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Pepa Molano, directora del Castra Caecilia, en un aula. :: l. cordero
Pepa Molano, directora del Castra Caecilia, en un aula. :: l. cordero

Una docena de centros sustituyen los libros de papel por los digitales

  • Cinco colegios, tres institutos, Proa, la Escuela de Idiomas y el Centro de Adultos participan en un proyecto piloto de la Junta

Los padres con niños en edad escolar afrontan estos días un ritual que se repite cada año al inicio de las vacaciones estivales: la reserva de libros de texto. En las listas que algunos colegios entregan a sus alumnos no sólo aparecen los manuales tradicionales, sino que poco a poco se van abriendo paso los libros digitales.

Echemos un vistazo a la relación que han recibido los niños del Castra Caecilia que a partir de septiembre estudiarán quinto de Primaria. El 50 por ciento de los títulos solicitados por este colegio tienen formato digital. El Castra Caecilia forma parte de la docena de centros públicos de la ciudad acogidos al proyecto 'eScholarium', una iniciativa de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura para fomentar un modelo de enseñanza digital.

Durante el curso que acaba de terminar han participado en este proyecto piloto cinco colegios de Primaria (Castra Caecilia, Alba Plata, El Vivero, Gabriel y Galán y Moctezuma); tres centros de Secundaria (IES Javier García Téllez, IES Hernández Pacheco y IES Universidad Laboral), el centro de educación especial Proa, el centro de Educación de Adultos Maestro Martín Cisneros y la Escuela Oficial de Idiomas.

Durante los dos primeros años de participación en la iniciativa, los libros de texto digitales son gratuitos para todos los alumnos del centro porque el coste lo asume directamente la Junta de Extremadura. Este factor supone un ahorro estimado que va entre los 150 y los 400 euros para las familias, según los cálculos de la administración regional.

Los alumnos cacereños manejan dos tipologías de libros digitales. Por un lado, están los diseñados por las editoriales. Para conseguirlos, deben solicitarlos en la librería, igual que el resto del material. El librero hará de intermediario entre la editorial y el comprador. La diferencia es que el estudiante no se llevará a casa un libro de papel, sino la clave que le permitirá acceder desde su ordenador o desde su tablet al manual que acaba de adquirir. Es intransferible. Un código por cada licencia despachada.

Junto a los libros digitales de las editoriales están los que confeccionan los propios profesores y que comparten de forma gratuita con sus alumnos. Pepa Molano, la directora del colegio Castra Caecilia, ha elaborado junto a sus compañeros el contenido de la asignatura Valores Sociales que impartirá a sus estudiantes desde la pizarra digital que hay instalada en cada aula. Es una gran defensora del nuevo formato de enseñanza. «La idea es adaptar nuestros procedimientos y nuestra metodología a la forma de aprender de los niños de ahora. Llevamos años intentando concienciar al profesorado y a los padres sobre la importancia de la aplicación de las nuevas tecnologías a los libros de texto. Es un trabajo complicado. Pero poco a poco vamos introduciendo los libros digitales», describe la docente.

Este colegio lleva dos cursos adherido al proyecto eScholarium. El 30 por ciento de los manuales que se utilizan ya son en formato digital. «Vamos cambiando los libros poco a poco, no de golpe, para que la gente vaya perdiendo el miedo y se acostumbre», añade la directora del centro. Las licencias de estos libros digitales, apostilla, son más baratas que los libros de papel: 15 euros frente a 35 aproximadamente.

El nuevo formato permite incorporar al contenido recursos como vídeos, accesos a páginas webs... Para seguir las clases con los libros digitales los niños cuentan en las aulas con ordenadores portátiles de pequeño tamaño que han sido proporcionados por la Junta de Extremadura al centro. En casa pueden acceder al mismo material desde su propio ordenador o desde la tablet a través de un código personal.

La puesta en marcha del proyecto eScholarium se aprobó en septiembre de 2012. Durante el curso que acaba de finalizar ha contado con la participación de 106 centros de toda la región. El pasado día 7 acabó el plazo para que los nuevos centros que quieran sumarse a la iniciativa presentaran su documentación. La Junta publicará la lista de admitidos el próximo día 21.

El papel de las librerías

Las librerías que quieran participar en este proyecto experimental también deben inscribirse previamente para poder despachar las licencias de los libros digitales. La Junta, a través del portal Educarex, proporciona un listado de los libreros que se han dado de alta en el proyecto. Entre ellos está Agapito Pacheco, propietario de la librería Azteca, situada en la avenida Isabel de Moctezuma. Se trata, comenta, de una iniciativa que todavía está «en mantilla». El año pasado sólo vendió dos licencias. «El libro digital es el futuro para las librerías. La amenaza para nosotros está en los colegios concertados, que venden directamente los libros de texto a los padres», se queja el librero.

«Yo no estoy a favor ni en contra de la implantación de libros digitales, pero creo que los libros tradicionales no van a desaparecer nunca», apunta Fernando García Figueroa, el presidente de la Asociación de Libreros de Cáceres.

«La educación obligatoria debe ser gratuita en cualquier formato de libro y es posible sin que afecte a las librerías. Podemos seguir siendo puntos de venta. Pero creo que hay demasiados intereses en las editoriales como para digitalizar todos los libros», concluye María Vaquero desde Todolibros, la librería ubicada en la calle Camino Llano.