El vínculo entre Aspaceba y el Bioclimático recibe un premio nacional

Jóvenes del Instituto Bioclimático y usuarios del Centro de Día de Aspaceba, en una foto de familia. V.A./  J.
Jóvenes del Instituto Bioclimático y usuarios del Centro de Día de Aspaceba, en una foto de familia. V.A. / J.

El Ministerio de Sanidad incluye de forma excepcional a un instituto en sus premios 'Supercuidadores'

A. GILGADO BADAJOZ.

Hace dos semanas se entregaron en la sede del Ministerio de Sanidad de Madrid los III Premios Supercuidadores. Se trata de una iniciativa impulsada por la Universidad Internacional de la Rioja para reconocer los mejores programas de cuidados a discpacitados o mayores. Empresas, hospitales, administraciones públicas y fundaciones suelen copar los premios. Es poco frecuente encontrarse en este campo una iniciativa educativa. De ahí el mérito del Instituto Bioblimático, que se llevó un reconocimiento.

La relación y los vínculos que se han formado entre los alumnos de secundaria del 'Bio' y los usuarios del centro de día Aspaceba (personas con paralísis cerebral) ya recibió en su día el premio de Buenas Prácticas Educativas de la consejería. Más allá de una iniciativa educativa ejemplar, ahora también le reconocen como 'Supercuidadores'.

La idea se gestó hace tres cursos. Miriam Ruiz se encarga de los alumnos de Diversificación, un programa para los que no pueden seguir la secundaria ordinaria. Junto con su compañero Rafael Rosado, de la FP Básica, buscó una actividad con la que motivar a los chicos. «Vimos un programa de juventud emprendedora y nos pareció interesante porque son los propios chicos quienes van dando forma. Tras varias dinámicas de grupo, recuerda, los chicos decidieron poner en marcha un proyecto social. La decisión, explica la profesora, no es casual. El Bioclimático se encuentra a pocos metros de Aspaceba, de un centro de alzhéimer y otro de autismo. «A los chavales les llamaba la atención el mundo de la discapacidad porque lo tenían cerca y lo veían a diario, pero no se atrevían a preguntarlo», recuerda ahora Miriam.

Uno de los objetivos para el futuro es reforzar la formación de los alumnos sobre discapacidad

Para romper esa barrera preguntaron en Aspaceba si podían organizar actividades conjuntas. «Allí nos recibieron encantados. Ocurría algo parecido, los usuarios de Aspaceba pasaban a diario por la puerta del centro y tenían curiosidad por conocernos».

Lo primero que hicieron fue programar talleres y charlas en el instituto con la neuropsicóloga de Aspaceba. «Queríamos que conocieran la discapacidad con más detalle antes de empezar». Tras las vacaciones de navidad, organizaron la primera actividad conjunta. En el salón de actos de Aspaceba hubo un sorteo para emparejar a los 16 estudiantes de Secundaria con 16 usuarios. A partir de ese sorteo, cada lunes se reunían en las salas de terapia de Aspaceba para hacer juntos en pareja las terapias de pintura o manualidades.

La profesora recuerda ahora que al principio tuvo sus dudas. «Cuando fui por primera vez a Aspaceba le dije a mi compañero Rafa que no veía a los alumnos con la madurez suficiente para afrontar esa realidad». El resultado, sin embargo, fue el contrario. A pesar de que se trataba de chicos de 16 años con adultos de más de cuarenta, pronto forjaron una relación de amistad de forma muy natural. «Los trataron sin prejuicios. Sin fijarse en las sillas de ruedas o en lo que podían o no podían hacer. Se bordeaban y se hacían bromas como uno más».

Las visitas semanales a Aspaceba fueron prolongándose y muchos participantes incluso perdían el recreo para estar más tiempo allí.

Quedar para tomar algo

Agustín Regalado es el encargado del centro de día de Aspaceba. Como ocurre con Miriam, también detectó desde el principio la buena sintonía entre ambos grupos. «Los chicos nuestros muchas veces no tienen con quien ir a tomar una Coca-Cola y de repente, los chavales del instituto quedan con ellos, hablan, bromean y les hacen sentir uno más. Eso es un paso muy importante».

Los buenos resultados de este programa ha hecho que cada vez haya más estudiantes del centro interesados en participar. Este año, por ejemplo, se han sumado un grupo de segundo de ESO y el curso pasado organizaron un recreo conjunto en el 'Bio' y pintaron entre todos un mural que colgaron en el centro. Sin duda alguna, explica la profesora, ha contribuido a derribar las barreras con la que ven a los discapacitados.

«Han pasado de verlos como gente en sillas de ruedas que no hablan o no hacen nada, a amigos con los que pueden quedar para tomar algo o pintar un mural», recuerda Regalado.

Después de tres cursos, dos premios y muchos más alumnos interesados, el proyecto de colaboración debe reinventarse para aprovechar la sinergia. Parte del éxito viene precisamente porque todos los pasos que se dan y todas las actividades que se programan las proponen los propios alumnos. Aunque todavía no han decidido nada en concreto, contar con más de cuarenta participantes -empezaron 16- permite, por ejemplo, programar paseos por Badajoz para tejer esas relaciones fuera del entorno habitual en el que han trabajado hasta ahora. Tanto en Aspaceba como en el Bioclimático hay unanimidad en reforzar la formación de los estudiantes sobre discapacidad. Junto a los talleres previos con la neuropsicóloga, también verán cotrometrajes y conocerán mejor la historia del rapero 'El Langui', que padece parálisis cerebral.

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