La Policía Nacional celebra su día en Badajoz con todos los honores

Imagen del ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, entregando una distinción a un policía este jueves en Badajoz. / J.V. ARNELAS

Remedios Delgado, madre de un agente extremeño asesinado en 1991, entrega la bandera nacional a la Jefatura de Policía

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

El 13 de diciembre de 1991, los terroristas de ETA tirotearon en Barcelona a Francisco Javier Delgado. Nacido en Fregenal de la Sierra (Badajoz), este joven extremeño tenía 27 años cuando cayó abatido por los disparos. De aquello han pasado 26 años, pero su recuerdo sigue muy presente en la Policía Nacional, que este jueves eligió a su madre para actuar como madrina en la ceremonia de entrega de la bandera nacional a la Jefatura Superior de Policía de Extremadura. «En este día quiero dar las gracias a Remedios, mujer y madre coraje que tras perder a su hijo se levantó de nuevo», dijo el jefe superior, Miguel García-Izquierdo, tras recibir la bandera que a partir de ahora será custodiada en la comisaría de Badajoz.

Esas palabras de cariño con una mujer que simboliza la entrega incondicional a la Policía resonaron en uno de los momentos clave del acto central del Día de la Policía, que se celebró este día 28 al mediodía en la Plaza Alta de Badajoz.

La fiesta comenzó con una intervención de la Orquesta Sinfónica de la Policía Nacional, que entonó el pasodoble Gerona. Los músicos ocupaban un pequeño espacio de una plaza donde permanecían formados 365 agentes. Varias banderas españolas cubrían los balcones de una plaza en la que fueron colocadas una grada, para acoger a las autoridades policiales y civiles, y varias filas de sillas reservadas a los invitados. Tras ellos, en pie, se situó el público, que abarrotó el lateral de la plaza que permanecía libre.

«Queremos devolver el cariño y el reconocimiento que los pacenses dan a la Policía», dijo López Iglesias

El acto comenzó con la entrada del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que cruzó la plaza a pie acompañado por el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el resto de autoridades.

Todo había sido preparado por la organización al detalle, salvo una pancarta de lona situada en el balcón de una vivienda para llamar la atención sobre la venta de droga y la ruina que afecta a las calles ubicadas justo a las traseras del lugar donde se realizó el acto.

Germán López Iglesias, director general de la Policía, agradeció en su discurso la respuesta de la ciudad. «Con esta celebración queremos devolver el cariño y el reconocimiento que los pacenses manifiestan a la Policía Nacional», dijo.

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También tuvo palabras de reconocimiento para Remedios Delgado, a quien agradeció que aceptase la invitación de ser madrina en el acto oficial de entrega de bandera. «En este momento, su hijo debe estar muy orgulloso de lo que está sucediendo», afirmó el director general de la Policía, que elogió la entrega de los agentes policiales y expresó el deseo de que contribuyan a conseguir «un mundo más justo, más solidario y también más seguro».

Minutos después, la madrina de ceremonia, que vestía de mantilla y peineta, hizo un vibrante recuerdo de su hijo, al que perdió cuando tenía toda la vida por delante.

Su intervención compitió en emoción como el homenaje a los caídos, al que puso voz el tenor profesional y policía Ángel Cortés. Su voz ya sonó espectacular el miércoles durante la actuación de la Filarmónica en el Palacio de Congresos.

Distinguidos

Pero antes de ese homenaje a quienes ya se marcharon fueron entregadas las distinciones concedidas a los funcionarios policiales y el personal civil que ha destacado por su entrega profesional y su colaboración con la Policía.

El primero en ser condecorado fue el comisario extremeño Eusebio Escribano, ex jefe de la División de Personal de la Policía. Recibió la Medalla de Plata y de él se destacó la especial dedicación y profesionalidad mostrada durante sus 45 años de servicio, algunos de ellos al frente de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, en la que todavía hoy es recordado con cariño.

A él se unieron el jefe superior de la Policía en Extremadura, Miguel García-Izquierdo, y el jefe de la Unidad de Coordinación Operativa Territorial en Extremadura, José Manuel Merino, que al igual que los comisarios del País Vasco y Asturias fueron distinguidos con la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo.

La medalla con distintivo blanco fue impuesta a medio centenar de mandos y agentes que han destacado por sus servicios, muchos de ellos destinados en las comisarías extremeñas. También ingresaron en la Orden del Mérito Policial personas ajenas a la Policía Nacional que han colaborado con este cuerpo. Entre ellos se encontraban el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso; el anterior alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán; el jefe de la Policía Local de Badajoz, Rubén Muñoz; el fiscal jefe de Extremadura, Juan Calixto Calixto Galán, y la propia Remedios Delgado.

Finalmente, hubo una mención especial para tres perros de la Policía que, acompañados por sus guías, han demostrado su habilidad para localizar droga, dinero y armas de fuego. Los tres canes recibieron de manos del ministro Zoido una medalla que, no sin cierta dificultad, logró colocarles con la ayuda de sus guías.

Uno de los canes descubrió 180.000 euros y dos armas de fuego, otro ha realizado 784 localizaciones de sustancias estupefacientes, y el tercero, recién «jubilado», halló un kilo de hachís y 213 gramos de cocaína que habían sido enterrados en un contenedor.

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