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El cambio de sentido en García Plata y Sanguino Michel queda sobre la mesa

Vehículos en la intersección de la calle Argentina con García Plata de Osma . :: l. cordero
Vehículos en la intersección de la calle Argentina con García Plata de Osma . :: l. cordero
  • El Ayuntamiento pide un nuevo informe tras advertir la Sección de Viales que la nueva ordenación quizá no sea mejor y origine nuevos problemas

El Ayuntamiento anunció el pasado día 2 que haría cambios en dos calles del centro. García Plata de Osma y Sanguino Michel invertirían su actual sentido de la circulación para ganar fluidez en el tráfico y mejorar la seguridad en la confluencia con Gil Cordero. La medida no se ha llegado a adoptar y, de momento, queda sobre la mesa antes de seguir adelante a la espera de un nuevo informe.

Es la decisión que ha tomado el Gobierno tras conocer la advertencia del jefe de la Sección de Viales y Tráfico. Ha alertado de que la nueva ordenación quizás no sea mejor que la actual. Avisa, además, de la posibilidad de que surjan nuevos problemas una vez que García Plata pase a ser de subida y Sanguino Michel de bajada hacia Gil Cordero.

El cambio de sentido se había planteado en atención a la demanda de algunos ciudadanos, por lo que la Concejalía de Tráfico pidió que se pronunciase sobre ello el Gabinete Técnico de la Policía Local. Según sus cálculos, por García Plata circulan 473 vehículos a la hora. Uno de los inconvenientes que surgen es su incorporación a Gil Cordero. «Es bastante frecuente -se señala- (...) que tengan serias dificultades», ya que entre el semáforo de Gil Cordero y el cruce con García Plata apenas hay 38 metros. Al cambiar el sentido, esa operación pasaría a realizarse en Sanguino Michel con lo que se evitan embotellamientos.

No obstante, no todas las versiones coinciden. El área de Viales considera necesario completar la regulación semafórica en la intersección de Dionisio Acedo y García Plata. También sostiene que se debería cambiar el sentido en la calle Plus Ultra. Apunta que la regulación propuesta es viable, pero matiza: «No se puede asegurar que esta nueva ordenación vaya a ser mejor que la existente ya que aunque resuelve algunos de los inconvenientes detectados, puede originar otros de distinta naturaleza». Esa conclusión es la que ha obligado a actuar al Gobierno.

El cambio queda pendiente de nuevos informes. La remodelación se haría sin semáforos, aunque antes la propia alcaldesa ha encargado otro informe para conocer con detalle «qué otros inconvenientes podrían ocasionarse».