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El profesor de la UEx, César Rina. :: hoy
El profesor de la UEx, César Rina. :: hoy

Todos quieren a la Virgen

  • César Rina presenta su libro sobre religiosidad popular y franquismo

Ignacio Sánchez Amor define Cáceres con ironía. Asegura que es esa ciudad en la que todos los políticos que la visitan acaban desfilando detrás de la Virgen de la Montaña. Reza la leyenda que el último alcalde republicano de Cáceres murió fusilado en la Navidad de 1937 gritando: «¡Viva la Virgen de la Montaña!», al tiempo que la patrona de Cáceres era velada por los fieles en Santa María rodeada de las enseñas y estandartes del ejército de Franco. Resumiendo: Nuestra Señora de la Montaña no es solo la patrona, sino un elemento fundamental de la religiosidad popular cacereña y sobre ella y su simbología se ha construido el Cáceres de la II República, el Cáceres de la dictadura de Franco y el Cáceres de la democracia.

De esta virgen y de otros casos de religiosidad popular como mecanismo de legitimación política se habló durante la tarde-noche del pasado martes en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Cáceres. Presentaba César Rina su libro 'Los imaginarios franquistas y la religiosidad popular (1936-1949)', premio Arturo Barea de la Diputación de Badajoz, y le ayudaban en la presentación los profesores de la Universidad de Extremadura Enrique Moradiellos y Luis Vicente Clemente. El acto lo organizaba el Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura y en la sala había 70 personas.

Enrique Moradiellos propuso un marbete inesperado para definir a los jóvenes que, como el profesor César Rina, cumplen en 2016 treinta años. El catedrático de la UEx los definió como la Generación del Referéndum de la OTAN por haber nacido en 1986, el año de la famosa votación. Resumió Moradiellos la biografía de César Rina, profesor e investigador en las universidades de Navarra, Extremadura y Lisboa y becado por la fundación Calouste Gulbenkian. Repasó su producción bibliográfica y detalló la intención del libro que se presentaba: abordar la relación del régimen franquista con la religiosidad popular y estudiar cómo se consigue una resignificación de ese mundo de sensualidad barroca con su resabio de paganismo.

El tema del libro debía de despertar verdadero interés porque en la sala no se veían esos grupos familiares de provincias que convierten una presentación de libros o cualquier acto cultural en un acto social, sino espectadores atentos.

El profesor Rina habló de cómo la Virgen de la Montaña, utilizada por el alcalde socialista Canales para legitimar la II República en Cáceres, fue empleada tras el 18 de julio como icono protector y legitimador de la dictadura militar. Refirió el caso de la Semana Santa, convertida durante la II República en una fiesta popular y democrática en Sevilla, una ciudad donde, entre 1931 y 1936, convivían en las paredes de las pescaderías y las fruterías del mercado las fotos de Lenin con las de Jesús del Gran Poder.

Basándose en periódicos, documentos y boletines episcopales, Rina explicó que las procesiones dejaron de salir en Sevilla durante la II República por las presiones de los partidos católicos y monárquicos sobre las cofradías, pero no porque fueran prohibidas por el gobierno. Es más, la única procesión que salía era la de la Virgen de la Estrella en Triana, cofradía de corte obrero y republicano. Lo hacía rebelándose contra la derecha monárquica, pero el franquismo presentó el caso como una rebelión contra la República.

Con este y otros ejemplos, Rina explicó cómo se manipula la religiosidad popular para legitimar un régimen. Al final, preguntas del público. Una curiosa sobre la interpretación del himno de España al salir Cristo en muchas procesiones en Extremadura y en España. El profesor Rina aclaró que las iglesias se considerarían territorio internacional, una extensión del Vaticano. Y puso un ejemplo gráfico: la salida del Cristo sería como si Obama o Sarkozy llegaran a España y se interpretara el himno del país. Como ven, fue una presentación interesante de un libro más interesante aún.