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Tres años más de cárcel para dos presos por volver de un permiso con droga

Los dos condenados, entre agentes de la policía. :: lorenzo cordero
Los dos condenados, entre agentes de la policía. :: lorenzo cordero
  • En sus estómagos llevaban, dentro de preservativos, 263 gramos de sustancias que querían vender a sus compañeros de prisión

El chivatazo vino de un interno del Centro Penitenciario de Cáceres: el 9 de noviembre de 2015 iban a regresar a la cárcel dos presos, después de estar unos días de permiso, e iban a traer droga escondida dentro de su cuerpo para venderla en el interior de la cárcel. Los presos eran David V. A. y Santiago P. G.

Ese día, agentes de la Brigada de Estupefacientes de la Policía Nacional estaban esperando a los dos reclusos en la entrada de la prisión. Llegaron en autobús a las seis de la tarde. Fueron abordados y detenidos por los agentes antes de que entraran de nuevo al centro penitenciario.

Al cachearles no encontraron droga en su ropa ni en los bolsos que llevaban. La droga la podían tener escondida en el estómago. Les ingresaron en el hospital y fueron sometidos a vigilancia cada vez que iban al cuarto de baño.

De esta forma se supo que Santiago llevaba escondido en su estómago, dentro de preservativos, 21 bellotas de hachís que pesaban un total de 213 gramos, más medio gramo de cocaína y 0,3 gramos de heroína. Su compañero David tenía dentro de su cuerpo, en dos preservativos: tres bellotas de hachís con un peso de 29 gramos, tres bellotas de marihuana con un peso de 20 gramos y cinco dosis de heroína con un peso de 0,80 gramos.

Los dos esperaban vender estas sustancias a compañeros del centro penitenciario. David habría ganado unos 300 euros y Santiago 1.225.

Los dos están cumpliendo condena por delitos contra el patrimonio. Ayer fueron juzgados por intentar vender droga en el centro penitenciario de Cáceres. Los dos reconocieron que eran autores del delito, y aceptaron ser condenados, cada uno, a tres años más de prisión.

También aceptaron ser sentenciados a pagar una multa, que en el caso de David es de 400 euros, y en el caso de Santiago asciende a un total de 1.700 euros.