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Vecinos de la parte antigua denuncian botellones ilegales

Vicente Sánchez y José Santano, vecinos de la zona, en la calle Armargura. :: jorge rey
Vicente Sánchez y José Santano, vecinos de la zona, en la calle Armargura. :: jorge rey
  • Se quejan del ruido ocasionado por los jóvenes y de la suciedad que generan en las calles Amargura, Gloria y Obras Pías de Roco

La tranquilidad que rezuman durante el día calles de la Ciudad Monumental como Amargura, Gloria y Obras Pías de Roco desaparece durante las noches de los fines de semana y las vísperas de festivos. ¿El motivo? Pandillas de jóvenes, muchos de ellos menores, quedan aquí para realizar botellones ilegales, huyendo de zonas más transitadas y con mayor vigilancia.

Los residentes están hartos de las molestias ocasionadas por estos 'visitantes' habituales. Sobre todo, del ruido y la suciedad que generan.

«Los fines de semana esto parece el Womad. Soportamos botellones, chillidos, escándalos, orines, música...», describe Vicente Sánchez, vecino de la calle Gloria, vía perpendicular a Amargura y Obras Pías de Roco, situada a escasos metros del Palacio de Carvajal, sede del Patronato de Turismo, y de la Plaza de Santa María.

El pasado lunes Vicente se dirigió a la Policía Nacional y a la Policía Local para dejar constancia de la situación. El fin de semana ya había sido demasiado porque los concentrados hasta quemaron unos cartones.

No es la primera vez que deja constancia oficial de las molestias del vecindario. Hace unos meses presentó un escrito en el Ayuntamiento que propició una posterior reunión con el concejal responsable de la Policía Local, Rafael Mateos. «Me dijo que habría más seguridad. Pero esto sigue igual, no hemos notado cambio alguno. Aquí no hay vigilancia. La Policía solo viene cuando la llamamos», se lamenta.

Las concentraciones suelen producirse los viernes y los sábados desde las nueve de la noche hasta la una de la madrugada aproximadamente. «Como esto está un poco escondido, hacen lo que les da la gana. Y como no hay presencia policial ninguna...», describe Vicente Sánchez.

A pesar de estar muy cerca del circuito habitual que realizan los turistas por la parte antigua de Cáceres, la zona afectada suele estar poco transitada, especialmente de noche, aunque recientemente se han abierto varios alojamientos turísticos. Esa tranquilidad la aprovechan quienes desean continuar con el hábito de beber alcohol en la calle.

Ante esta situación, los residentes reclaman mayor vigilancia policial para que la presencia de los agentes tenga un efecto disuasorio y evite las concentraciones de jóvenes. Opinan que con la simple presencia policial, el problema iría desapareciendo. «Cuando hay rodajes como estos días, ves a policías por todos lados. Pero parece que los vecinos que estamos aquí siempre no tenemos derecho a nada. El olor a orín es insoportable», señala Vicente Sánchez.

Fogatas

Los grupos, ilustra, suelen estar integrados por una veintena de jóvenes, que se reúnen en el casco viejo, aunque proceden, según los vecinos, de otros barrios de la ciudad. «Les llamamos la atención. Unos te hacen un poco más de caso, y se van. Pero otros te responden que como están en la calle hacen lo que les da la gana. Hasta que no saben que has llamado a la Policía no se marchan», explica. A las molestias habituales se ha sumado durante el último fin de semana la realización de una fogata junto a dos coches estacionados. En el suelo todavía se pueden apreciar algunos restos.

En el año 2015, durante la celebración del Womad, estos mismos vecinos reclamaron más vigilancia policial y más limpieza durante el festival que se celebra cada mes de mayo para evitar que a las puertas de sus casas se concentraran decenas de personas para hacer sus necesidades a plena luz del día. Son calles que se quedan justo en el perímetro que no entra en los dispositivos especiales del Festival, que sí resultan eficaz en las zonas donde se realizan conciertos y hay mercados.

Hay que recordar que la Ley de Convivencia y Ocio de la Junta de Extremadura, en vigor desde el año 2003, prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública. En el caso que denuncian estos vecinos, además, suele tratarse a veces de menores.