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Sesenta velas a 27 grados en San Roque

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Salida de la Borriquita desde la Purísima Concepción, ayer por la tarde. :: Casimiro Moreno

  • Los vecinos del barrio arropan a la Borriquita y a Nuestra Señora de la Palma a la salida del templo y Ricardo Carapeto

  • La Cofradía de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén celebra su sesenta aniversario en la calle

Por mucho que apriete el calor, siempre es mejor que la lluvia. La preferencia meteorológica viene de uno de los costaleros que ayer, minutos después de las cinco de la tarde, doblaba con fuerza su costal a las puertas de la iglesia de San Roque mientras apuraba el cigarro antes de entrar en el templo.

La lluvia le privó el año pasado de su Domingo de Ramos. El sol limpio sin nubes y los 27 grados de ayer le ponían de nuevo bajo el paso, la mejor forma de celebrar el sesenta aniversario de la Cofradía.

Fue el 1 de abril de 1957 cuando se fundó la cofradía por Francisco Sánchez García, una de las figuras más relevantes de la Semana Santa de la ciudad. En este tiempo, la hermandad se ha convertido en una de las referencias de identidad del barrio. Muchas familias de la zona mantienen sus lazos con la iglesia de la Purísima Concepción gracias a la cofradía.

Sesenta años y una semana después, se volvieron a escuchar en la plaza de Santiago Arolo los primeros acordes del himno nacional. La Borriquita asomó por la puerta lateral del templo pasadas las cinco y media de la tarde y los aplausos de los fieles que esperaban en la calle emocionaron a muchos de los que aguardan a la sombra.

Por delante, ya en la calle Toledo, se empezaba a organizar el desfile para salir de la bocacalle y enfilar la avenida. Los niños nazarenos empezaron a repartir caramelos, regalar estampas y recoger limosnas. Detrás de la cruz de guía desfilaron los portadores de las palmas. Más de trescientos nazarenos formaron las dos filas, todos con túnica blanca, pero con capa roja los del misterio y azules los del palio.

Con todos los nazarenos en la calle y el Cristo Rey en su primera parada, salió a la calle Nuestra Señora de la Palma.

El calor marcó la primera hora de la procesión por San Roque, lo que no ensombreció la comunión de los vecinos del barrio con sus dos imágenes. Mucho público en estos primeros minutos por las aceras y muchos aplausos tanto a los costaleros como a los músicos.

El misterio de siete figuras que abre la Semana Santa, carga también una palmera de más de dos metros. Su desfile discurre a paso lento y quebrando con sumo cuidado cada esquina.

Las tres primeras levantás en la calle Toledo recibieron sonoras ovaciones. La Borriquita entró en Ricardo Carapeto, la avenida principal de San Roque, pasadas las seis y media. Fue entonces cuando se hizo el primer relevo de costaleros. El calor bajo el trono se reflejaba en los costales llenos de sudor de los portadores salientes, en las camisetas blancas pegadas a la espalda y en el montón botellas de agua de cinco litros vacías que rellenaban los niños. Todavía quedaban cinco horas de procesión.

Más agilidad llevó en los primeros pasos Nuestra Señora de la Palma -guiada por el capataz Manuel Ortiz- con su manto azul de terciopelo bajo palio.

La estampa más icónica del Domingo de Ramos se formó en Ricardo Carapeto. La amplia avenida se llenó de público y los aplausos a las levantás de la Borriquita y de la Virgen de la Palma se sucedían cada pocos minutos.

La Virgen estuvo escoltada por cuatro agentes de la Policía Nacional y más de una docena de manolas con mantillas negras. La Banda Municipal Guzmán Ricis de Barcarrota fue muy aplaudida tras la imagen.

El palio pasó delante de la puerta del Ayuntamiento a las nueve de la noche. Media hora después, antes de abandonar el Casco Antiguo, el misterio se posó frente a la puerta de San Andrés Apóstol para presentarse ante el Descendimiento. La Virgen cumplió también con el Descendimiento pasadas las diez de la noche. En el camino de vuelta, ya con la luz de la noche, el desfile tuvo poco que ver con el que salió a media tarde. Quizás había algo menos de público, pero más recogimiento antes de volver de nuevo a su barrio.

La entrada en el templo estaba prevista para la medianoche. El paso de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén volverá a salir de forma excepcional el Viernes Santo para abrir la procesión magna. Será la guinda a la tarta de los sesenta años.