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El Colegio de Veterinarios inicia la reforma de la antigua comisaría como sede

Juan Antonio Vicente muestra donde se ha trabajado para quitar humedades. :: armando méndez
Juan Antonio Vicente muestra donde se ha trabajado para quitar humedades. :: armando méndez
  • De momento, han corregido las humedades del edificio de Diego María Crehuet a la espera del proyecto definitivo

La antigua comisaría de Cáceres, con entrada por la calle Diego María Crehuet, tiene 100 ventanas. El dato da idea de la amplitud del edificio, adquirido por el Colegio Oficial de Veterinarios de Cáceres para convertirlo en su próxima sede.

Las obras comenzaron durante el verano, aunque todavía se trata de acciones menores y más urgentes, reparación de las humedades de la cubierta, su impermeabilización y retirada de algunas piezas de la fachada que amenazaban con su caída al exterior.

El proyecto definitivo de la reforma integral será elaborado por el joven arquitecto Adrián Cancho, que es el que más ha convencido a la junta directiva colegial entre las siete opciones barajadas, según ha explicado a este diario el presidente del Colegio, Juan Antonio Vicente Sáez.

A partir de ahora, el proyecto debe ser visado en el Colegio Oficial de Arquitectos, entregado en el ayuntamiento y otros trámites imprescindibles antes de la que obra pueda ser contratada.

Los veterinarios, en cualquier caso, sí tienen claro que a corto plazo solo utilizarán dos plantas y media de las cuatro que componen el inmueble de la antigua comisaría, además de los sótanos. No se dará uso de momento ni al sótano precisamente, donde se encuentran los antiguos calabozos, ni a la última planta.

La retirada de las grandes máquinas de frío y calor que estaban situadas en la terraza, para subsanar las humedades y arreglar la cubierta, también les ha proporcionado una extraordinaria azotea para la que se estudia futuros usos.

La primera planta se destinará a la administración colegial, atención al público, sala de reuniones y un salón de actos pequeño con capacidad para unas 60 personas. La segunda ya dispondrá de un salón de actos más grande y despachos para las asociaciones profesionales. La tercera, en la que solo se utilizaría en principio un ala, albergará los despachos de la directiva.

El Colegio Veterinario adquirió la antigua comisaría, sin uso desde 2012, a finales del año 2015, por un importe de 452.000 euros.

«El disponer de aparcamientos es una de las razones que nos convencieron. Además, la actual sede (que la ocupan desde 1973, aunque ya antes estaban en la avenida Virgen de la Montaña desde varias décadas antes) hace tiempo que se nos quedó pequeña», explica Vicente.

La zona de los sótanos y calabozos, pero a medio plazo, se quiere adaptar como cafetería. Lo que sí desaparecerá también es la garita de entrada a la antigua comisaría, y se mantendrá, sin embargo, la gran palmera que se puede ver desde la calle y que forma parte del paisaje urbano de Diego María Crehuet.

Queda pendiente, por cierto, la separación con el inmueble que ocupa la Subdelegación del Gobierno, cuyo paso antes, cuando estaba la Policía Nacional, era franco.

El Colegio de Veterinarios cacereño cuenta con un millar de colegiados en la provincia cacereña.