Hoy

El autobús urbano pierde cerca de 400 usuarios al día en el último año

Autobús urbano en las inmediaciones de Cánovas. :: l. cordero
Autobús urbano en las inmediaciones de Cánovas. :: l. cordero
  • En la última década, el servicio ha caído un 29 por ciento, lo que se traduce en 1,7 millones de viajeros menos

Es un goteo a la baja por miles, que se sucede año tras año, ejercicio tras ejercicio. En 2015, el servicio del autobús urbano perdió en Cáceres casi 400 viajeros al día. Fueron 141.952 usuarios menos con relación a 2014. El consuelo es que las cifras se estabilizan. Se ha conseguido contener la hemorragia con respecto a balances anteriores de descensos acuciantes. Así ocurrió, por ejemplo, entre 2008 y 2009. Entonces se registró una bajada superior a los 381.000 viajeros. O un año antes, cuando se superaron los 230.000. La de 2015 es prácticamente idéntica a la de 2014. Entonces fueron 141.964.

La nota positiva del último registro anual es que al menos seis de las 15 líneas han conseguido mejorar sus números. No lo suficiente, eso sí, como para que el resumen final sea positivo. Sin embargo, las líneas 2 (Mejostilla-Espíritu Santo), 3 (Plaza de América-Cáceres II), 4 (Avenida de España-Ceres Golf), 6 (Obispo Galarza-Residencial Universidad), 8 (Sierra de San Pedro-Cáceres el Viejo) y la de Rincón de Ballesteros experimentan un incremento de clientes.

El caso más llamativo es el de la línea 8. Aumenta la afluencia un 66 por ciento, con 582.000 viajeros en total y una subida de 231.000. También sigue siendo muy demandada la línea 2, con casi 7.000 usuarios más, lo que la aproxima a la cifra del millón. Es la más utilizada de todas. Conecta varias zonas de la ciudad, que van desde la Mejostilla hasta el centro (Primo de Rivera y Hernán Cortés), la barriada de Moctezuma, Las 232 y, finalmente, el Espíritu Santo. Además, sobresale el caso de la línea 9 (a Macondo desde el centro), que se deja un 60 por ciento de los viajeros, lo que equivale a unos 219.000 menos. O el de la línea 10, que pierde 43.000 (un 33 por ciento). Esos picos tan notables, como el que marca el auge de la línea 8, tienen que ver con algunas remodelaciones del servicio que se aplicaron a lo largo del año pasado.

Por ejemplo, la línea 10, que llegaba a Cáceres el Viejo, desapareció. Por contra, se creó una nueva línea 8 cuyos resultados saltan a la vista ya que resultan muy positivos. Ahora, los vecinos de Cáceres el Viejo pueden desplazarse al hospital o al Palacio de Justicia sin necesidad de coger dos autobuses o tener que pagar dos veces.

No obstante, las cifras no brillan tanto en otros apartados. Los recortes vuelven a notarse en la línea 40, que no llega los fines de semana a Valdesalor y pierde un siete por ciento de viajeros. Otras dos líneas de las más frecuentadas, la 5 (hasta Capellanías) y la 1 (de Galarza a Aldea Moret) también sufren una merma. En el primer caso alrededor del cuatro por ciento y cerca de 8.000 usuarios. En el segundo son más de 12.000. La línea 1 es la cuarta con mayor número de viajeros (572.000).

El problema de esa caída general, aunque parezca estable, es que la remodelación que está en marcha y que el Gobierno piensa llevar al pleno de la próxima semana puede pasar factura. En la misma se incluyen hasta cinco cambios decisivos. Son mejoras que venían demandando los barrios, que había hecho suyas la propia Agrupación vecinal. El bus llegará hasta el Junquillo, se fusionan líneas (4, 9 y 40) para ganar prestaciones, se da cobertura al camping con la línea 5 los fines de semana y festivos, se aumenta la seguridad en Residencial Universidad al evitarse el paso por el antiguo camino de Sierra de Fuentes o se crea la línea de refuerzo de Mejostilla y campus para que también tenga servicio el IES Universidad Laboral. Todos esos cambios se han analizado en una mesa de diálogo durante meses. En ella han estado presentes el Gobierno, los grupos políticos, los técnicos municipales, la empresa y los vecinos.

El trabajo parte de un documento elaborado pro la concesionaria, Subus. Es el llamado Plan Director. Si durante meses el Ayuntamiento dijo que no se podía aplicar un bono-transbordo por las pérdidas que ocasionaría, ahora resulta que ese billete combinado para coger dos autobuses en menos de 75 minutos es posible. Fue una propuesta del grupo socialista en el pleno de julio de 2015 para potenciar el servicio. Salió adelante por unanimidad. El entonces portavoz vecinal, José Luis Cordón, espetó durante su intervención al equipo de Gobierno: «Dejen de poner parches».

Ahora esos cambios están cerca de materializarse pero no serán gratis. Así se ha encargado de recordarlo la concejala de Infraestructuras Estratégicas, Montaña Jiménez, para explicar los motivos por los que habrá que subir el precio del billete.

La remodelación, como ya se ha informado, se valora en 304.615 euros. A su vez, se calcula un incremento de la recaudación de 327.120 euros, una vez descontado el IVA.

Ese aumento está vinculado con la subida de tarifas, pero no con un crecimiento del número de usuarios. Más bien al contrario.

Los propios informes técnicos en los que se basa la remodelación ya lo advierten: «Hay que tener en cuenta que una subida tarifaria puede originar una pequeña caída de viajeros», incide la Inspección.

También el área de Intervención pone el acento en este apartado, al recordar que la concesión ya experimentó una caída interanual con el nuevo contrato: 78.499. A ello se añade «la dificultad de estimación de menores ingresos por la implantación de la nueva tarjeta».

La política de disuadir

CáceresTú y PSOE, sobre todo, ya han criticado que la subida del billete sencillo (10 céntimos) tendrá impacto negativo. «Afecta a las clases trabajadoras, a quienes tienen menos recursos», avisa Ildefonso Calvo, de CáceresTú.

Luis Salaya (PSOE) habla de una política de movilidad que pretende «disuadir» al cacereño del uso del transporte público. Ciudadanos y PP, por contra, están de acuerdo en sufragar la remodelación con un aumento de los precios.

Por la venta de billetes sencillos Subus recauda 1,3 millones. Serán 130.000 euros más con la futura tarifa. En los presupuestos de 2016, el Consistorio reservó una partida de tres millones para el servicio. En una encuesta entre los usuarios, el bus urbano recibe una nota media del 7,5. La calificación choca con una década de viajeros a la baja. Frente a los casi 6 millones de 2005, ahora, son 1,7 menos, casi el 30 por ciento.