perseguido. Actualmente el feminismo está integrado por mujeres muy formadas, que hemos estudiado muchísimo y que somos muy conscientes de que heredamos el trabajo hecho por mujeres que nos han precedido y han conseguido que podamos votar, entrar en las universidades, ser juezas o fiscales...Esta ola de feminismo se caracteriza por ser mujeres que no creemos que nuestra medida esté en los hombres, sino que creemos que la sociedad tienen que enriquecerse con los roles atribuidos a la mujer: mujeres que queremos disfrutar de la familia y la conciliación, que llevamos a los trabajos valores como la paciencia, la tranquilidad o las emociones.

Campaña

¿Cómo arranca la campaña para adoptar el uniforme único?

Comienza cuando mi hija, con ocho años, me comenta que sabe que tiene derecho a no llevar más falda. Esto provenía de un programa que dedicamos a la infancia, en donde las niñas hablaban de que veían mal que se las obligara a llevar falda. Allí se les explicó que hay una sentencia del Tribunal Supremo en el que si a las mujeres se les obliga en el trabajo a ir con falda se les está discriminando. A los dos o tres meses Sina, mi hija, y una amiga suya, dijeron que el lunes iban a ir con pantalón al colegio. Las dos niñas fueron firmes, y nosotros las apoyamos. Han generado mucho debate, el centro escolar lo admitió, y las niñas han salido de esta experiencia muy reforzadas.

¿Suelen ser colegios concertados los que utilizan los uniformes?

Nos hemos dado cuenta de que la revolución del pantalón no ha llegado a los centros escolares. Es cierto que los públicos no usan uniforme o es tipo chándal, pero también hemos detectado que hay muchos centros escolares públicos que obligan a sus niñas a llevar falda, no es algo residual. Queremos recalcar que la igualdad no es negociable, y que cualquier colegio debería no obligar a las niñas a llevar falda.