Usuarios del carril bici del Paseo Fluvial se quejan de falta de mantenimiento

Las ramas de los árboles dificultan el paso de los ciclistas. :: c. moreno

El estado de la acera, la mala señalización y las ramas de los frondosos árboles incomodan el paso de los cicli stas que transitan por la vía

SOLEDAD RODRÍGUEZ

Los usuarios del carril bici que atraviesa el paseo Fluvial de Badajoz se quejan del lamentable estado en el que se encuentra desde hace ya tiempo. Los transeúntes que frecuentan esta zona no entienden cómo el Ayuntamiento de la ciudad no ofrece un mayor mantenimiento.

Jesús Pablo Arnelas, de 21 años, circula con frecuencia por el paseo Fluvial y se queja de los baches y de la falta de baldosas que hay durante toda la vía. Además, aunque tiene como función el tránsito de bicicletas, hay personas que caminan por el carril dificultando el paso a los ciclistas.

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Al problema de los baches se añada el desgaste de la pintura verde que permite diferenciar el carril bici de la acera. En algunos tramos el color es totalmente inapreciable. «El carril es transitable pero a duras penas» añade.

La opinión de Arnelas coincide con la de Inmaculada Rebollo, que también frecuenta todas las semanas el paseo fluvial con su bicicleta. Esta usuaria hace hincapié en la mala señalización del carril bici, así como en el acerado, que se encuentra en lamentables condiciones por culpa de los árboles que recorren el paseo y que han levantado la acera provocando esos molestos baches que pueden causar la caída de los usuarios. Ademas, cuenta que las ramas de los frondosos árboles chocan con las cabezas de los transeúntes. «Mi hija y yo tenemos que agacharnos constantemente para no golpearnos contra las ramas» añade.

La solución para no darse de bruces con las hojas es salir del carril y ocupar la zona por la que transitan los peatones, con el consiguiente riesgo de accidente.

Tanto Rebollo como Arnelas opinan que el Ayuntamiento de Badajoz debería invertir más en el mantenimiento de una obra que ayuda a mejorar el medio ambiente en una ciudad llana en la que resulta cómoda la utilización de este medio de transporte. «Hay que aprovechar las facilidades que la ciudad nos ofrece», concluye Rebollo.

La queja de los ciclistas es clara, pero la opinión de quienes recorren el paseo a pie es diferente. Para ellos, los árboles aportan sombra y, además, desde ese lugar se puede disfrutar de unas vistas increíbles del río Guadiana y de los puentes que lo atraviesan. «Yo no cambiaría nada del Paseo Fluvial, está todo bien», concluye Luis Pascual, que tiene la costumbre de atravesar esa zona a pie.

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