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Los Golfines dan un estirón

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Vista general de la nueva sala de exposiciones, de 75 metros, inaugurada ayer por la tarde. :: jorge rey

  • El palacio estrena sala nueva con una exposición temporal

  • Muestra cinco cuadros de la colección pictórica que la Fundación Tatiana Pérez tiene en su sede de Madrid

El Palacio de los Golfines de Abajo acaba de cumplir su primer año de apertura al turismo y para celebrarlo ha dado un estirón. La construcción, una joya arquitectónica del siglo XVI, sigue intacta por fuera. Pero por dentro ha ampliado los metros que puede recorrer el visitante. Al itinerario habitual se acaba de incorporar una sala de 75 metros cuadrados dedicada a acoger exposiciones temporales con obras procedentes de la colección pictórica que la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, dueña del palacio, tiene en su sede madrileña de la calle General Martínez Campos.

Esta nueva estancia, ubicada en la primera planta, se puso ayer de largo para acoger la primera muestra que visita la sala, integrada por cinco cuadros y titulada 'Reflejos y Miradas'. Destacan dos lienzos firmados por Federico de Madrazo, considerado uno de los grandes maestros de la pintura española del siglo XIX. Se trata de dos retratos de antepasados de Tatiana Pérez, la última propietaria de los Golfines de Abajo fallecida sin herederos directos en el año 2012. La muestra permite al espectador acercarse a la historia de la familia. Un árbol genealógico ayuda al visitante a desplazarse en el tiempo y a no perderse entre parentescos.

En uno de los lienzos aparece María Dolores de Salabert y Arteaga (1862-1942). Se trata de una de las hijas de los Marqueses de la Torrecilla. A los 24 años se casó con Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno, que fue diputado a Cortes, senador por Cáceres y teniente de alcalde de Madrid. De ese matrimonio nacieron tres niños. El primero, Alfonso, sería el padre de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Así las cosas, en esta primera exposición se puede ver el retrato de la abuela paterna de la última dueña de los Golfines.

El segundo lienzo firmado por Federico de Madrazo está protagonizado por otra mujer. En este caso, se trata de María Josefa de Arteaga y Silva (1832-1903), madre de María Dolores de Salabert. Fue marquesa de la Torrecilla y de Navahermosa, grande de España, dama de la reina y de la orden de las damas nobles de María Luisa. A modo de curiosidad, en la exposición se pueden apreciar varias hojas de la agenda del pintor y en una de ellas se detalla el importe del cuadro: 18.000 pesetas.

Hay otro Madrazo presente en esta muestra. La Fundación Tatiana también conserva un retrato realizado por José de Madrazo y Agudo, padre de Federico Madrazo y quinto director del Museo del Prado. En este caso, se trata de un retrato masculino, protagonizado por Jorge Miguel de Gordón y Retes (1796-1849). Fue el marido de Petra Golfín de Carvajal y de la Casas, cuarta condesa de Torre Arias y sexta marquesa de Santa Marta.

«El apellido Madrazo capitaliza toda la historia del arte español en el siglo XIX», destacó ayer José Luis Díaz García, director de las colecciones reales de Patrimonio Nacional, asistente al acto inaugural, al que no faltó Teodoro Sánchez, el presidente de la fundación, ni la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado.

El cuadro de mayor formato de esta exposición temporal se titula 'Las bodas de Tetis y Peleo' y es obra de Gérad de Lairesse, uno de los pintores holandeses más reconocidos de la segunda mitad del siglo XVII. El autorretrato de un pintor anónimo de la familia Pérez de Guzmán el Bueno cierra esta muestra, que permanecerá en Cáceres durante los próximos seis meses.

La visita a esta sala forma parte del recorrido guiado que el Palacio de los Golfines ofrece a los turistas. Por tanto, la entrada cuesta 2,5 euros y da acceso a las ocho estancias donde se exhibe la colección permanente y a esta nueva habitación.