Hoy

vídeo

Dueños de Blanco y Negro. :: s.e

No hay como el calor del amor en un bar de Cáceres

  • Antonio García creó en Facebook, el 17 de enero de 2016, el grupo cerrado 'Bares antiguos de Cáceres', que es uno de los que tienen más éxito entre los cacereños

"Bares, qué lugares,/ tan gratos para conversar./ No hay como el calor del amor en un bar». Con el estribillo de la famosa canción de Gabinete Caligari de 1986, Antonio García creó en Facebook el 17 de enero de 2016 el grupo cerrado 'Bares antiguos de Cáceres', que es uno de los que tienen más éxito entre los cacereños que manejan las redes sociales: ¡En sólo un mes ya tiene más de 1.700 miembros!

Son muchos los que aún no están que desean que les inviten para ver las fotos de las cafeterías, bares, tabernas, pubs, restaurantes y discotecas en donde han pasado gran parte de su vida, practicando la buena costumbre de repartir su dinero con sus congéneres. Las reglas son pocas: poner fotos de locales de antes del año 2000, advirtiendo que, «el desprestigio de cualquier profesional o establecimiento aquí no tiene cabida». También se señala que la persona que aproveche este lugar para hacer publicidad será eliminada del grupo.

«Los que tenemos más de 50 años - explica Antonio García -, pasamos gran parte de nuestra juventud en los bares. Nuestro entretenimiento era estar con los amigos y el punto de reunión eran esos locales acogedores donde se nos pasaban las horas. Eran los años de La Laboral y el C.I.R. La histórica 'calle de los vinos' a principios de los 80 estaba en su máximo apogeo.

Los fines de semana, mañana y tarde, apenas cabía un alfiler. Entrando desde la Plaza Mayor, en la acera de la derecha estaba El Pato, seguían Los Toneles, Amador, el Mesón Deva (La Bodega) y el Cisne Negro. Un poco más adelante, pasando la calle Santo Domingo, La Cocina. El siguiente en la misma acera, Jaype, ya estaba en la calle Barrionuevo (entonces José Antonio). En la acera izquierda El Roji, El Rey, Tao y los futbolines que eran de Amador. En esta acera adelante se llegaba al Rialto, ya en la Plaza de la Concepción».

Los miembros del grupo hablan de bares de la zona de la Plaza Mayor, como El Sanatorio, que en los años 60 y 70 estaba en la calle Paneras, y tenía un exitoso mensaje publicitario: «por más vueltas que doy, al Sanatorio siempre voy». Aquí fueron famosos los calamares, la prueba, el hígado y los pajaritos fritos, además de la amabilidad de Antonio Dionisio, que luego dejaría el mundo de la hostelería para abrir la Ferretería Diosán. En la calle de La Cruz se encontraba el Bar Parrita con sus aceitunas picantes, y Los Candiles de Ángel con sus patatas bravas y el inolvidable arroz con bogavante que hacía su mujer.

Algunos nombran la alegría de La Machacona, al Jamec de la calle Pintores, al ahora recién desaparecido Adarve de Isidoroy las sorpresas del pub Ariadna. Por los soportales de la Plaza Mayor estaba el Mesón Jara, el Berlín, el Mesón Hidalgo, el bar Iberia, el bar Ruiz con su chocolate con churros, hasta llegar al apreciado mesón Extremeño, en donde estaba Jesús Sansón con sus recipientes de litros de cerveza, y su chupito bautizado con el nombre: 'Agua de fuego con dos cojones'.

En la calle Santo Domingo recuerdan al bar Luna, con sus murales de Ben Tocha y Vicente Borrella. En la calle de los vinos el bar Poppy, que ahí sigue desde 1988 y en la plaza de la Concepción el pequeño bar La Conce que regentaba el buen pianista Javier Arroyo.

Hay fotos de la marisquería El Norte, que inundaba con olor a gambas el callejón que comunica la plaza de San Juan con la calle Parras, en donde estaba El Burladero de Galvao con su exquisito rabo de toro.

Hay buenas fotografías del Mouline Rouge, que en los años 70 estaba en la avenida Virgen de la Montaña (ahora lo ocupa El Liceo), cerca de la Discoteca Plató. En el grupo recuerdan al pub Calígula en la calle Donoso Cortés, cerca de La Mora Cantana y La Torre de Babel. También se habla del Drink Pub de Felipe Vela, o del Gran Café de Jenaro Rodríguez, que falleció hace ocho años.

Hay recuerdos para el España Dos que estaba frente a la Estación de Autobuses de la calle Gil Cordero; para el Café Avenida por Cánovas; para la discoteca New People; el Bar Leoncio y La Traviata de Valentín Batalla. Algunos nombran a la Cafetería Sindical, que en los 70 ocupaba lo que ahora es la sede de UGT.

No hay como el  calor del amor en  un bar de Cáceres

Son muchos los inolvidables locales de La Madrila: las discotecas Bols, Eros y Faunos, la sala Por Ejemplo, el pub Radio Carolina, el disco-bar OK, el pub Keaton, El 92, Zulú, Liverpool, El Loro Verde con Luis El Borrasca, La Cuerda, el Pub Maribel de Maribel Corrales que da muchas explicaciones en el grupo, sabiendo guardar secretos.

Cuentan que en 1981 se inauguró el Makao, en donde aún se puede tomar un sabroso café irlandés, y que en 1992 se abrió el bar Mike en la calle Niza.

Hay una fotografía del pub Cañadul (antes Bálago Bar) que acaba de desaparecer, fechada en 1990 con sus dos famosos camareros: Trini que ahora regenta la Sala Boogaloo con su marido Diego Barriga, y Carlos que ahora está al frente del pub Los 80. Otra imagen curiosa es la de los dos propietarios del famoso Blanco y Negro, el guineano Fernando y Jacinto. Los dos fallecidos.

También hay buenas imágenes de La Lambretta, donde aún está al frente el simpático gaditano Jesús, que vino a Cáceres para ser portero del Cacereño; y de la histórica Fontana, en donde tocaba desde Eusebio El Batería a Coup de Soup, gran grupo cacereño que aquí cantó, en 1986, esta canción:

«Nunca nos habíamos besado en un pub/ ni aún cuando éramos más jóvenes/ (...) Déjame que te bese en un pub».