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Negocios de San Pedro de Alcántara propician un particular corredor creativo

Ana Hernández San Pedro en Verino. :: j. rey
Ana Hernández San Pedro en Verino. :: j. rey

¿Tomarse un café contemplando cuadros de artistas locales? ¿Ir a arreglarse el pelo y toparse con una mini exposición? ¿Renovar el armario y descubrir que en una boutique muestran la obra de una renombrada artista de la ciudad? Todo eso pasa en distintos negocios de la calle San Pedro de Alcántara, donde la vida parece irse adaptando al ritmo que marca la peatonalización, que permite al ciudadano ganar espacio.

Distintos negocios como el Gran Café, la peluquería San Pedro 8 o la boutique Roberto Verino propician un particular corredor creativo en los pares de esta calle.

El pasado jueves la pintora Ana Hernández San Pedro asistió a Roberto Verino, en donde del 5 al 8 de octubre se expusieron varias de sus obras, que dan muestra de su particular y onírico universo. Katya Carrasco, la gerente de esta cadena en Cáceres asegura que fue todo un éxito. «La moda y el arte van muy unidos, por eso organizamos este evento, con una artista reconocida a nivel internacional». Katya destaca que la iniciativa atrajo hasta el establecimiento, que ya lleva 18 años en la ciudad, a admiradores de esta artista. Por ahora, no hay en cartera la celebración de otro acontecimiento así, aunque la experiencia fue muy positiva. «Hay clientas que se han interesado por los cuadros».

La Peluquería San Pedro 8 apuesta por el arte de una forma estable. En una pared de entrada se halla 'El Muro 8', en donde se van ubicando las distintas muestras. Rosana Soriano es la artista que puede verse estos días, con el conjungo 'Ciudades de papel'. La dueña de este establecimiento, Rocío Pérez Sierra, indica que intentan hacer que «la espera sea algo diferente». No solo de revistas están hechas las peluquerías y los centros de estética. La empresa Lanzarte les coordina las muestras, empresa que también organiza las propuestas del Gran Café, un clásico en el fomento del arte a pie de calle. Desde que reabrieron sus puertas hace cinco años, sus nuevos dueños tuvieron claro que harían de las exposiciones acontecimientos estables. «Nos interesa que la gente se acostumbre a ello». Eduardo Álvarez, uno de los dueños de este conocido local, indica que hay una lista de espera considerable, porque «funciona muy bien» y hay artistas que han vendido mucha obra. Uno de ellos es Massa Solís, que inauguró la nueva etapa de la cafetería con rotundo éxito.