Hoy

Una buena vivienda «para sacar al obrero de la taberna»

Luis García rescata un sorprendente artículo de 1910 del director de 'El Adarve', Luis Grande Baudesson, que insiste en la necesidad de que los obreros tengan una casa acogedora:

«Una casita aseada, alegre, bañada por el sol, amplia y limpia, es sin duda el medio más eficaz para regenerar al obrero, para sacarle de la taberna donde se refugia, entre otras cosas, porque la encuentra más confortable que su albergue. La casa no le atrae. Carece en ella de luz, de comodidades, respira un ambiente infecto, nota que enferma y la deja, sin que los encantos de la mujer y los hijos tengan fuerza bastante para retenerle a su lado. Se encuentra a disgusto allí y se va, siendo lo peor que al alejarse del hogar se acerca al vicio».