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Las matemáticas que se pueden tocar

Sofía Silveira, profesora de taller de ábaco. :: lorenzo cordero
Sofía Silveira, profesora de taller de ábaco. :: lorenzo cordero
  • En Cáceres se imparten talleres con fines solidarios para aprender a usar el ábaco japonés, una herramienta de cálculo milenaria

Las matemáticas son una ciencia abstracta. No se pueden palpar físicamente y esto se ha convertido en un quebradero de cabeza para muchos niños, y para sus padres, por las trabas que supone para su aprendizaje, aunque este problema parece tener solución. En Cáceres se impartirán como actividades extraescolares unos talleres para aprender a usar el ábaco japonés, una herramienta de cálculo milenaria que hace que las matemáticas se puedan tocar porque los números se materializan en fichas y, como tales, están al alcance de los dedos.

Con el inminente comienzo del curso escolar, las profesoras del programa educativo Elefun, Sofía Silveira y Ana Mendoza, enseñarán a niños mayores de cinco año los secretos del ábaco japonés, que es el más sencillo de todos, según explica Silveira. Además, esta actividad tendrá fines sociales ya que dedicará el 0,7 por ciento de sus de sus beneficios a un proyecto relacionado con la educación que decidirán los propios alumnos de cada taller.

Estos talleres están pensados para niños mayores de cinco años porque a partir de esa edad comienzan a adquirir algunas habilidades numéricas. Además, para los más pequeños el uso del ábaco «es un juego auténtico con elementos manipulables en el que se mejora la concentración», explica Silveira, quien ve en este proceso de aprendizaje una solución a los casos, cada vez más comunes, de trastornos de atención e hiperactividad: «El uso del ábaco es una buena forma de mejorar los casos de niños con déficit de atención».

El ábaco japonés funciona con dos compartimentos divididos. En el superior se ubica una ficha que tiene un valor de cinco, mientras que en el inferior hay cuatro, con valor de uno. La lectura es de derecha a izquierda y va en aumento desde las unidades, pasando por las decenas y centenas.

Otro de los beneficios del manejo del ábaco, según destaca la profesora, es que fomenta el uso total del cerebro mientras que los métodos de aprendizaje convencionales se centran de manera mayoritaria en el hemisferio izquierdo cuando es en el lado derecho donde se generan habilidades como la creatividad, la intuición, o la percepción espacial. Por ello, Sofía Silveira se muestra muy crítica con el sistema de las matemáticas actualmente imperante en los colegios y afirma que trabaja para mejorarlo.

La principal queja de la responsable de los talleres programados es sobre la enseñanza de las fracciones, unas operaciones que a su juicio son prácticas durante toda la vida y el aprendizaje táctil mejoraría su asimilación entres los más pequeños. «Si los niños ven que aprender matemáticas es fácil y divertido mejoran la confianza en ellos mismos porque se sienten capaces de hacer las cosas por sí mismos», explica y también se queja del carácter intuitivo que presentan muchos dispositivos tecnológicos porque «mengua el uso del pensamiento lógico y también hay que trabajar esta parte».

Los talleres que se desarrollarán en Cáceres tendrán un carácter solidario. Los alumnos consensuarán con sus padres y las dos profesoras a qué proyecto educativo destinarán el 0,7 por ciento de las cuotas que aporten para el aprendizaje del ábaco. Este proyecto desembarca en Cáceres por primera vez este curso escolar, pero ya está presente en otros puntos de España como Jaén, Navarra, Málaga, Valladolid o Madrid, entre otras capitales.

Los talleres, que darán comienzo a la vez que el curso escolar, la próxima semana, se presentarán en los colegios Dulce Chacón, Cervantes, Delicias y Moctezuma.