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La asesina de la calle San Antón que trajo al Muerto Resucitado

Retrato de Concha la Somera
Retrato de Concha la Somera / ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA
  • Concha la Somera, la mujer que 'le descubrió', que para algunos no era más que una estafadora en busca de la herencia, se vino a vivir a Cáceres, al número 7 de la calle San Antón

Hasta finales de octubre (se ha ampliado su permanencia) se puede visitar, en la Biblioteca Pública de Cáceres, una interesante exposición sobre el erudito extremeño Vicente Paredes Guillén (Gargüera,1840-Plasencia 1916), en donde entre los planos de sus obras como arquitecto, sus trabajos de arqueología y sus estudios sobre la calzada romana de la Vía de la Plata, se encuentran algunos libros curiosos, uno de ellos con el largo título: 'Cronicón de la causa del Muerto Resucitado y guía de su vista pública, con la biografía de los protagonistas, la lista alfabetizada de los testigos de cargo, descargo y concepto según el que han declarado». Se indica que está escrito por D. V. P. G., siglas que parece claro que se corresponden con: Don Vicente Paredes Guillén.

¿Qué historia es ésta del Muerto Resucitado? Pues un hecho verídico, lleno de misterio que ocurrió en Plasencia, de la que se ocuparon a finales del siglo XIX periódicos nacionales e internacionales, llegando a crearse en Cáceres un periódico con el nombre de El Muerto Resucitado.

El protagonista principal de la historia es Eustaquio Campo, nacido en Alcántara en 1839, hijo único de Rafael Eusebio García Campo y Ayala y María Clotilde Barrado. Dos años después, la familia vive en Plasencia.

Retrato de Eustaquio Campo con 43 años y el Muerto Resucitado con 47

Retrato de Eustaquio Campo con 43 años y el Muerto Resucitado con 47 / ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA

En 1852, cuando el niño tenía 10 años, ocurre un drama, ya que la madre parece que se suicida tirándose al río Jerte, desde un puente de Plasencia. No se encontró su cuerpo, sólo uno de sus zapatos en el pretil del puente. Se aseguró que no aguantó vivir con la cara picada de viruelas tras sufrir esta enfermedad.

En 1863, el padre de Eustaquio, que tiene 53 años, se casa con Francisca Belloso, que tenía 23 años, la misma edad que su hijastro que está estudiando Derecho en Madrid, en donde comienza a dar señales de locura. Se aseguraba que una vez se puso en la fuente Cibeles y se dedicó a dar a todo el que pasaba agua que tenía en su sombrero de copa. Su padre le llevó a Plasencia, hizo una hoguera en el patio de la casa y se tiró en ella, quemándose un brazo. Intentó matar al padre y éste le ingresó en un manicomio catalán, el de San Baudilio en Llobregat. Fue en 1865, tenía 26 años.

En 1874 muere el padre dejando una gran fortuna como herencia: 587.551 pesetas, que en su mayor parte es destinada a la segunda mujer, mientras el hijo no recobre la razón.

En 1876 la viuda se casa con el abogado Felipe Díaz de la Cruz.

En 1882 llega la noticia a Plasencia de que ha muerto en el manicomio el joven heredero, cuando tenía 33 años.

En 1885 la que pasa a mejor vida es la madrastra, que tenía 35 años, y la herencia queda en manos del abogado, que tiene bastantes enemigos ya que es el jefe del grupo Conservador, no pudiéndole ver ni republicanos, ni liberales.

Fotografía de la madastra de Eustaquio Campo

Fotografía de la madastra de Eustaquio Campo / ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES

En 1886, estando así las cosas, es cuando aparece en Plasencia el Muerto Resucitado, un hombre del que la gente empieza a decir que es el difunto Eustaquio Campo.

Quien le trae es Concha la Somera, de 28 años. Ella cuenta que la madrastra de Eustaquio le dijo antes de morir, que ella pensaba que su hijastro no había muerto y que para cerciorarse decidieron que Concha se hiciera la loca y una vez ingresada en el manicomio de San Baudilio, intentar ver si Eustaquio vivía. Asegura que lo encontró, un enfermo que había perdido varias veces la memoria, que igual que Eustaquio cojeaba de una pierna, tenía estrabismo en un ojo y un brazo quemado de cuando se tiró a la hoguera. Dijo que el enfermo no sabía quién era, y que le habían dado en el manicomio los documentos de un tal Eugenio Santa Olalla, nacido en Burgos.

El abogado Felipe Díaz le denuncia por usurpar la identidad de Eustaquio, y en 1888 tiene lugar el juicio, con largas sesiones llenas de gente, entre los que había periodistas venidos de todos los sitios, ya que la mayoría de los placentinos apoyaban al Muerto Resucitado' al que pedían 11 años de cárcel.

Libro que parece escribió Vicente Paredes, expuesto en la Biblioteca

El Cronicón

Libro que parece escribió Vicente Paredes, expuesto en la Biblioteca / GUINEA

La sentencia fue salomónica: absolvía al acusado, pero no llegaba a decir que fuera Eustaquio Campo, por lo que se quedaba sin herencia. En 1896 moriría el Muerto Resucitado siendo enterrado en Plasencia.

Concha la Somera, la mujer que 'le descubrió', que para algunos no era más que una estafadora en busca de la herencia, se vino a vivir a Cáceres, al número 7 de la calle San Antón (frente al Gran Teatro).

No se sabe nada de ella hasta 1905, cuando es detenida por matar en Alcuéscar, de una puñalada en el corazón, al patrón de su hijo, a Manuel Castilla Tena, de 35 años, casado y con dos hijas. Se aseguró que fue un crimen pasional. Que Manuel había tenido relaciones con ella, tuvieron un hijo al que aceptó darle trabajo, pero nada más; aunque de vez en cuando volvió a tener relaciones con La Somera, hasta que ella empezó a envejecer y el señorito se cansó de ella... y ella de él.