La tubería de Vasco Núñez se ha roto cinco veces este año

Operarios de Aqualia reparan el socavón en la calle Vasco Núñez. :: josé vicente arnelas

Empresarios y vecinos piden al Ayuntamiento una solución a los continuos problemas en la red de aguas

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

La tarde del 28 de enero, la madrugada del 29 de enero, la mañana y la tarde del 30 de enero y ayer, 12 de febrero. Son los cinco reventones de tuberías que se han producido en la calle Vasco Núñez desde que empezó el año y que tienen a los vecinos en pie de guerra. Cada vez que la conducción estalla, se quedan sin agua. Están hartos, así que reclaman al Ayuntamiento que dé una solución al problema.

Dice Pilar Valverde, una vecina, que se sienten discriminados con respecto al resto de la calle. En el tramo que discurre entre San Francisco y la calle Santo Domingo no existen problemas en la red de aguas. De ahí que piense que la renovaron cuando convirtieron la calle en plataforma única y eliminaron los desniveles.

Sin embargo, entre la calle Santo Domingo y la plaza de Portugal, las aceras son estrechas, el pavimento está parcheado y la calzada está hundida en varios puntos. Los reventones están estropeándola. Pilar Valverde considera que no es lógico que una calle en el centro de la ciudad se encuentre en estas condiciones. De hecho, otros vecinos temen que pueda hundirse y reclaman que se prohíba el paso a los camiones. Al permitirse el aparcamiento en una de las aceras, los vehículos de gran tonelaje se ven obligados a subirse a las aceras, que están en mal estado, al igual que la calzada. Alertan de que las personas mayores pueden caerse al caminar.

A una peluquería le indemnizaron con 50 euros por tres días de cierre en diciembre de 2016

Ayer, cuando Pilar Valverde se despertó a las siete de la mañana, no tenía agua. Y no pudo ducharse antes de empezar el día. Denuncia que todas estas molestias se repiten cada dos por tres. «Esto es continuo, hacen parches en lugar de arreglar la calle entera», lamenta Pilar Valverde.

A las contrariedades del día a día para los residentes, se suman los problema que estos reventones causan en los negocios de la zona. En el tramo que ayer no tenía agua existen tres peluquerías, una de ellas cerrada por carnaval y las otras dos forzadas a llamar a sus clientes para anular las citas. Se ven obligados con demasiada frecuencia a hacer este tipo de llamadas y se rebelan contra lo que consideran una injusticia para su trabajo y una responsabilidad del Ayuntamiento.

Isabel María López, de la peluquería Enredos, abrió su establecimiento hace trece años y tiene apuntado en un papel cada día que ha tenido que cerrar. En diciembre de 2016 no pudo atender a su público durante tres días seguidos y le pilló en temporada alta. Por eso denunció a Aqualia y al Ayuntamiento, que según explica, se culparon mutuamente antes de indemnizarla. Le pagaron 50 euros por no haber podido abrir durante esos tres días y, además, se vio obligada a firmar un documento en el que rechazaba realizar más reclamaciones.

«Desde hace cuatro años, hay un reventón al mes. Desde que hicieron la plataforma única la tubería estalla más que antes», asegura. Además de los cinco reventones que se han producido este año, tiene apuntado otro el 2 de septiembre de 2017 y un corte en el suministro el 11 de octubre por un cambio de llave. «Y no nos avisaron», lamenta.

«Entiendo que los vecinos estén molestos, pero hay que tener en cuenta que mi negocio es mi modo de vida. Si no puedo trabajar, no tengo para comer», razona. «Esto es un sinvivir y al final las clientas se cansan. Si les llamo cuando el agua vuelve, ya no pueden venir porque están organizadas para cumplir con su cita. Todo esto son pérdidas para mi negocio, pero nadie me resarce».

Manolo Sánchez es otro peluquero de la calle que ayer también tuvo que avisar a sus clientas para pedirles que no fueran e, igualmente, se queja de los continuos problemas de la red. «Desde que empezó el año llevamos cinco reventones. Es una poca vergüenza. Las aceras son muy estrechas y están estropeadas. Sólo hay que ver cómo está la calle, no tiene nada que ver este tramo con el que va desde San Francisco hasta Santo Domingo», añade.

Los vecinos apuntan a que los problemas comienzan en el número 19, donde la calle vuelve a tener bordillos. En esa esquina hay una casa cuya fachada ha tenido problemas. En los continuos reventones de enero la calle llegó a inundarse en esta parte y la fachada se desprendió cuando los técnicos de Aqualia comenzaron a picar. Los residentes apuntan a que la empresa concesionaria del servicio de agua está esperando a que el cemento se seque para terminar la reparación, aunque las paredes en el interior del local comercial están afectadas. Hasta hace varios días había una tienda de ropa en ese local que ya se ha marchado.

Solución

Aqualia aseguró ayer que están trabajando para acabar con estos problemas. Explicó que la tubería de agua limpia se rompió en la calle Dosma (esquina con Vasco Núñez), por lo que el corte de suministro afecta a estas dos calles. La avería tuvo lugar a las 7.00 de la mañana. Los empleados sustituirán ahora cuatro metros de tubería y su objetivo era restablecer el suministro de agua en la tarde de ayer si no surgían inconvenientes.

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