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Historia de un árbol viajero

    La araucana Calvo Sotelo, junto al Kiosko Colón
    La araucana Calvo Sotelo, junto al Kiosko Colón / Jorque Rey
    • La centenaria araucaria de Calvo Sotelo llegó a Cáceres desde América dentro de una maceta en el año 1917

    Cáceres es una de las ciudades de España donde más impera el verde. Es difícil pasear por sus calles y encontrar alguna avenida, paseo o callejón sin árboles. El centro de nuestra localidad es la zona más poblada de arbustos con 4.800 ejemplares. Los más comunes, los que rondan o superan el millar, son el Plátano, Ciprés, Melia, Almez, Acacia, Cercis, Olivo, Olmo...

    Dentro de la naturaleza verde de nuestra pequeña urbe, existen sin embargo, especies que destacan, únicas. La mayor parte se pueden ver en el Parque del Príncipe, pulmón de la ciudad, pero también existen otros árboles genuinos con historia en pleno corazón de Cáceres, como el Paseo de Cánovas. Y es justo en este emblemático y transitado lugar, en el tramo concreto del Parque de Calvo Sotelo, justo detrás del Kiosko Colón, donde se encuentra el único árbol araucaria adulto que se puede observar en el núcleo urbano.

    La araucaria es un árbol que llega a ser centenario, y alcanza una altura de entre 30 y 80 metros. Su nombre deriva de la región de Arauco, y en ocasiones es denominado como pino, ya que guarda cierta similitud física, a pesar de que la relación entre ambos tipos de ejemplares es muy lejana.

    Hasta ahora, el inicio de la historia conocida de este árbol centenario se remontaba a una noticia que publicó este diario el 28 de mayo de 1991 con el titular: 'Movilización en la ciudad de Cáceres para salvar a su único árbol araucaria'. La información comenzaba explicando el derrumbamiento de un solar en la calle General Margallo que había adquirido la empresa Progemisa, cuyos empleados advirtieron al ayuntamiento de que en él se encontraba esta peculiar conífera, y que si la quería sólo tenía que ir a cogerla... Por aquel entonces, la araucaria ya medía 17 metros de alto y poseía más de 70 años de vida.

    Historia de un árbol viajero

    Los trabajadores del ayuntamiento emplearon tres días de duro esfuerzo para preparar el transporte del árbol cuyas raíces tuvieron que ser convenientemente protegidas. Los jardineros transportaron el ejemplar envuelto en 300 kilos de escayola, y con ayuda de una grúa cruzaron la ciudad desde la calle Margallo hasta Calvo Sotelo, en un verdadero espectáculo para los ciudadanos que presenciaban la escena. Los jardineros realizaron la operación con delicadeza y mucho cuidado, pues por aquel entonces el árbol ya poseía un valor aproximado de un millón de pesetas, según la propia noticia de este diario.

    Pero, ¿cómo había ido a parar este gran ejemplar de araucaria al patio de una vivienda en el casco viejo cacereño?

    En un momento en el que los cacereños se han mostrado muy sensibles con el cuidado de sus árboles, a raíz de la tala de ejemplares en San Pedro de Alcántara y General Primo de Rivera, y el traslado fallido del cedro que había junto a la estatua ecuestre de Hernán Cortés, al que se da por muerto en su ubicación del Parque del Príncipe, Isabel María Romero ha querido recordar la existencia de esta araucaria como uno de los mejores árboles, sin duda, de los que disfruta la ciudad.

    Isabel es hija de Joselito Romero y nieta de la persona que hizo el viaje en barco desde América hasta Cáceres en el año 1917 con esta araucaria en una maceta. Durante las décadas posteriores, el árbol, para orgullo de la familia, aparece en las fotografía de muchas de sus celebraciones, pues tal era el apego y cariño de los Romero por el ejemplar.

    «El árbol creció en la casa de mis abuelos. Aún tengo una foto del árbol en el patio familiar cuando yo tan solo tenía cuatro años. El ayuntamiento se llevó la araucaria al conocer el valor natural de este ejemplar, pero sin saber la historia familiar que tiene detrás», asegura Isabel, que es la niña que aparece cogida en brazos en la foto que ilustra la página.

    La entrañable y peculiar historia de esta especie arbórea comienza a principios del siglo XX. «Mi abuelo, José María Romero Herráiz, aventurero fantástico, se fue a América en 1910; no trajo fortuna pero trajo esta araucaria. No sé cómo lo logró pero vino cargado desde el sur de Argentina en la Patagonia en barco hasta Lisboa», recuerda su nieta.

    Una vez que el macetero original quedó inservible ante el crecimiento de la conífera, la familia decidió plantarlo en 1917 en el patio de su vivienda donde a su vez también se encontraba el negocio familiar 'Panadería Romero', situada en la Calle Margallo número 36, y regentado por el señor Pepe, como era conocido. Su hijo, padre de Isabel, fue el popular torero cacereño Joselito Romero, cuya memoria se recuerda en la ciudad con una calle.

    La vivienda, sin embargo, fue derruida cuando el negocio de la panadería pasó a otro local, y es el momento en el que la araucaria del abuelo dejó la intimidad del patio de los Romero para pasar a ser un orgullo público de la ciudad, en Calvo Sotelo, donde aún puede verse.

    En 1991 se dijo que habría que esperar al menos un mes para saber si la araucaria resistiría en su nuevo emplazamiento. A la vista del tiempo transcurrido, es evidente que la operación de traslado fue, esta vez sí, un éxito, aunque solo se daba un 20 por ciento de probabilidades de que lograra aguantar.

    Desde aquel día ha pasado ya más de un cuarto de siglo, y casi 100 años que reside en Cáceres desde que partió de su lugar de origen, la Patagonia.